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El pueblo venezolano ha dado
al mundo este 15 de agosto una lección histórica de ejercicio de la
democracia verdadera y la soberanía nacional.
El Presidente Hugo Chávez, por
octava ocasión en 5 años, ha recibido el apoyo abrumadoramente
mayoritario de su pueblo. Ha quedado demostrado de manera
inobjetable que su gobierno cuenta hoy con incuestionable
legitimidad, en agudo contraste con la crisis por la falta de apoyo
popular y autoridad moral que sufren hoy varios gobernantes de
América Latina, todos ellos sometidos a las recetas de Estados
Unidos y del Fondo Monetario Internacional.
La masiva asistencia de los
venezolanos a las urnas constituyó un verdadero ejemplo de
participación y compromiso, sin precedentes en Venezuela y en muchos
países de la región.
El referendo constituyó una
gran victoria popular en la que amplios sectores de la sociedad
venezolana, tradicionalmente excluidos del ejercicio de sus derechos
políticos, ejercieron por primera vez su voluntad.
Este acto estuvo precedido de
un masivo proceso de empadronamiento de nuevos votantes y de la
reorganización transparente del registro electoral, en una época en
que lo común en América Latina y en el mundo es el elevado y
mayoritario abstencionismo y los frecuentes fraudes
electorales.
Fue un proceso ordenado,
verificable y limpio, en el que quedó excluido el riesgo del fraude
y que contó con todas las condiciones para asegurar la confiabilidad
y certeza de los resultados. El Consejo Nacional Electoral actuó con
reconocida probidad, eficacia y flexibilidad para dar respuesta a la
masividad de la votación.
Después de ocho elecciones o
consultas populares, este referendo deja establecido una vez más que
el proceso bolivariano es profundo e indudablemente participativo y
establece nuevos y elevados precedentes para los sistemas
considerados democráticos.
Los más acérrimos críticos de
Venezuela tendrán que reconocer que no cuentan con instituciones
siquiera parecidas y que sus gobiernos no sobrevivirían una consulta
similar.
El resultado preliminar del
CNE, apenas 4 horas después de cerrada una cantidad importante de
los colegios electorales, con 4 millones 991 mil 483 votos, el
58.25% de los 8 millones 568 mil sufragios emitidos, con una ventaja
de 17 puntos porcentuales frente a la oposición, dio un rotundo NO a
la pregunta de si debía ser revocado el Presidente constitucional de
Venezuela.
La oposición orquestó
rápidamente, con ambigüedades y amenazas, un show mediático, en el
que no pudo presentar una sola prueba, para acusar de fraude al
Consejo Nacional Electoral y al Presidente de la República
claramente ratificado. Después movilizó raquíticas manifestaciones y
convocó de forma irresponsable a la desobediencia civil.
Son los mismos grupos de
oposición de corte violento, subversivo y fascista que fracasaron
primero en el golpe militar y luego en el golpe petrolero, ambos
abortados por el pueblo venezolano.
Sin embargo, numerosos
Observadores Internacionales, entre ellos el ex presidente Carter y
el Secretario General de la OEA, corroboraron los resultados y
llamaron a acatarlos.
El gobierno cubano expresa una
cálida y solidaria felicitación al Presidente Chávez, al gobierno y
al pueblo venezolanos por este brillante y glorioso resultado y
renueva la esperanza de que cada día continúen haciéndose realidad
en Venezuela y en Nuestra América los sueños de Bolívar y
Martí.
La Habana, 16 de agosto del
2004.
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