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Leer, escribir, sí se puede

 

22/02/2007

Con más de dos millones de personas alfabetizadas, el premio Rey Sejong 2006 de la UNESCO, versiones en francés, inglés, portugués, aymará y quechua, son las cartas de presentación del programa cubano de alfabetización radial y televisivo que se aplica con éxito en más de 15 países de América Latina y África. El objetivo, intentar disminuir la alarmante cifra de 860 millones de analfabetos que existen en el mundo.



”Yo sí puedo está demostrando que cuando existe voluntad política se puede. Los resultados son tangibles. Si la UNESCO, como institución mundial, lo acogiera como método de enseñanza se podrían reducir las metas que cada día se alargan más”, afirmó Leonela Relys Díaz, creadora del programa cubano.



En entrevista para Cubasí la pedagoga agregó que “el método propuesto por Cuba tiene un marcado carácter latinoamericanista y universal, de ahí que pueda ajustarse a cada contexto de los países donde se aplica”.



Con 40 años de experiencia, la educadora está segura de que la pobreza es una de las causas que incide en el cada vez creciente número de personas analfabetas en el mundo. A pesar de todo dejó entrever que existe la esperanza y que el ejemplo de todo lo que se puede hacer lo está dando Cuba.



- Yo sí puedo surgió de la experiencia de dos años de trabajo en Haití ¿Por qué este país? ¿Cómo fue ese trabajo inicial?



-En el año 1999 Fidel tuvo la idea de realizar la alfabetización para Níger, pero surgieron algunos problemas y la tarea no concluyó. Nosotros fuimos los escogidos para llevarla a cabo en Haití. Nunca antes habíamos alfabetizado por radio y comenzamos a estudiar lo que estaban haciendo otros países. No encontramos resultados significativos o algo que se pudiera tomar para seguir. A pesar de todo decidimos asumir el reto. Elaboramos cartillas, manuales y guiones radiales en colaboración con un grupo de nativos, especialistas en creóle, porque la alfabetización se hizo en creóle por ser la primera lengua oficial de ese país.



“Lo primero que hicimos fue un trabajo de diagnóstico y estudio de la realidad socio-cultural haitiana para conocer los modos de vida, la cantidad de personas analfabetas, los grupos etarios que existen en el país, las preferencias radiales, los horarios en que hay electricidad, porque el peor obstáculo para desarrollar el método es el problema de la electricidad. En Haití se pone en horarios muy específicos. Ya el 7 de febrero del 2000 comenzamos la puesta en práctica de una prueba piloto, donde obtuvimos muy buenos resultados. Esto por supuesto nos permitió profundizar en las debilidades y fortalezas que existían. Con esa experiencia se creó una metodología práctica y comenzó a capacitarse al personal cubano.


“En el año 2001, en el mes de marzo, el Comandante en Jefe nos da la idea de preparar la alfabetización por televisión, en la que se combinaran los números con las letras. Nos sugiere hacer una cuartilla de cuatro o cinco páginas. Con mucha emoción nos dijo: ‘prepárense que vamos a alfabetizar desde Cuba para el mundo”.



- A diferencia de Haití, Venezuela logró declararse un país libre de analfabetismo en menos de un año. ¿Cómo fue posible?



-
La primera experiencia de aplicación de este programa con el método audiovisual se realizó en el año 2003 en Venezuela. La campaña en ese país tuvo características muy especiales y estuvo marcada por una gran voluntad política. Fue dirigida y apoyada directamente por el presidente Hugo Chávez. Además en ese país se logró la unión de la sociedad civil y la militar. Las fuerzas armadas en Venezuela jugaron un papel muy importante en el traslado de los materiales audiovisuales, televisores, videos, cartillas. Por eso nosotros siempre decimos que sin el apoyo de las fuerzas armadas hubiera sido muy difícil realizar la campaña. Al igual que en Haití se realizó una etapa de exploración, otra de experimentación y una tercera de generalización. La prueba piloto se llevó a cabo en el estado de Miranda, Aragua, Caracas y Vargas. Esto nos permitió conocer cuál era el mejor camino para que el programa tuviera éxito.

