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Julia Osendi.-
Ciertamente es una situación distinta a la que
en otras veces hemos sostenido, cuando hemos ido
al aeropuerto a recibirlos, que han venido con
los trofeos, con las medallas, esta vez no es
así. Entonces, yo quiero, Erislandy, que tú le
narres a este pueblo cubano, que tanto los
quiere, que tanto los ha apoyado siempre, ¿qué
fue lo que verdaderamente sucedió en Río de
Janeiro aquel día en que salieron, decidieron no
acatar la disciplina de la delegación cubana y
salieron de la villa? ¿Cómo fue todo, cómo los
interceptaron, qué sucedió?
Erislandy Lara.-
Bueno, le diré al pueblo de Cuba que el día que
nosotros salimos, precisamente a comprar,
salimos Rigondeaux y yo a comprar unas cosas,
play-station, ropa para nosotros y para los
niños de nosotros, y en el camino nos interceptó
un cubano, que se llama Alexis y andaba con otro
más, y mediante la caminata para las tiendas, en
el taxi nos brindaron bebidas y nosotros no
aceptamos; pero ya llegamos a la tienda,
compramos los play-station y las cosas y después
nos fuimos con él a un bar, y en el bar
empezamos a tomar, y mediante la tomadera en el
bar del Red Bull y la vodka que empezamos a
tomar, y de ahí nos fuimos para otro lado, para
un cabaret.
Julia Osendi.-
O sea, mezclaron el Red Bull que es un refresco
con bebida.
Erislandy Lara.-
Sí, con bebida y ahí nos olvidamos. Nos
sentíamos mal, mareados, y después ya ellos nos
invitaron a chicas, mujeres, y nosotros, como
peleábamos al otro día, teníamos miedo regresar
a la villa, porque ya habíamos comido y teníamos
miedo perder por la pesa, que eso en el boxeo es
una sanción demasiado grave y nosotros decidimos
irnos con ellos.
Julia Osendi.-
Pero no es muy simple así, no es muy fácil el
decir: "No voy a pesarme". O sea, ¿cómo ellos
los llevan a ustedes a la convicción de que no
pueden ir al pesaje porque se iban a pasar de
peso? ¿Cómo es que ustedes van a comer, porque
se marean con la bebida?
Erislandy Lara.-
Sí, aparte de eso, nosotros ya nos sentíamos muy
mal con la bebida, estábamos ya —como se dice—
pasados de copa, nos sentíamos mal con la
bebida. Estábamos tomados y con la comida
teníamos miedo regresar y perder por la pesa, ya
no había tiempo para hacer el peso. Nosotros
decidimos irnos con ellos y ellos nos invitaron
para un cabaret, nos buscaron mujeres y
estábamos con ellos, y nos fuimos para una isla
por allá, para una playa y en la playa ya, que
nosotros estábamos ya tranquilos y más o menos
recuperándonos, ellos empezaron a hacernos las
ofertas a nosotros de que nos fuéramos a boxear
profesional con Alemania, e incluso a mí me
enseñaron una equis cantidad de dinero, como 100
000 euros, y yo le dije que no, que nosotros
virábamos para Cuba, y seguían constantemente
hablándonos sobre eso, que nosotros en Alemania
íbamos a ser millonarios, que podíamos estar
junto con los tres que se fueron en Venezuela.
Nosotros les dijimos que no, que virábamos para
Cuba, y ellos parece que se pusieron bravos y se
fueron y nos dejaron con un brasileño que
entrenaba vale todo (deporte de combate), que
nos cuidaba ahí.
Mientras él estaba almorzando, nosotros cogimos
y salimos de la posada y acudimos a la ayuda de
un pescador que estaba pescando, para que
llamara a la policía federal y él nos preguntó
si estábamos seguros de eso, le dijimos que sí.
Entonces, él llamó, le explicamos que éramos
cubanos, boxeadores que estábamos perdidos, y
ellos llamaron a la policía y en 20 minutos
estaba la policía con nosotros y cogieron al
brasileño y lo metieron preso.
