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En Doha se consolida la unidad
frente al poder hegemónico. El Sur dispuesto a tener voz y voto en las
decisiones internacionales
NIDIA DÍAZ Enviada especial de
Granma
DOHA, Qatar, 16 de junio.—Un
contundente y abrumador rechazo al criminal bloqueo que mantienen los
Estados Unidos contra Cuba fue aprobado por el Grupo de los 77 y China en
la sesión de clausura de la Cumbre Sur que sesionó en esta capital desde
el pasado día 12 y donde, además, se hace un llamado explícito a
Washington a que le ponga fin.
El párrafo 51 de la Declaración de
Doha señala:
©Exhortamos al Gobierno de los
Estados Unidos de América a que ponga fin al bloqueo económico, comercial
y financiero impuesto contra Cuba, que, además de ser unilateral y
contrario a la Carta de Naciones Unidas y al Derecho Internacional, así
como al principio de buena vecindad, ocasiona enormes pérdidas materiales
y daños económicos al pueblo de Cuba. Instamos a que se cumplan de manera
estricta las resoluciones 47-19, 48-16, 49-9, 50-10, 51-17, 52-10, 53-4,
54-21, 55-20, 56-9, 57-11, 58-7 y 59-11 de la Asamblea General de las
Naciones Unidas y expresamos nuestra profunda preocupación por el
creciente carácter extraterritorial del bloqueo contra Cuba y por las
nuevas y continuas medidas legislativas dirigidas a intensificarlo. Por lo
tanto, expresamos nuestra preocupación y rechazamos las nuevas medidas
aplicadas recientemente por el Gobierno de los Estados Unidos, encaminadas
a recrudecer el bloqueo. Esas medidas constituyen una violación de la
soberanía de Cuba y una masiva violación de los derechos de su
pueblo.ª
Así, sin rodeos y sin miedos, el
Tercer Mundo alzó su voz en defensa de la Cuba solidaria que en las más
difíciles condiciones ha compartido durante más de 45 años —los mismos que
lleva siendo agredida por el imperio— sus logros y conquistas con los
demás países del Sur.
En la Declaración y el Plan de
Acción, los Jefes de Estado y de Gobierno aprobaron, además, los párrafos
5 y 102, un fuerte rechazo a la imposición de leyes y reglamentos de
efectos extraterritoriales y de cualquier otro tipo de medida económica
coercitiva contra países en desarrollo, incluidas las sanciones
unilaterales, así como reiteraron la urgente necesidad de
eliminarlos.
En el segmento ministerial de esta
Cumbre, en la aprobada Guía de Política sobre los temas de desarrollo para
el proceso de reforma de las Naciones Unidas, presentado por el Presidente
del Grupo, quedó rubricado, además, que la cooperación internacional para
el desarrollo debe basarse en los principios del respeto mutuo, las
responsabilidades compartidas pero diferenciadas y la eliminación de los
condicionamientos políticos y las medidas económicas coercitivas
unilaterales.
Mientras, en la ministerial del
Movimiento de Países No Alineados, que también sesionó aquí, aprobaron una
Declaración en cuyo párrafo 7 se expresa claramente el rechazo al
unilateralismo, incluida la erosión y violación del derecho internacional,
el uso y amenaza de uso de la fuerza, las presiones políticas y la
coerción, y también contra las medidas coercitivas unilaterales que
imponen ciertos países como medio de alcanzar sus objetivos
políticos.
No hay dudas de que la Cumbre de
Doha constituye un hito en la toma de conciencia del Grupo de los 77 y
China y demuestra que la ansiada unidad ya no es una utopía en el
Sur.
Y evidencia que en medio del
recrudecimiento de la hostilidad del imperialismo contra el Tercer Mundo
con fines hegemónicos, la comunidad internacional al rechazar el bloqueo
contra Cuba y todas las formas de coerción y chantaje unilateral y
extraterritorial, ha respondido con altura, valentía y dignidad en la
defensa de nuestro pueblo que es también su causa.
Si la Cumbre de La Habana, abrió el
camino en la búsqueda del lugar que impostergablemente el mundo
subdesarrollado necesita para dejar escuchar su voz y sus posiciones, esta
de Doha, en Qatar, se erige en símbolo de los nuevos tiempos, cuando los
pueblos comienzan a perder sus temores porque han interiorizado que solo
la lucha y la unidad los conducirá a la victoria que no es otra que
construir un mundo justo, solidario y equitativo. (Granma) 17 de junio de 2005 |