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Capítulo
1:
La hostilidad y agresiones contra Cuba del gobierno estadounidense alcanzan
dimensiones sin precedentes en el vínculo entre dos Estados que no se encuentran
en estado de guerra
Capítulo
2:
Un nuevo programa imperialista para la dominación de la nación cubana y la
recolonización del país
Capítulo
3:
Terroristas, ¿“buenos” y “malos”?
Capítulo
4:
Los
derechos humanos de cinco jóvenes luchadores antiterroristas cubanos,
injustamente encarcelados en Estados Unidos, y los de sus familiares, son
violados burdamente por espurias motivaciones políticas
Capítulo
5:
Estados
Unidos intensifica el reclutamiento, financiación y utilización de mercenarios
en sus pretensiones de socavar la libre determinación del pueblo
cubano
Capítulo
6:
La agresión radio-electrónica de Estados Unidos contra Cuba
CUBA Y LOS DERECHOS HUMANOS
(Parte I)
Capítulo 1: La Hostilidad Y Agresiones Contra Cuba
del Gobierno Estadounidense Alcanzan Dimensiones Sin Precedentes En El Vínculo
entre Dos Estados Que No Se Encuentran En Estado Declarado De
guerra.
En la
historia de los 45 años de la Revolución Cubana, las amenazas, declaraciones y
acciones agresivas de sucesivos gobiernos de los Estados Unidos contra Cuba, con
el objetivo de aniquilar el proceso revolucionario emprendido por el pueblo
cubano, han sido una constante
La
enfermiza hostilidad estadounidense con respecto a Cuba, reviste un carácter sui
generis, en realidad único. Jamás una política exterior en contra de un país ha
sido dotada de tan amplio y sofisticado arsenal de medidas agresivas en los
ámbitos político, económico, cultural, diplomático, militar, psicológico e
ideológico. Ninguna política coercitiva y de hostilidad activa contra un país ha
durado tanto tiempo. La aversión de los círculos imperialistas de poder en los
Estados Unidos con relación a la Revolución Cubana, supera ampliamente el cuadro
histórico de la Guerra Fría
Las
acciones y declaraciones de la administración Bush, en sus más de cuatro años en
la Casa Blanca, ratifican que el objetivo de la política de Estados Unidos hacia
Cuba, sigue siendo la derrota del proceso de profundas transformaciones
revolucionarias emprendido por el pueblo cubano a partir de 1959, utilizando
para ello cualquier medio, sin descartar la opción militar.
El
socorrido eufemismo de “promover la transición hacia la democracia y el respeto
de los derechos humanos”, esconde la motivación imperialista de los planes
agresivos de Estados Unidos contra el pueblo cubano. El factor temporal de
urgencia, añadido en los últimos años a los mensajes y declaraciones de altos
personeros de Washington con relación a su empeño de promover la “transición” en
Cuba –léase “cambio de régimen” en su propio léxico político–, incorpora una
señal de alerta adicional en la evaluación de los planes anti-cubanos de la
administración Bush.
El
llamado “cambio de régimen”, siempre ha sido la política de Estados Unidos con
relación a Cuba. La diferencia después de los atentados terroristas del 11 de
septiembre de 2001, es que antes estas acciones se realizaban de forma
encubierta, mediante acciones de agresión en diversos frentes y no se planteaba
un marco temporal. Ahora se ha estructurado con total desparpajo, a la vista de
la opinión pública mundial, un plan único que integra todos los programas y
acciones agresivas anti-cubanas.
Hoy
se proclama sin el menor sonrojo el “derecho” del Imperio a cambiar gobiernos y
sistemas políticos, utilizando pretextos que cambian de acuerdo a los intereses
hegemónicos, pasando de la lucha contra el terrorismo, el combate a la
proliferación de armas de extermino en masa y más recientemente la necesidad de
poner fin a las “tiranías”.
El
secretario asistente de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Roger
Noriega, ha planteado que “el presidente Bush está comprometido a ver el fin del
régimen de Castro (...) y nos estamos moviendo rápida e inexorablemente hacia
ese fin”.