“Después de concluida la primera etapa del Yo sí puedo, se concibió un programa de posalfabetización. Era necesario darle continuidad de estudios a esas personas. En la actualidad no es suficiente saber a leer y escribir, sino que se debe tener un conocimiento tecnológico. A este programa se la ha llamado Yo sí puedo seguir. Se decidió este nombre por la fuerza que tuvo el nombre de Yo sí puedo. Existen doce programas de postalfabetización grabados y contextualizados para cada país”.



- ¿Hasta dónde ha llegado Yo sí puedo?



- Se ha logrado alfabetizar a más de dos millones de personas.  Se aplica en más de 15 países, que muestran resultados tangibles. Pero existen proyectos con muchos otros, incluso algunos del primer mundo lo han solicitado. En ese caso están Canadá, Sevilla y se aplica en Nueva Zelanda. Estamos trabajando también para Guyana francesa, donde se ha hecho el estudio sociocultural y próximamente comenzará la grabación de los programas. Creemos que este año podremos llegar a 22, de acuerdo con la solicitud que hemos recibido.



“El método está listo en español, inglés, francés y portugués. En la actualidad se ha logrado por primera vez llevar una metodología a las lenguas originarias como es el caso del quechua y aymará. Esos dos programas ya están grabados y están en proceso de aplicación en Bolivia. Veremos los resultados que arroja. También lo tenemos preparado en tatum para Timor Leste, en guaraní, otra de las lenguas de Bolivia y en creóle para la República de Haití donde continuamos alfabetizando por radio”.


 

- ¿Qué planes concretos existen con África, el continente que posee el mayor número de analfabetos?



- Con África tenemos planes y proyectos. Desde hace más de un año estamos en Guinea Bissau, con la cartilla que habíamos preparado para Brasil; mientras en Nigeria y Mozambique se realiza la alfabetización radial. Está en análisis y estudio Sudáfrica. Ahora el problema de África es que existe una diversidad lingüística muy grande y por lo tanto requiere un estudio mucho más profundo. Te puedo garantizar que no solo está África consideraba, sino Asia. Estamos pensando incluso en el árabe donde ya trabajamos en la cartilla”.



- En las condiciones actuales de globalización, donde las tradiciones autóctonas de los pueblos tiende a desaparecer, Yo sí puedo viene a ser más que un método de enseñanza. ¿Cómo lo ve usted?



- Cuba está demostrando que no solo se puede alfabetizar siempre que exista la voluntad política de los gobiernos, sino que estamos demostrando respeto por la cultura y la identidad de esos pueblos. Incluso eso es uno de los principios del Yo sí puedo: el respeto de la identidad cultural de los pueblos. Nosotros estamos hablando de un proceso alfabetizador en un mundo globalizado y donde prevalecen distintas tendencias políticas. Por tanto los valores que se trabajan en el programa han de ser valores de carácter muy genéricos que permitan entrar en cada uno de esos contextos. Las adecuaciones del programa no son adecuaciones que se hacen solamente participando la parte cubana. En el proceso también participa una representación de esos países. El trabajo se realiza de forma colegiada.

“Me gustaría dejar bien claro que no hay una imposición cultural cubana. El guaraní lo trabajamos con guaraníes. Las imágenes y la música son guaraníes. Incluso se trabaja con actores guaraníes. Los aspectos que identifican su cultura son propuestos por ellos mismos. Si hablamos del quechua es lo mismo. Nunca se va a encontrar una imagen cubana. Lo que hay en esas cartillas es una metodología cubana, un programa, pero no hay extrapolación de culturas.”

- ¿Cómo valora el papel que esta jugando Cuba en la historia de la alfabetización mundial?