Julia Osendi.-
¿Cómo fue que se contactaron ustedes con estas
personas afuera de la villa, ellos los llamaron
a ustedes? ¿Con anterioridad ellos habían
tratado de acercarse a ustedes, tenían algún
tipo de número telefónico?
Erislandy Lara.-
No, ellos tenían credenciales de la villa. En
las credenciales de la villa tenían que eran
periodistas, y al decirnos que eran cubanos y
que eran periodistas, nosotros pensamos que era
verdad y que querían ayudarnos y ya. Ellos nos
llamaron por el nombre de nosotros, nos dijeron:
"Lara y Rigondeaux", y nosotros dijimos: "¿Quién
es este que nos conoce?". Y dice: "No, soy
cubano, yo los conozco a ustedes porque son muy
famosos", y nosotros pensamos, porque tenemos la
costumbre, cada vez que viajamos, siempre hay un
cubano que nos quiere ayudar y que nos lleva a
comprar, y pensamos que él era uno de esos; pero
nos dimos cuenta que él no era de esa gente, que
él estaba buscando otro objetivo con nosotros.
Julia Osendi.-
Lara, ¿en ningún momento ustedes trataron de
contactar con los tres boxeadores quedados en
Venezuela, que desertaron en Venezuela?
Erislandy Lara.-
En ningún momento hablamos con ninguno de ellos,
no sabíamos de ellos. Ellos nos dijeron que
estaban allá, que tenían que ver con ellos, que
eran de la misma empresa, que tenían que ver con
ellos, que si nosotros nos íbamos podíamos ser
cinco e íbamos a ser una potencia para Alemania
en el boxeo y que íbamos a ganar mucho dinero, y
les dijimos que no, que nosotros íbamos para
Cuba, porque habíamos nacido en Cuba y somos una
gente de la Revolución y que queríamos virar
para Cuba.
Julia Osendi.-
Precisamente, como boxeador hecho por la
Revolución, que forma parte del pueblo cubano,
¿qué sienten ustedes al haber perdido esas dos
medallas de oro que tanta falta le hacían a la
delegación cubana, no haber estado en el pesaje,
haber —hasta cierto punto, ¿no?— traicionado a
ese equipo de boxeo, porque lo dejaron ahí, por
una indisciplina, por lo que sea?
Erislandy Lara.-
Bueno, yo en ese momento sentí, que no fui al
pesaje, el alma se me cayó por el piso al no
poder alcanzar mi medalla de oro panamericana,
que era una medalla, y también al ver a mis
compañeros que aparentemente estaban tranquilos,
pero no, ellos estaban sufriendo la ida de
nosotros, y también al ver al brasileño que es
de mi peso, que cogió medalla de oro, y al
americano, que he peleado con ellos unas cuantas
veces y les he ganado, ver a esos hombres que
quedaron campeones en esas divisiones sin yo
estar ahí.
Julia Osendi.-
¿Qué le dices tú a ese pueblo de Cuba ahora?
Erislandy Lara.-
Bueno, le digo al pueblo de Cuba que tenga
confianza en nosotros, que nunca lo vamos a
defraudar y que vamos a hacer todo lo posible
para que todo nos salga bien y poder seguir en
adelante en el boxeo y para ver si podemos —si
Dios quiere— seguir con el triunfo, a ver si
vamos a la olimpiada de Beijing.
Julia Osendi.-
Erislandy, ¿tú no crees que has defraudado al
pueblo ya?
Erislandy Lara.-
No, yo no creo que haya defraudado al pueblo,
porque si yo hubiese defraudado al pueblo, si yo
hubiese traicionado al pueblo, no hubiese
virado. Si hubiese traicionado a la patria, no
hubiese virado, me hubiese ido de ahí mismo con
ellos, y lo que hice, como soy un joven de 24
años, cualquiera tiene derecho a equivocarse, y
nosotros nos equivocamos y ya estamos aquí,
reflexionamos y estamos aquí con la patria.