En el
año 2004, el propio presidente Bush y otras altas figuras de su administración,
endurecieron aún más su retórica anticubana, trazando un tendencioso y peligroso
paralelismo con los supuestos propósitos “liberadores” de sus agresiones a
Afganistán e Irak. Al aprobar las recomendaciones de la llamada Comisión de
Asistencia a una Cuba Libre, el presidente Bush expuso:
(…)
"el pueblo de Cuba debe estar libre de la tiranía. Creemos que el futuro de Cuba
es un futuro de libertad. Es de interés para nuestro país que Cuba sea libre. Es
de interés para la región que Cuba sea libre. Lo que es más importante, es de
interés para el pueblo cubano estar libre” (…)
La
hipócrita y cínica retórica sobre la “libertad”, ha sido un elemento central en
las referencias a Cuba en reiteradas declaraciones del presidente Bush y de
otras altas figuras del Departamento de Estado, así como de los más rabiosos
personeros de la mafia anticubana y terrorista de Miami.
¿Liberar a Cuba de quién? El pueblo cubano ya se liberó en 1959 de la
sangrienta dictadura del tirano pro-norteamericano Fulgencio Batista, del
control neocolonial que ejercían sobre la Isla las autoridades de Washington y
las corporaciones transnacionales que eran dueñas de las principales riquezas y
del patrimonio cubano y hasta de la propia presencia e influencia de las mafias
norteamericanas. La Revolución Cubana liberó, preservó y fortaleció la nación
cubana. El pueblo cubano rompió el yugo del racismo institucional, de la
discriminación de la mujer, del nepotismo y la corrupción política, de los
asesinatos y las desapariciones políticas, del analfabetismo, del desempleo
crónico, de la insalubridad, del hambre y la miseria. De lo único que necesita
Cuba liberarse ahora es del bloqueo norteamericano y de su política hostil de
agresiones, de las pretensiones y planes de sucesivas administraciones
estadounidenses de reimponerle su dominación, del subdesarrollo heredado del
colonialismo y el neocolonialismo, y de un injusto orden económico internacional
que limita sus oportunidades de desarrollo.
La
posibilidad de una agresión militar de los Estados Unidos contra Cuba es hoy tan
real como en el período que precedió la invasión mercenaria de Playa Girón
(Bahía de Cochinos), en 1961. Para sustentar esa hipótesis, bastaría con evaluar
el incremento y recrudecimiento hasta niveles sin precedentes, de las acciones
agresivas de la administración Bush contra Cuba en los más variados ámbitos, en
particular, las declaraciones amenazantes que se realizan tanto en Washington,
como en Miami, todo ello en una coyuntura marcada por una agresividad a escala
global de los sectores que detentan el poder en los Estados Unidos.
El
carácter imperialista de las concepciones y proyecciones plasmadas en la nueva
estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, presentada oficialmente
el 17 de septiembre del 2002, no deja margen a la duda. Sus elementos esenciales
son:
1. El
ataque preventivo, por el cual se atribuyen el derecho de intervenir
unilateralmente, de forma rápida y decisiva, en cualquier país que consideren
como amenaza potencial a su seguridad.
2. El
cambio de régimen como práctica para derrocar gobiernos que no son de su agrado,
e imponer en nombre de la “democracia” y de los “derechos humanos”, a regímenes
que garanticen los intereses de la potencia ocupante.
La
nueva Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense señala sin ambages, que
ese país “al tiempo que se esforzará constantemente por buscar el apoyo de la
comunidad internacional, no vacilará en actuar solo, si ello resultara necesario
para ejercer su derecho a la autodefensa, mediante la actuación preventiva.”
Es
decir, Estados Unidos recurrirá a las Naciones Unidas y a otros foros del
sistema internacional, sólo cuando estos sean útiles para respaldar sus
proyectos de dominación hegemónica a escala planetaria, en franco desprecio al
multilateralismo.
El
concepto de “ataques preventivos” no es nuevo, pero por primera vez se eleva
peligrosamente al rango de principio doctrinario en la Estrategia de Seguridad
Nacional de la única superpotencia.
En su
discurso ante los cadetes de la academia militar de West Point, el 1ro de junio
del 2002, el presidente Bush proclamó públicamente su determinación de
subordinar a todos los países del mundo a la voluntad de su gobierno, señalando
que “cualquier nación, en cualquier lugar, tiene ahora que tomar una decisión: o
está con nosotros o está con el terrorismo.”
