|
NIDIA DÍAZ Enviada especial de
Granma
DOHA, Qatar, 16 de junio.—La II
Cumbre Sur del Grupo de los 77 y China que acaba de concluir no sólo
avanzó en el camino de la unidad sino que garantizó la continuidad del
bloque al reafirmar los acuerdos alcanzados en la cita de La Habana,
devenida referente político en el quehacer del Tercer Mundo.
En un momento en que el poder
hegemónico mundial se empeña a fondo en consolidar un modelo único a nivel
planetario que barra con la soberanía de los estados, liquide el principio
de no intervención, sepulte el multilateralismo en las relaciones
internacionales y le dé un cheque en blanco para exterminar a pueblos y
gobiernos que no correspondan a sus intereses, o no se plieguen a sus
dictados, los representantes del Sur, reunidos en Doha, han dado muestras
de su madurez y de su responsabilidad con el futuro.
En ese sentido, cuando algunos se
dejan confundir o coquetean con el imperio aceptando lo que llaman
"reforma" de las Naciones Unidas —y que no es otra cosa que los intentos
de reescribir la Carta ignorando los principios fundacionales de la
Organización—, el Sur se ha plantado firme, al reafirmar en su Declaración
Final, los principios y propósitos de aquel documento, así como el pleno
respeto a los principios del Derecho Internacional.
En este sentido el párrafo tres de
la Declaración de Doha, deja clara la posición. De la misma forma se
aprobaron tres párrafos sobre el rechazo a la aplicación de medidas
unilaterales coercitivas en un momento en que Washington las aplica como
medida de chantaje y presión contra nuestros pueblos.
Mención aparte merece la exigencia
de que Estados Unidos ponga fin "al bloqueo económico, comercial y
financiero contra Cuba".
Importante ha sido el hecho de que a
pesar de ser el Grupo de los 77 y China un mecanismo de concertación y
análisis dirigido a temas de carácter económico, en esta ocasión se
consideró oportuno incluir en la Declaración Final una enérgica condena
"contra todos los actos, métodos y prácticas terroristas en todas sus
formas y manifestaciones por considerarlos criminales e injustificables
donde quiera y por quien quiera sean cometidos".
Válida apreciación teniendo en
cuenta el doble rasero y la politización que sobre el tema del terrorismo
mantiene Washington para el que hay un terrorismo bueno —el que pagan para
eliminar a los adversarios de Washington—, y un terrorismo
malo.
De la misma forma se aprobaron dos
párrafos en defensa del multilateralismo y, en el caso de la reforma de la
ONU, Cuba promovió párrafos con el marcado objetivo de fortalecer la
defensa de los intereses del Sur en el proceso en curso de la reforma.
Asimismo se fijaron posiciones respecto a la reunión de alto nivel que
tendrá lugar en Nueva York y que deberá verificar el cumplimiento de las
Metas del Milenio, aspecto que, como se observa, quiere ser escamoteado,
relegándolo de la cita.
Al respecto se propuso un mecanismo
efectivo de monitoreo que asegure que los países desarrollados cumplan su
compromiso de otorgar el 0,7% de su PIB a las naciones en
desarrollo.
Se llamó a profundizar y revitalizar
la cooperación Sur-Sur, para lo cual se aprobó una cartera de 45 proyectos
de cooperación, de los cuales nuestro país presentó 14.
No hay dudas de que el Sur se
recompone, avanza. La hostilidad imperial nos ha puesto en su colimador.
Esta vez , sin embargo, no nos sorprenderán. (Granma) 17 de junio de 2005 |