Ustedes están escribiendo hoy una de las páginas más hermosas de
la historia de la medicina humana.
Hacer algo por salvar vidas, curar heridos y rehabilitar personas
en Haití, que puedan trabajar y contribuir al bienestar de los seres
humanos, será siempre un inapreciable honor para cualquier hombre o
mujer.
Para sus familiares y seres queridos es un motivo de
felicidad.
A los cubanos nos enorgullece que, surgidos de la ELAM, ustedes
se han incorporado voluntariamente y con entusiasmo a esta colosal
obra.
El mundo seguirá de cerca la proeza que ustedes están realizando,
y ese orgullo llegará a los corazones de todos los pueblos de este
hemisferio, representados allí, por sus compatriotas médicos.
Gracias en nombre de todos los cubanos, sus hermanos sinceros y
agradecidos del Caribe.
Gracias en nombre de todos los que hemos luchado por esos sueños
de equidad y justicia.
Les transmito el más cálido y fraternal saludo.

Fidel Castro Ruz
Febrero 7 de
2010