Con
la aprobación de un presupuesto multimillonario de más de 400 mil millones de
dólares para el Departamento de Defensa y la nominación de varios halcones de la
derecha neoconservadora para los cargos más importantes en las secretarías de
Estado, Defensa y Justicia, incluyendo un experto en operaciones clandestinas
como nuevo jefe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la administración
Bush parece haber iniciado una nueva escalada en su política de guerra
preventiva y en la consolidación de su hegemonía global mediante la fuerzas y la
amenaza de su uso.
La
decisión inquebrantable del pueblo cubano de ejercer en toda su plenitud su
derecho a la libre determinación, constituye un claro escollo a los planes
imperiales de dominación política, económica y militar de los círculos de poder
estadounidenses, no tanto por la capacidad económica o militar de Cuba, sino por
el desafío político que representa esa actitud de un pequeño país en el
tradicional “traspatio” de los Estados Unidos y por la alternativa esperanzadora
que representa para millones de personas en el mundo su proyecto de justicia
social y equidad. Es por ello que numerosos documentos norteamericanos
producidos en fecha reciente en materia de seguridad nacional han incluido
nuevamente la referencia a Cuba como una supuesta “amenaza”. La tesis de la
supuesta “amenaza” de Cuba a la seguridad de los Estados Unidos, ha sido
fabricada a partir de los falsos pretextos que esgrimen repetidamente en sus
intervenciones algunos altos funcionarios de la actual administración de los
EE.UU., entre ellos: supuestos vínculos de Cuba con el terrorismo y el
narcotráfico internacional; la supuesta existencia de programas cubanos para el
desarrollo de armas biológicas de exterminio en masa; y la eventualidad de un
éxodo migratorio masivo hacia el Estado de La Florida. Cada una de estas falsas
alegaciones, han sido refutadas y desarticuladas públicamente por el Gobierno
Cubano, con pruebas que Estados Unidos no ha podido desmentir.
La
inconsistencia de las acusaciones norteamericanas en el sentido que Cuba
representa una amenaza a su seguridad nacional resulta evidente. Durante una
conversación con periodistas en el avión que lo conducía a Brasil, a principios
de octubre de 2004, el secretario de Estado, Colin Powell, expresó:
(…)"no veo todas las cosas a través del lente de Fidel Castro. Es un
problema para el pueblo cubano. No lo veo como un problema para el resto del
hemisferio” (…).
El
señor Powell agregó en esa ocasión que el presidente cubano “sí, era una amenaza
hace 15 años".
Pocos
días después, como respuesta a las airadas reacciones de la mafia anticubana de
Miami, Powell fue forzado a contradecirse y expresó que el presidente Fidel
Castro "nunca ha dejado de ser un problema para América Latina y que la región
estará mejor cuando se haya ido". Indicó que lo que quiso decir anteriormente es
que "Cuba no representa la misma amenaza regional que cuando Castro tenía el
apoyo militar y político de la Unión Soviética".
Como señalara
acertadamente el afamado director de cine norteamericano, Oliver Stone, en una
conferencia de prensa en el Festival de San Sebastián, España, en septiembre de
2004: “la derecha es igual en todas partes (...) Es como un pulpo cuyos
tentáculos lo alcanzan todo. Controla Internet, las emisoras de radio y de
televisión, los periódicos. Y sobre todo, está perfectamente organizada. Domina
el arte de la publicidad negativa y de destruir la imagen de quienes considera
sus enemigos. En cuanto ven algo que no les gusta, te desprestigian con una
campaña de correos electrónicos, comentarios y artículos. En Estados Unidos, se
practica la censura (…) Mi película sobre Castro, “Comandante”, les pareció
odiosa [a los anticastristas], y la mataron casi antes de que naciera.
Sencillamente les dio miedo (...).
A
continuación, en un orden cronológico, se presentan sólo algunos ejemplos que
demuestran la espiral agresiva contra Cuba de la administración Bush en los dos
últimos años:
Año
2003
En el
2003 se profundizó la política de hostilidad de los Estados Unidos contra Cuba
en todas las esferas. Fueron escaladas significativamente las acciones
anti-cubanas, favoreciendo un curso de acción más agresivo y provocador. Entre
ellas cabe destacar:
-
Incremento de las violaciones a los Acuerdos Migratorios y del aliento,
tolerancia e impunidad de la migración ilegal
Entre
el 19 de marzo y el día 10 de abril del 2003, mientras Estados Unidos llevaba
supuestamente a cabo una guerra contra el terrorismo, fueron secuestrados y
desviados hacia los Estados Unidos dos aviones de pasajeros, con el mismo modus
operandi utilizado para el secuestro de los aviones estrellados contra las
Torres Gemelas de Nueva York. Los dos aviones fueron confiscados arbitrariamente
por las autoridades norteamericanas, que se negaron a extraditar a los
criminales responsables.
