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Yo sí tengo legítimo derecho a decir: ¡Viva Cuba
libre!
Nueva York, 30 de octubre del 2007
Señor Presidente:
Señores delegados:
El bloqueo económico, comercial y financiero
impuesto por los Estados Unidos contra Cuba, y
también contra los derechos de los pueblos que
ustedes representan en esta Asamblea, dura ya
casi medio siglo.
Según cálculos conservadores, ha provocado a
Cuba pérdidas por más de 89 mil millones de
dólares. Eso significa, al valor actual del
dólar, no menos de 222 mil millones de dólares.
Cualquiera puede comprender el nivel de
desarrollo económico y social que Cuba habría
alcanzado si no hubiera estado sometida a esta
guerra económica implacable y obsesiva.
El bloqueo es hoy el principal obstáculo al
desarrollo y el bienestar de los cubanos
y una violación flagrante, masiva y sistemática
de los derechos de nuestro pueblo.
El bloqueo pretende rendir por hambre y
enfermedades al pueblo cubano.
Así se explicó la esencia del bloqueo a Cuba en
una reunión encabezada por el presidente Dwight
Eisenhower en 1960:
"... no existe una oposición política efectiva
en Cuba; por tanto, el único medio previsible
que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a
la Revolución, es a través del desencanto y el
desaliento, basados en la insatisfacción y las
dificultades económicas. Debe utilizarse
prontamente cualquier medio concebible para
debilitar la vida económica de Cuba. Negarle
dinero y suministros a Cuba, para disminuir los
salarios reales y monetarios, a fin de causar
hambre, desesperación y el derrocamiento del
gobierno."
Cuarenta y siete años después, así lo ha
repetido el presidente George W. Bush:
"... insto a nuestro Congreso a que dé muestras
de su apoyo y solidaridad a favor de un cambio
fundamental en Cuba al mantener nuestro
embargo... "
Siete de cada diez cubanos, señores delegados,
solo hemos conocido la amenaza perenne de
agresión contra nuestra Patria
y las penurias económicas causadas por la
persecución implacable del bloqueo.
Los Estados Unidos han ignorado, con arrogancia
y ceguera política, las quince resoluciones
adoptadas por esta Asamblea General pidiendo el
levantamiento del bloqueo contra Cuba.
Más aún, durante el último año han adoptado
nuevas medidas, rayanas en la locura y el
fanatismo, que endurecen todavía más las
sanciones y la persecución extraterritorial de
nuestras relaciones con los países que ustedes
representan.
El bloqueo no se había aplicado nunca con tal
ensañamiento como en el último año.
El 14 de agosto del 2006, el Gobierno de Estados
Unidos llegó al extremo de multar a la Alianza
de Iglesias Bautistas, alegando que algunos de
sus feligreses "hicieron turismo" durante una
visita con fines religiosos a Cuba.
En diciembre del 2006, el Gobierno de Estados
Unidos prohibió a las compañías norteamericanas
proveer servicios de Internet a Cuba. Por lo
tanto, si desde Cuba se intenta acceder a los
servicios del Google Earth, como hacen millones
de usuarios cada día en todo el mundo, se recibe
como respuesta que: "Este producto no se
encuentra disponible en su país".
Los niños cubanos han sido especialmente
lacerados por el bloqueo que el presidente Bush
ha prometido reforzar.
Los niños cubanos no pueden recibir el
anestésico inhalatorio Sevorane, de la compañía
norteamericana Abbott, que es el mejor para la
anestesia general pediátrica. Tenemos que usar
sustitutos de menor calidad. El presidente Bush
lo explicará seguramente diciendo que esos niños
cubanos son "víctimas colaterales" de su guerra
contra Cuba.
Los niños cubanos aquejados de arritmias no
pueden ya recibir marcapasos que la empresa
norteamericana Saint-Jude nos vendía. Fue muy
fuerte la presión de la Oficina de Control de
Activos Extranjeros, y Saint-Jude se vio
obligada a romper con Cuba.
La delegación de Estados Unidos debería explicar
a esta Asamblea por qué los niños cubanos que
padecen arritmias cardíacas son enemigos del
gobierno norteamericano.
La delegación cubana no puede explicar, quizás
la de Estados Unidos sí lo haga, por qué la
cultura ha sido uno de los objetivos principales
de la persecución del bloqueo.
El Gobierno de Estados Unidos impide a Cuba
participar en la Feria del Libro de Puerto Rico.
Bloquear la participación de escritores y
editores cubanos en una Feria del Libro es un
acto bárbaro.
A
partir de diciembre del 2006, los hoteles de las
cadenas norteamericanas Ritz, Carlton, Hilton y
Marriott recibieron instrucciones del Gobierno
de Estados Unidos de cancelar los contratos a
los músicos cubanos que trabajaban temporalmente
en sus hoteles en todo el mundo. Solo si se
mudan a Miami, se declaran admiradores de la
política del presidente Bush y se arrepienten de
haber vivido alguna vez en Cuba, podrán volver a
ser contratados.