Julia Osendi.-
¿Qué esperas a partir de ahora?
Erislandy Lara.-
Espero a partir de ahora ser un buen atleta,
como siempre he sido, y si Dios quiere, seguir
siendo capitán de equipo y seguir teniendo mis
resultados, frecuentemente, como siempre los he
tenido.
Julia Osendi.-
¿Qué les dirías tú no solo a los boxeadores,
sino a esos deportistas jóvenes que están en
villas o que participan en campeonatos del mundo
de cualquier deporte y que puedan vivir una
lamentable situación como esta?
Erislandy Lara.-
Bueno, yo les digo a esos atletas, no a los
boxeadores solamente, a todos los atletas, que
cuando se dice: No se puede salir a ningún
lugar, no es porque es un capricho, es porque
los entrenadores saben por qué lo dicen, para
que no les pase lo mismo que nos pasó a
nosotros, para que después no se arrepientan de
lo que hayan hecho.
Julia Osendi.-
Bueno, ya estamos en la parte en que los dos
individuos estos chocan con ustedes, ustedes van
a las tiendas, van a tomar, se toman el Red
Bull, qué sé yo. Pasaron dos días, Erislandy,
¡dos días! Cuando ustedes ven que esos dos días
pasaron, que ellos lo que hacen es retrasarles
el pesaje de ustedes, o sea, confundirlos aún
más, nárrame ese episodio.
Erislandy Lara.-
Bueno, después que pasaron dos días nosotros nos
sentimos muy mal, porque nos dimos cuenta de que
ellos trataron de atrasarnos más para que
nosotros no fuéramos al pesaje, y lo que
hicieron fue confundirnos para que nosotros
traicionáramos al equipo.
Julia Osendi.-
¿Y qué sintieron ustedes cuando no pudieron ir
al pesaje; tú, que eres el capitán de ese
equipo, de esos muchachos?
Erislandy Lara.-
Bueno, yo sentí en ese momento como si me
hubiesen enterrado un puñal en el pecho, al ver
a mis compañeros compitiendo, no compitiendo
como ellos compiten, sino compitiendo decaídos
por la ausencia mía y de Guillermo.
Julia Osendi.-
Erislandy, dime, después, cuándo ustedes llaman
a la Policía Federal, ¿qué pasa con la policía?
Cuando ellos vienen, ¿qué fue lo que te dijeron?
¿Cómo ustedes mantuvieron la decisión de virar?
Erislandy Lara.-
Cuando nosotros llamamos a la Policía Federal,
que nos van a recoger, ellos nos hacían hincapié
en que si nosotros queríamos regresar a Cuba,
que si estábamos seguros de regresar a Cuba, y
nosotros les decíamos que sí, que queríamos
regresar a Cuba. La Policía Federal nos decía
que nos quedáramos en Brasil, que en Brasil
íbamos a tener mucho más dinero que en Cuba, que
íbamos a ser una personalidad en Brasil y que
nos iban a hacer los pasaportes para que ya
fuéramos oficialmente brasileños.
Julia Osendi.-
¿Y qué respondieron ustedes?
Erislandy Lara.-
Que no, que queríamos virar para Cuba, así
cueste lo que cueste, que íbamos a virar para
Cuba.
Julia Osendi.-
A unos cuantos días de ustedes haber tomado esa
decisión, tanto la de no ir al pesaje como la de
regresar a Cuba. ¿Qué siente Erislandy Lara?
¿Cómo se siente? ¿Piensas que traicionaste?
¿Piensas que no traicionaste, que eres un joven
de 24 años, que se puede equivocar, pero que ha
tomado ahora una decisión correcta?