- Creo que todavía no estamos en condiciones de realizar una valoración general, pero sí podemos hacer una valoración parcial porque hay resultados. Esto es justamente lo que ha fallado con otros métodos. Yo te diría que la alfabetización nunca se ha dejado de hacer. En el mundo entero ha existido preocupación por este tema, pero nunca se han obtenido resultados tangibles de forma tan masiva y en tan poco tiempo. La idea de Fidel realmente era hacer un canal televisivo que se viera en cualquier parte del mundo, algo así como alfabetizar desde Cuba para el mundo. En estos momentos la idea no se ejecuta de esa forma. Lo que hacemos es grabar los programas en nuestros estudios y después enviarlos a cada uno de esos países.

 

“Creo que la propuesta de la ONU de eliminar la alfabetización para el 2015 no se va a cumplir. Sin embargo, lo que Cuba está haciendo para eliminar poco a poco este flagelo es muy, pero muy importante. Sobre todo porque somos un país pobre, subdesarrollado y con recursos económicos muy limitados. Aunque claro nadie puede negar el hecho de que Cuba posee una cultura y una tradición educacional muy grande. No por gusto logramos en 1961 eliminar el analfabetismo en la Isla. Lo que hoy no se comprende en el mundo es que para erradicar el analfabetismo hay que unirse. No solo nacional sino mundialmente. No podemos seguir defendiendo nuestra pequeña parcelita, sino que debemos mirar más adelante. Por lo tanto si esto se asumiera como una metodología mundial los resultados serían más tangibles, más colectivos y lograríamos en esta diversidad resolver un problema común, porque para lograr un mundo mejor es necesario que seamos más cultos”.


- En la actualidad los organismos internacionales hablan de la necesidad de eliminar las brechas digitales, sin embargo cada día aumenta el número de analfabetos, una dicotomía que no tiene solución a corto plazo. Para usted, ¿cuál pudiera ser la solución?  

 

- Mira para mí existen tres grandes brechas en el mundo. La de la alfabetización, la tecnológica y la del hambre. Si analizas los niveles de personas que en el mundo hoy tienen hambre y no te hablo de pobreza, sino de hambre, desnutrición severa, te darás cuenta que todos esas personas que tienen hambre son analfabetos y por supuesto tampoco pueden acceder a las tecnologías. Es casi imposible que un analfabeto pueda aprender a utilizar las modernas tecnologías de la informática y las comunicaciones, las famosas TICs, hasta que no tenga sus problemas más elementales resueltos. Hasta que no se elimine la pobreza nunca se podrá lograr la eliminación de las brechas digitales y se seguirán postergando las metas que propone la ONU."

- El gobierno de Estados Unidos ha propuesto un supuesto plan de alfabetización para América Latina bajo el mismo nombre del programa cubano. ¿Qué piensa sobre eso?

 

- Lo primero que me viene a la mente es que el nuestro es realmente muy bueno. No por gusto copiaron nuestro nombre. Lo otro que se me ocurre es que ellos en su campaña contra Cuba están intentando contrarrestar el programa cubano. Aunque te aseguro que Cuba lo tiene patentizado y hay muchos elementos que para descubrirlos van a tener que pasar un poco de trabajo. Nosotros explicamos las cuestiones generales y más importantes, pero hay algunas cositas que no podrán descubrirlas tan fácil. Tendrían que estudiarlo muy bien. Y yo no digo que no sean capaces de hacer un método bueno porque experiencias, preparación y posibilidades tiene el país. Ahora sí pienso que nos han faltado el respeto porque Yes I can (Yo sí puedo) ya es un programa que elaboramos, grabamos e incluso en estos momentos se está aplicando en Granada. Creo que ellos pudieran ser más creativos y tratar de hacer algo un poco mejor. Nosotros mismos hemos estudiado programas de enseñanza inglés que tienen y son muy buenos. Por lo tanto, bien podrían hacer una cosa más auténtica y genuina. Aunque sí te puedo asegurar que lo que brilla con luz propia nadie lo puede apagar y este programa brilla con luz propia. De eso no te quepa la menor duda”.