Quisiera hoy reiterar nuestra solidaridad con
los cineastas norteamericanos Oliver Stone y
Michael Moore. El primero, ya fue multado por el
Gobierno de Estados Unidos, en nombre de la
libertad, por haber viajado a Cuba a filmar los
documentales "Comandante" y "Buscando a Fidel".
Realmente no sé cómo el presidente Bush imagina
que Oliver Stone podía encontrar a Fidel si no
era viajando a Cuba. El segundo, Michael Moore,
está siendo investigado por el viaje que hizo a
nuestro país, el pasado mes de marzo, para
filmar su documental "Sicko". Es, señores
delegados, el macartismo del siglo XXI.
Con esta grotesca persecución de la palabra
honesta y el arte independiente, el Presidente
de los Estados Unidos se convierte en un émulo
de la Inquisición medieval. Solo que esta
moderna Inquisición es mucho más bárbara y letal:
esta organizó el saqueo de la fabulosa
Biblioteca de Bagdad y la quema de más de un
millón de volúmenes.
Quisiera recordar ahora las palabras de la
artista cubana y del mundo, Alicia Alonso, en su
carta reciente a los intelectuales y artistas
estadounidenses:
"Trabajemos juntos para que los artistas y
escritores cubanos puedan llevar su talento a
los Estados Unidos, y que a ustedes no les
impidan venir a nuestra Isla a compartir sus
conocimientos y valores; para que una canción,
un libro, un estudio científico o una obra
coreográfica no sean considerados, de manera
irracional, como un delito".
El bloqueo persigue los intercambios y las
relaciones humanas entre los pueblos de Cuba y
Estados Unidos.
Impide, además, las relaciones normales entre
las familias cubanas a uno y otro lado del
Estrecho de la Florida. Multas de hasta un
millón de dólares para las empresas y 250 mil
dólares para los individuos y penas de cárcel de
hasta 10 años para los infractores es el precio
que tiene que arriesgar un norteamericano por
venir de turista a nuestro país o un cubano
residente en Estados Unidos si quiere visitar a
un familiar enfermo en Cuba.
Señores delegados:
En más de una ocasión esta Asamblea ha escuchado
a los representantes de Estados Unidos decir que
el tema que hoy discutimos es una cuestión
bilateral, que no debe ser tratada en este foro.
Probablemente repitan este falaz argumento
cuando expliquen después su voto.
Sin embargo, como bien ustedes conocen, la
brutal guerra económica que se le impone a Cuba
no afecta solamente a los cubanos.
Si solo fuere así, sería sumamente grave. Pero
es peor aun. Es una afrenta al Derecho
Internacional, a los propósitos y principios
establecidos en la Carta de las Naciones Unidas
y al derecho de cualquier país a comerciar de
manera libre y soberana con quien lo desee.
La aplicación extraterritorial de las leyes
norteamericanas, en menosprecio de los legítimos
intereses de terceros países —los países que
ustedes representan, señores delegados, en esta
Asamblea— de invertir y desarrollar relaciones
económicas y comerciales normales con Cuba, es
un tema que concierne a todos los Estados aquí
reunidos.
Solo en el periodo comprendido entre mayo del
2006 y mayo del 2007, al menos 30 países se
vieron afectados por las disposiciones
extraterritoriales de la política de bloqueo
contra Cuba.
Veamos solo algunos ejemplos:
-
El 28 de julio del 2006 le fueron aplicadas al
Banco Netherlands Caribbean Bank, de Antillas
Holandesas, las regulaciones del bloqueo,
incluidos el congelamiento de cuentas en Estados
Unidos y la prohibición de cualquier transacción
de ciudadanos y entidades norteamericanos con
dicho Banco.
-
El 4 de mayo del 2007, la empresa británica PSL
Energy Services fue multada con 164 mil dólares
por exportar a Cuba equipos y servicios para la
industria del petróleo.
-
Tampoco los compresores marca Sabroe pudieron
ser exportados a Cuba, después que la compañía
danesa que los produce fue adquirida por una
empresa norteamericana.
-
La multinacional norteamericana General Electric
adquirió la compañía finlandesa Datex-Ohmeda.
Solo hasta ese día Cuba pudo seguir comprando
los excelentes equipos de anestesia y
monitorización multipropósito, fabricados en
Finlandia, que adquiríamos tradicionalmente.
-Cuando
el Instituto de Nutrición e Higiene de los
Alimentos de Cuba trató de comprar a la compañía
japonesa Shimadzu un espectrofotómetro
infrarrojo, encontró que ello estaba prohibido
por el bloqueo, pues ese equipo tiene más de 10%
de componentes norteamericanos.