Erislandy Lara.-
Bueno, en ese momento yo pensé que traicioné a
mis compañeros por no estar con ellos en el
pesaje, y pienso que sí, que traicioné al
equipo, y pienso que como soy un joven de 24
años tengo derecho a recapacitar y tengo derecho
a ello. Nosotros tenemos derecho también a
equivocarnos y a ver si se nos puede dar una
oportunidad. Al pueblo de Cuba, que confíe en
nosotros, que eso más nunca va a pasar por parte
de nosotros.
Julia Osendi.-
Bueno, una última pregunta.
En estos momentos son las 9:25 de la noche del
día que regresaste a Cuba. ¿Qué sentimientos
tienes aquí? ¿Dolor, arrepentimiento; dolor por
haber traicionado, arrepentimiento por lo que
hiciste, felicidad porque estás nuevamente entre
los tuyos?
Erislandy Lara.-
Bueno, voy a decir que tengo arrepentimiento,
dolor y felicidad, porque estoy junto a mi
patria, con mi familia y con el pueblo que me
quiere a mí.
Julia Osendi.-
Bueno, a la hora de hablar de boxeo en Cuba no
se puede obviar el nombre de Guillermo
Rigondeaux, que muchísimas veces hemos tenido la
oportunidad de entrevistarlo y que ahora lo
hacemos en una situación sui géneris, en una
situación no acostumbrada.
¿Qué sucedió el día en que salieron de la villa,
lamentablemente, cometiendo una indisciplina,
desoyendo las orientaciones del mando de la
delegación cubana? ¿Con quién se encontraron?
¿Ustedes conocían desde antes a esas personas?
¿Cómo fue ese encuentro?
Guillermo Rigondeaux.-
Bueno, Julita, sí, el pueblo de Cuba está por
saber qué pasó allí en Río. Yo peleé el día 20,
a las 6:30 más o menos terminé el combate.
Salimos para la calle Erislandy Lara y yo,
fuimos a comprar un play-station, unas cositas y
eso, y ahí nos encontramos a un alemán y a un
cubano.
Julia Osendi.-
¿Eso fue de noche?
Guillermo Rigondeaux.-
De noche, eran como las siete y un poquito.
Salimos con ellos en un taxi, nos invitaron a
tomar en un bar, empezamos a tomar con ellos
ahí.
Julia Osendi.-
¿Ustedes salen así con cualquiera que los
invite?
Guillermo Rigondeaux.-
No. Lo que pasó fue que salimos, pero no
pensábamos virar tan tarde, nos entretuvimos con
ellos y se nos fueron las horas; porque teníamos
que entrenar al otro día y Erislandy tenía que
pelear por la discusión de la medalla de bronce,
igual que yo también. Se nos fue el tiempo ahí,
empezamos a comer, a tomar. Se nos fue el
tiempo, pero nos dio miedo virar, porque ya no
había tiempo a bajar de peso, íbamos a perder
por la pesa, y eso se sabe que es tremenda
sanción y tremenda deshonestidad por el equipo
de Cuba. Nos dio miedo virar y seguimos con
ellos. Por eso la policía no pudo encontrarnos,
porque cambiábamos a distintos lugares, ¿no?,
hoy estábamos aquí, por la madrugada salíamos
para otro lugar, y la policía estaba concentrada
en Río de Janeiro para los juegos. Fueron varios
los lugares en que estuvimos. Estuvimos en la
posada Dos amores, estuvimos en la posada Dos
piratas, en varios lugares, y por último, ahí
fue donde la policía... porque nosotros la
llamamos, fue que la encontramos ahí.
Julia Osendi.-
¿Ustedes nunca mantuvieron, ya sea con esas
personas o con otros, ningún intento de firmar
un contrato? ¿No conocían a nadie de la mafia
alemana esta del boxeo?
Guillermo Rigondeaux.-
Ahí estaba el alemán —no recuerdo el nombre—,
pero había un cubano también que era el que
traducía. Después nos encontramos a dos
brasileños. El alemán le decía al cubano que
tradujera, le decía: "Diles a los muchachos que
aquí hay una oferta..." No sé la cifra exacta,
pero era bastante dinero el que estaban
ofreciendo. Entonces parece que se cansaron de
tanto insistir, que se fueron, ellos se fueron
como dos días antes y nos dejaron con los dos
brasileños de vale todo, Ricardo Arona y el otro
no recuerdo el nombre ahora; pero eran dos.