- Cuba auspició recientemente el evento internacional Pedagogía 2007. ¿Nos pudiera contar lo que sucedió allí?

- Lo que ocurrió en Pedagogía 2007 fue algo lindo. Tuvimos que hacer un simposio específico para alfabetización de adultos. Nosotros no pensábamos hacerlo porque habíamos realizado recientemente un congreso sobre alfabetización, pero para nuestra sorpresa se presentaron más de 400 trabajos. Las delegaciones de Venezuela y Bolivia impresionaron mucho. Los bolivianos llegaron ávidos de aprender de los venezolanos y de los cubanos. Los venezolanos ávidos de trasladar todo la experiencia que ya tienen sobre la postalfabetización. Nosotros por supuesto como anfitriones tratando de ayudar a todos los delegados. Aunque el momento más emotivo fue cuando le enviamos a nuestro Comandante en Jefe el Premio Rey Sejong que nos había entregado la UNESCO. Se lo enviamos porque Fidel es el artífice de este programa. Nosotros solo concretamos lo que él nos pidió. 

- Como usted misma mencionaba Yo sí puedo fue premiado por la UNESCO el año pasado. Un reconocimiento que avala los resultados y el empeño de Cuba para eliminar el analfabetismo de América Latina.  ¿Qué otros reconocimientos ha recibido?

-
El programa de alfabetización cubano ya cuenta con tres premios. El primero se entregó específicamente en el 2002 por la alfabetización por radio en Haití, que fue una mención honorífica. Nosotros en ese momento lo sentimos como premio. El otro se nos entregó en el año 2003 por la incorporación de medios audiovisuales. Y ahora en el 2006 ya se le otorga a Cuba el premio propiamente dicho, que es un estímulo grande para nosotros y que reconoce la efectividad del Yo sí puedo. Ahora solo esperamos que la UNESCO en cualquier momento se decida asumirlo como propio para llevarlo a mucho más países.

- ¿Cuáles han sido esas experiencias que han marcado a Leonela Relys como pedagoga?  

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Mi primera pasión es la educación. Siento mucho orgullo de ser pedagoga cubana y haber participado con solo 13 años en la campaña de alfabetización que hizo nuestro país en el año 1961. También ha sido muy hermoso haber tenido sobre mi hombro en varias ocasiones la mano de Fidel. Siempre la he sentido como un compromiso. Es como si Fidel de esa forma te trasladara todo la energía positiva que te dice: ‘mira, para atrás ni para coger impulso. Esto hay que hacerlo’. Eso para mí ha sido muy comprometedor.

“La otra es la de haber vivido dos años en la República de Haití, el país más pobre de América Latina. Allí vi los horrores más grandes de mi vida. Por eso es que con los organismos internacionales discuto muy fuerte porque creo que no se trata solamente de analfabetismo, sino que se trata de hambre, de pobreza, de enfermedades, se trata también de humanismo, de enseñarle a esa gente a resolver sus problemas. Haití es para mí la más fuerte de todas las experiencias. Yo nunca podré renunciar a ayudar a ese pueblo y voy a hacer por ellos todo lo que esté entre mis posibilidades. 

“La otra cosa linda que me sucedió fue Venezuela. Chávez nos dio mucha fuerza con sus palabras. En Venezuela se crearon cartillas en diferentes dialectos. Para mí fue muy importante conocer a Chávez, un ser muy carismático, respetuoso por la historia, que adora a Cuba y a Fidel. Aunque si te voy a ser franca la mayor emoción ha sido estar al lado de personas que no saben leer y escribir y comprender cuanta sabiduría tienen. Ellos adolecen de la lecto-escitura, pero te enseñan de la vida, de la naturaleza, el parto, de plantas medicinales. Realmente eso no se olvida nunca”. 

 

 
 

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