-
La compañía alemana Basf AG no pudo vender un
producto herbicida a Cuba, ni desde Alemania ni
desde sus sucursales en América Latina, porque
el ingrediente activo es de origen
norteamericano.
-
Desde que, a fines del año 2006, la compañía de
cruceros española Pullmantur fue adquirida por
la norteamericana Royal Caribbean, el crucero
Holiday Dream, propiedad de la primera, tuvo que
suspender sus operaciones en Cuba.
-
En diciembre del 2006, la gerencia del Hotel
Scandic de Noruega, que había sido comprado en
marzo del 2006 por la cadena hotelera
norteamericana Hilton, canceló las reservaciones
que una delegación cubana había hecho para
alojarse durante una feria internacional de
turismo. Ello provocó un gran escándalo y un
generalizado rechazo de la opinión pública
noruega. Pero lo más increíble estaba por venir:
la vocera del Grupo Hilton en Londres anunció
públicamente, oigan bien, señores delegados, que
dicha cadena prohibiría la estancia de cubanos
en todos sus hoteles alrededor del mundo, pues
de lo contrario estarían sujetos a multas o
podrían ir a prisión según las leyes del bloqueo.
Pero el episodio más notorio ocurrido este año
respecto al bloqueo de Estados Unidos contra
Cuba fue, sin dudas, la guerra sin cuartel
librada por el Departamento del Tesoro
norteamericano contra las relaciones de Cuba con
instituciones financieras y bancarias de otros
países.
Ello fue posible especialmente después que el
Gobierno de Estados Unidos y sus servicios
especiales accedieron a la información
confidencial de la Sociedad para las
Telecomunicaciones Financieras Interbancarias
Mundiales (SWIFT), institución a través de la
cual se realiza prácticamente la totalidad de
los pagos e intercambios de mensajes que se
producen entre las instituciones financieras de
todo el mundo.
En el último año, más de una veintena de bancos
de diversos países han sido groseramente
amenazados a fin de interrumpir cualquier tipo
de relación o transacción con Cuba. Por
comprensibles razones, no puedo dar a esta
Asamblea más información sobre un tema tan
sensible, pues facilitaría con ello la obsesiva
persecución de las agencias norteamericanas
dedicadas por entero a esta innoble tarea.
Señor Presidente:
Señores delegados:
Hace apenas unos días, el Presidente de los
Estados Unidos declaró: "El régimen cubano
utiliza el embargo de los Estados Unidos como
chivo expiatorio de todos los suplicios que
padece Cuba".
Sin embargo, el Informe del Secretario General
contenido en el documento A/62/92, con la
información aportada por 118 países y 21
Organizaciones Internacionales, prueba de manera
clara y exhaustiva las acciones ejecutadas por
la Administración en el transcurso del último
año para recrudecer el bloqueo y sus graves
consecuencias para Cuba.
Esta Asamblea General tiene hoy la oportunidad
de expresar de manera libre y abierta el
criterio de la comunidad internacional sobre la
política de bloqueo y agresiones que durante
casi 50 años Estados Unidos ha impuesto a los
cubanos.
Ahora mismo, allá en Cuba, nuestro pueblo sigue
con atención y esperanza la decisión que ustedes
han de tomar. Lo hace recordando las palabras de
Fidel: "Jamás un pueblo tuvo cosas tan
sagradas que defender ni convicciones tan
profundas por las cuales luchar".
Cuba, señores delegados, no se rendirá.
Lucha y luchará con la convicción de que
defender hoy nuestros derechos es defender
también el derecho de todos los pueblos
representados en esta Asamblea.
En nombre de Cuba les solicito votar a favor del
proyecto de resolución titulado "Necesidad de
poner fin al bloqueo económico, comercial y
financiero impuesto por los Estados Unidos de
América contra Cuba".
Les pido, señores delegados, votar a favor del
proyecto presentado por Cuba, a despecho de las
mentiras que se han proferido por la delegación
de Estados Unidos y de las amenazas que se han
hecho en todos estos días previos.
Les pedimos votar a favor del proyecto de Cuba,
que es votar también a favor de los derechos de
todos los pueblos del planeta.
Termino recordando las palabras de José Martí,
Apóstol de la Independencia de Cuba: "Quien
se levanta hoy con Cuba se levanta para todos
los tiempos".
¡Libertad
para los Cinco Héroes cubanos, luchadores contra
el terrorismo, presos políticos en cárceles
norteamericanas!
¡Libertad
para los Cinco Héroes cubanos!
Yo sí tengo legítimo derecho, señores delegados,
a decir:
¡Viva Cuba Libre!
¡Viva Cuba Libre!
¡Viva Cuba Libre! |