Ellos se fueron, los alemanes se fueron.
Julia Osendi.-
¿Ustedes no firmaron ningún contrato?
Guillermo Rigondeaux.-
No, nosotros no firmamos ningún contrato, ellos
nos estaban haciendo la propuesta, pero nosotros
todo el tiempo: "No, nosotros nos queremos ir
para Cuba". Pero ellos parece que se cansaron
tanto que se fueron. Cuando llegaron al
aeropuerto la Policía Federal los investigó,
pero como no tenían ninguna carta firmada por
ningún fiscal no los pudieron coger presos, se
fueron, y entonces nos dejaron con los
brasileños ahí. Los brasileños insistían:
"Miren, no se vayan ya para Cuba, que cuando
lleguen allá les espera una sanción grandísima".
Y nosotros: "Compadre, nosotros queremos
voltar para Cuba". "No, quédense aquí, que
mira, qué sé yo, mañana los vamos a llevar;
mañana sí, hoy no, mañana", iba pasando el
tiempo, iba pasando el tiempo.
A nosotros nos daba más miedo todavía, porque ya
la sanción iba aumentando; iba pasando el
tiempo, iba pasando el tiempo. Dicen: "Mira, lo
que les espera en Cuba... Mira, ahora mismo
escribieron por Internet que ya ustedes son
desertores de la patria". Y nosotros: "Compadre,
nosotros así mismo queremos virar para Cuba".
Entonces, salieron los dueños de la posada
cuando la policía llegó, porque nosotros la
llamamos, porque había dos pescadores que
estaban pescando ahí y les pedimos el número,
qué sé yo, el 190; ellos llamaron a la Policía
Federal y en 20 minutos estaban ahí. Nos
llevaron para el pueblo, hablamos con el
Comandante de la policía de ahí. Dice: "¿Ustedes
quieren regresar para Cuba?". Y nosotros
dijimos: "Sí, nosotros queremos regresar para
Cuba". Y dice: "¿Ustedes saben lo que les espera
en Cuba?". Y dijimos: "Nosotros estamos
dispuestos... Ya, cometimos una indisciplina
grave y ahora tenemos que pagar por la
indisciplina que cometimos".
Se reunieron varios fiscales, todos nos decían
lo mismo: "No se vayan para Cuba, que mira, que
en Cuba les esperan grandes sanciones". Y
nosotros: "Nosotros queremos regresar para
Cuba".
Julia Osendi.-
¿Qué tú experimentas ahora, arrepentimiento,
dolor, pesar por lo que hiciste, felicidad por
estar aquí con la familia? ¿Qué tiene en la
cabeza ahora Guillermo Rigondeaux?
Guillermo Rigondeaux.-
Bueno, ahora me arrepiento; dolor, porque yo era
una medalla de oro segura para el país, y el
equipo estaba esperando por mí, ya que el equipo
bajó un poquito con la ausencia de Erislandy
Lara y la mía, que somos la nave proa, los que
mantenemos siempre a los muchachos en guardia,
y, entonces, me arrepiento ahora por eso, por no
alcanzar mi título de Campeón Panamericano.
Julia Osendi.-
¿En algún momento ustedes llevaban los teléfonos
de Yurioski Gamboa, de Yan Bartelemí, de
Odlanier Solís? ¿Trataron de comunicar con
ellos?
Guillermo Rigondeaux.-
No, yo no tenía teléfono; pero ellos sí tenían
todos esos teléfonos, ellos sí tenían todo...
Julia Osendi.-
¿El alemán y los brasileños?
Guillermo Rigondeaux.-
Sí, ellos sí tenían todo eso. Ellos hablaban en
su idioma, por eso nosotros no podemos decirte
muy bien las demás cosas, porque hablaban en
alemán.