En el
mismo período apuntado, se fraguaron en Cuba, según comprobaron las autoridades
cubanas, 29 planes de secuestros violentos a embarcaciones y aeronaves. Los
autores eran lumpens y otras personas con un amplio historial de actividades
delictivas, a muchos de los cuales las autoridades estadounidenses les habían
negado anteriormente la visa para visitar a sus familiares en ese país, o para
emigrar definitivamente por los canales legales. Cuba, por el contrario,
siguió cumpliendo sus obligaciones en el combate al terrorismo y al secuestro de
aeronaves. Entre 1968 y 1984, un total de 71 aviones fueron secuestrados en
Estados Unidos y desviados hacia Cuba. Un total de 69 responsables de esas
acciones fueron sancionados y cumplieron severas condenas en Cuba; la inmensa
mayoría de ellos abandonó el país después de cumplir su sanción. Cuba puso fin
al secuestro de aviones norteamericanos hacia la Isla, al entregar a la justicia
de ese país a dos secuestradores de una aeronave, el 18 de septiembre de 1980
(Ver Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba
de fecha 2 de mayo de 2003).
- La
imposición de nuevas medidas de hostigamiento contra el trabajo de la Sección de
Intereses de Cuba en Washington (SICW) y la Misión de Cuba ante las Naciones
Unidas.
En
solo 13 meses (desde diciembre del 2002 hasta enero del 2004), Estados Unidos
expulsó arbitrariamente a 19 diplomáticos cubanos de Washington y Nueva York,
entre los que se incluían a varios miembros del personal consular en Washington.
Las autoridades de Washington alegaron falsamente que ellos habían desarrollado
actividades fuera de su capacidad oficial, consideradas lesivas a los Estados
Unidos. En el colmo del despropósito, en un caso se llegó a alegar supuestas
"actividades relacionadas con el narcotráfico".
Hasta
el presente y, frente al desmentido y emplazamiento de Cuba, no han podido
presentar una sola prueba de estas acusaciones infundadas (Ver Declaración del
compañero Rafael Dausá, entonces Director de América del Norte del Ministerio de
Relaciones Exteriores de la República de Cuba, de fecha 7 de enero de 2004).
-
Incremento notable de las provocaciones y actividades subversivas de la SINA en
La Habana.
El
actual Jefe de la Sección de Intereses de los Estados Unidos de América en Cuba
(SINA), James Cason, incluso antes de su arribo al país, inició provocaciones
abiertas y todo tipo de acciones injerencistas dirigidas a potenciar, organizar,
financiar y estimular la actividad subversiva de organizaciones mercenarias al
servicio de los intereses de dominación de la superpotencia. Los funcionarios de
esa Oficina diplomática, entre los que se incluyen numerosos oficiales de los
servicios especiales estadounidenses, incrementaron de manera exponencial el uso
de los viajes de monitoreo a la situación de emigrantes ilegales devueltos a
Cuba, para llevar a cabo operaciones subversivas en todo el territorio nacional.
Las instalaciones de la SINA y la propia residencia de su Jefe, se convirtieron
en centros de entrenamiento, orientación y conspiración subversiva.
-
Aumento sustancial de los recursos financieros para fomentar la subversión en
Cuba.
Estados Unidos incrementó sustancialmente los fondos públicos y secretos
destinados al financiamiento de sus organizaciones mercenarias en
Cuba.
Se reforzó la ejecución e incrementaron los fondos asignados a esos
fines a través de la USAID. Desde 1997 y hasta el cierre del año fiscal 2003,
esa agencia federal destinó más de 27 millones de dólares a la aplicación de la
Sección 109 de la “Ley Helms Burton”. Envió igualmente a Cuba, más de un millón
de materiales impresos alentando la destrucción del orden constitucional del
país, así como más de 7 mil radiorreceptores con capacidad de sintonizar las
señales de radio subversivas. Los congresistas anti-cubanos hicieron aprobar en
el Congreso ese año 2003, la cifra de 15 millones de dólares anuales para el
financiamiento a la contrarrevolución cubana. Ello representaría 10 millones de
dólares estadounidenses adicionales cada año, en comparación con el presupuesto
aprobado para esos fines en el año 2002.
