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REPUBLICA DE CUBA
Asamblea Nacional del Poder Popular
Comisión de Relaciones Internacionales
En un memorando del Departamento de Estado de
Estados Unidos fechado el 24 de junio de 1959,
se expuso la esencia de la política que ya
ejecutaban contra Cuba. Entonces consideraban la
supresión de la cuota azucarera cubana en el
mercado norteamericano para provocar que ¨la
industria azucarera sufriera una abrupta e
inmediata caída, ocasionando la generalización
de un mayor desempleo. Grandes cantidades de
personas quedarían sin trabajo y comenzarían a
pasar hambre¨. En la propia reunión el
Secretario de Estado, Crhistian Herter definía
esas acciones iniciales como ¨medidas de
guerra económica¨.
Unos meses más tarde, el 6 de abril de 1960, en
reunión encabezada por el propio presidente de
Estados Unidos se discutió un documento,
aprobado por el departamento de Estado, que
rezaba textualmente: ¨La mayoría de los
cubanos apoya a Castro. No existe una oposición
política efectiva en Cuba……el único medio
previsible que tenemos hoy para enajenar el
apoyo interno a la Revolución, es a través del
desencanto y el desaliento, basados en la
insatisfacción y las necesidades económicas.
Debe utilizarse prontamente cualquier medio
concebible para debilitar la vida económica de
Cuba, para disminuir los salarios reales, a fin
de causar hambre, desesperación y el
derrocamiento del gobierno¨
Desde 1959, a lo largo de casi 50 años, el
pueblo de Cuba ha sido víctima de esa cruel y
criminal política que han impuesto, mantenido y
endurecido todas las administraciones
norteamericanas que se han sucedido hasta el día
de hoy.
Nunca antes pueblo alguno tuvo que soportar tan
largo asedio por parte de la mayor potencia que
recuerde la historia. Nunca tampoco ningún
pueblo resistió tan heroicamente tamaña agresión,
sin claudicar, ni renunciar a su independencia y
soberanía, y a su derecho a construir el sistema
político, económico y social de nuestra elección.
El reciente informe presentado por Cuba ante la
Asamblea General de Naciones Unidas demuestra
fehacientemente el enorme impacto del bloqueo en
la vida de todos los cubanos y cubanas, dos
tercios de los cuales nacieron y han crecido
bajo esa irracional y demencial política.
Durante quince años la comunidad internacional
se ha expresado, en aplastantes votaciones en la
Asamblea General de Naciones Unidas, sobre la
necesidad de poner fin a ese engendro del
gobierno de Estados Unidos; sin embargo, las
sucesivas administraciones norteamericanas han
hecho oídos sordos a ese clamor universal y
lejos de dar pasos para su total eliminación,
han reforzado sistemáticamente su
instrumentación y más rigurosa aplicación.
Las leyes Torricelli y Helms Burton, con su
carácter eminentemente extraterritorial, y más
tarde el Plan del Presidente Bush para la
recolonización de Cuba, de mayo del 2004, en su
propósito de lograr la internacionalización de
su ilegal política, han intensificado las
presiones y sanciones contra gobiernos, bancos y
empresas de terceros países, logrando en no
pocos casos, como se demuestra en el informe
circulado por Cuba, imponer su voluntad y hacer
efectiva su aplicación, mediante el chantaje y
las amenazas.
La aplicación sistemática de esta guerra
económica, que ya cuesta a nuestro país más de
89 000 millones de dólares, a la par que el
incremento de agresiones de todo tipo, en un
abierto y prolongado terrorismo de estado, han
causado miles de víctimas a la población cubana
y lesionan su más elemental derecho a la vida,
tratando de aniquilarla por hambre y
enfermedades, en un verdadero acto de genocidio.
La Comisión Permanente de Relaciones
Internacionales de la Asamblea Nacional del
Poder Popular, reflejando la voluntad expresa de
todos los diputados y diputadas de nuestra
Asamblea Nacional y del pueblo que legítimamente
representamos, llama a todos los parlamentarios
del mundo y a sus cuerpos legislativos a
denunciar y exigir el fin de esa política de
exterminio, que dura ya casi 50 años.
El pueblo cubano, mientras tanto, pese al
bloqueo y todas las agresiones, continuará su
lucha por construir, cada día, un país más
solidario y alcanzar definitivamente toda la
justicia.
La Habana, 5 de octubre de 2007
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