Julia Osendi.-
¿Y en algún momento ellos les dijeron de
ponerlos en comunicación a ustedes con ellos?
Guillermo Rigondeaux.-
Sí, ellos estaban tratando eso; pero como
nosotros lo que queríamos: "No, no nosotros nos
vamos para Cuba". Ellos insistían tanto y
nosotros: "Nos vamos para Cuba, nos vamos para
Cuba". Ellos se fueron parece que un poco
disgustados y nos dejaron los brasileños ahí, y
se mantenían en contacto unos con otros.
Julia Osendi.-
Rigondeaux, cuando tú viste que a ti se te iba
la posibilidad del pesaje porque comiste, porque
tomaste, porque hiciste lo que hiciste, ¿qué
hicieron, por qué no decidieron virar a la villa
en ese momento y afrontar lo mismo que han
afrontado ahora? Ahora lo enfrentaron regresando
a Cuba. ¿No era más fácil virar a la villa?
Guillermo Rigondeaux.-
Sí, era más fácil, pero nos daba miedo, porque
eso es una grave sanción, eso determina una gran
sanción.
Julia Osendi.-
¿Y ahora no es más grave, Rigondeaux?
Guillermo Rigondeaux.-
Sí, ahora es grave también. Nosotros estamos
arrepentidos, estamos dispuestos a hacer lo que
sea, porque ya no se puede virar para atrás, ya
estamos en la patria, en la Revolución, y ese
delito que cometimos hay que pagarlo.
Julia Osendi.-
¿Cómo te has sentido aquí a tu regreso? ¿Cómo ha
estado la familia?
Guillermo Rigondeaux.-
No, la familia está muy bien, aquí todo el mundo
nos está apoyando, y todo el mundo nos pregunta:
"¿Qué pasó?". Y tenemos que explicarle al
pueblo, para que el pueblo conozca la realidad.
Julia Osendi.-
¿Cómo te has sentido acogido?
Guillermo Rigondeaux.-
Bueno, me he sentido muy acogido, porque yo he
tenido mi cadena de victorias invicto para la
patria, la Revolución, y sigo siendo uno de los
atletas de los más importantes en esta
Revolución. Ahora me siento muy adolorido.
Julia Osendi.-
¿Te has sentido apoyado por las personas que te
han recibido?
Guillermo Rigondeaux.-
Sí, las personas que nos han recibido nos dan
mucho apoyo y siempre nos dicen que siempre la
verdad.
Julia Osendi.-
¿Tú crees que el boxeo cubano en sentido general
siempre ha estado acosado, y en este momento
más, por la mafia alemana?
Guillermo Rigondeaux.-
Bueno, la mafia alemana..., esa gente está
metida dondequiera, siempre están tratando de
sobornar a un atleta, a otro, siempre te
ofrecen; siempre están en todas partes.
Julia Osendi.-
¿Qué consejo tú les darías no solo a los
boxeadores, sino a los deportistas jóvenes que
van por primera vez a un evento, de este tipo
múltiple, que tú sabes que están en villas? ¿Qué
consejos tú les das, de que asimilen la
disciplina —que no es por gusto— que establece
la delegación cubana?
Guillermo Rigondeaux.-
Bueno, la delegación establece una disciplina
muy importante, eso no se puede desobedecer,
porque ya mira lo que nos pasó a nosotros. Les
digo que no se dejen llevar por nada, porque
mira lo que nos pasó a nosotros por salir de la
villa.
Julia Osendi.-
Es increíble, Rigondeaux.
Rigondeaux, ¿tú te montaste en el taxi y te
fuiste por ahí a tomar el refresco con el ron,
el que sé yo, y perdieron la mente?
Guillermo Rigondeaux.-
Nos asustamos más porque vimos la hora, ya
habíamos comido, pero no había regreso atrás
porque ya no podíamos bajar de peso, y nos daba
más miedo, si virábamos, lo que iba a pasar,
porque ya no podíamos pelear, íbamos a perder
por la pesa.
Julia Osendi.-
¿Cómo ustedes comieron, porque estaban tomando?
Guillermo Rigondeaux.-
No, ya comimos, porque nosotros estábamos
bajando desde el día anterior de peso para
discutir al otro día la medalla de bronce. Ya yo
había peleado el día anterior, el día 20, y ya
peleaba por la medalla de bronce.
Julia Osendi.-
Sí, sí.
Explícame una cosa, ¿cuando tú acabaste la
pelea, que le ganaste al puertorriqueño, ese día
regresaron a la villa y ese mismo día fue el que
salieron a comprar a las tiendas?
Guillermo Rigondeaux.-
Ese mismo día fue que salimos, como a las seis y
pico o las siete, más o menos, salimos.
Julia Osendi.-
¿Salieron a las tiendas?
Guillermo Rigondeaux.-
Sí, porque las tiendas cierran tarde. Ellos nos
dijeron: "No, los vamos a llevar a un lugar que
es más barato". Nos llevamos por ellos, y
empezamos a tomar, nos metimos en los cabarets y
eso, y de ahí no viramos más para atrás, hasta
ahora que regresamos a la patria.
Julia Osendi.-
¿Está arrepentido, Rigondeaux, de esa
indisciplina grave cometida?
Guillermo Rigondeaux.-
Esa es una indisciplina muy grave y estoy muy
arrepentido. Y pienso que más me duele que no
alcancé mi título de Campeón Panamericano, que
yo soy uno de los atletas que más
responsabilidad tengo en esta Revolución. Pienso
que estoy muy arrepentido.
Julia Osendi.-
¿Qué espera ahora Guillermo Rigondeaux? ¿Qué
crees que suceda? ¿A qué estás dispuesto?
Guillermo Rigondeaux.-
Bueno, yo estoy dispuesto a cumplir todas las
tareas que los máximos representantes digan, y
estoy aquí en la patria, en la Revolución. Que
cuente conmigo todo el pueblo de Cuba, que yo
dentro y fuera del país siempre gano mi medalla
de oro.
Julia Osendi.-
Rigondeaux, cuando los alemanes se disgustan,
que ellos ven que no hay posibilidades de
comprarlos a ustedes, que se quedan allá solos
en la playa, ¿qué fue lo que pasó, cómo ustedes
logran acceder al pescador, cómo el pescador
llama a la policía, qué les decía la policía?
Guillermo Rigondeaux.-
Bueno, ellos se fueron como dos días antes y nos
dejaron con los brasileños. Ellos fueron a
almorzar y nosotros salimos y les preguntamos a
los pescadores si sabían algún número de la
Policía Federal, ellos llamaron al 190, y en 20
minutos ya los policías estaban ahí, y se
quedaron los dos brasileños con nosotros. Ya,
todo el mundo fue para la Policía Federal y ya
allí todos los delegados, todo el mundo nos
decía: "Miren, quédense aquí, no vayan para
Cuba, que allá en Cuba los está esperando una
gran sanción." Y nosotros: "No, nosotros
queremos voltar para Cuba". "Oye,
¿seguro, ustedes están seguros de eso?" "No,
nosotros sí estamos seguros". Y ya, todo el
mundo nos hacía la misma pregunta.
Julia Osendi.-
¿Voltar, regresar?
Guillermo Rigondeaux.-
Sí, regresar.
Julia Osendi.-
Guillermo Rigondeaux, ¿cómo encontraste la
familia, el niño está bien? ¿Cuántos muchachos
tienes tú?
Guillermo Rigondeaux.-
Tengo uno y un hijastro que es más grande, tiene
15 años.
Julia Osendi.-
¿Que lo crías tú también?
Guillermo Rigondeaux.-
Sí, lo crie yo también. Y la familia, mi mamá,
mi hermana, todo el mundo se encuentra bastante
bien. |