- Se
recrudecieron las restricciones de viajes de norteamericanos a Cuba.
Más
de 1,226 norteamericanos recibieron cartas de advertencia de la Oficina de
Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC), el doble que
todas las enviadas durante los últimos cuatro años de la Administración Clinton.
Estas notificaciones de la OFAC constituyen la fase inicial de procesos legales
contra ciudadanos norteamericanos por violaciones de las regulaciones del
Departamento del Tesoro en materia de viajes a Cuba, que pueden concluir en
multas de miles de dólares e incluso en la privación de libertad. Siguiendo
instrucciones de la Casa Blanca, el Departamento de Seguridad Interna ha puesto
sus recursos de inteligencia en función de detectar a aquellos que viajan
ilegalmente a Cuba.
- Se
prohibieron los llamados intercambios “pueblo a pueblo”.
El 24
de marzo de 2003, el gobierno de los Estados Unidos eliminó la licencia para los
intercambios educacionales pueblo a pueblo, restringiendo de esta forma las
escasas licencias que se venían otorgando para viajes de intercambios académicos
y culturales entre ambos países. Por otra parte, creció el número de negativas
de visas a artistas, intelectuales, académicos y científicos cubanos invitados a
participar en eventos en los Estados Unidos.
- Se
incrementaron las transmisiones radiales y televisivas de naturaleza subversiva.
El 20
de mayo del 2003, la radio establecida por el gobierno estadounidense con el
objetivo de promover y orientar la subversión en Cuba, salió al aire utilizando
cuatro nuevas frecuencias, provocando interferencias y afectaciones a las
transmisiones radiales cubanas. El mismo día, un avión C-130 de la Fuerza Aérea
norteamericana, realizó una trasmisión aérea de prueba de las señales de la
televisión oficial anticubana, desde las 18.00 a las 20.00 horas, utilizando
canales y sistemas asignados legalmente a estaciones cubanas de televisión,
inscritos debidamente en la UIT.
A
partir de septiembre de 2003, comenzaron las transmisiones radiales y
televisivas anti-cubanas con el uso de satélites. Como parte del recrudecimiento
de la agresión radio-electrónica, desde Estados Unidos se transmitieron como
promedio en el año 2003, 2 220 horas semanales de señales televisivas y radiales
de contenido anticubano. Desde estaciones gubernamentales y privadas, se
transmitieron falsas noticias y mensajes dirigidos a promover la
desestabilización de la Isla, la destrucción de su sistema político, la
emigración ilegal y una situación de ingobernabilidad que sirviera de pretexto a
aquellos que buscan forzar una salida militar frente a la Revolución Cubana.
- Se
incluyó a Cuba en cuanto informe elaboró el Departamento de Estado para
singularizar condenatoriamente a gobiernos por “mala conducta”.
El 30
de abril de 2003, el gobierno de los Estados Unidos presentó el informe anual
"Patrones del Terrorismo Mundial", incluyendo nuevamente a Cuba dentro de la
lista de Estados que, supuestamente, auspician el terrorismo a nivel
internacional. En esos momentos la lista incluía siete países: Irak, Irán,
Siria, Sudán, Libia, la República Popular Democrática de Corea y Cuba. La
composición de la misma coincidió “casualmente”, con países que plantean un
importante escollo a los planes de dominación hegemónica de los Estados
Unidos.
- Se
mantuvo y recrudeció el hostigamiento y la tortura psicológica contra los Cinco
luchadores antiterroristas cubanos, condenados injustamente en los Estados
Unidos y sus familiares.
El
gobierno norteamericano aplicó arbitrarias medidas de castigo contra cinco
jóvenes cubanos injustamente sancionados en ese país, por buscar información que
permitiera proteger al pueblo cubano de las acciones terroristas que llevan a
cabo organizaciones con sede en la Florida. Agencias federales continuaron
saboteando el proceso de apelación, incrementaron los obstáculos a las visitas
consulares y a los contactos con sus familiares, demoraron injustificadamente el
otorgamiento de visados a los familiares de estos 5 luchadores antiterroristas y
negaron la entrada a los Estados Unidos para visitar a sus cónyuges a las
esposas de Gerardo Hernández y René González, así como a la pequeña hija de
René.
-
Arreciaron las campañas para lograr condenas a Cuba en organismos multilaterales
e internacionalizar la política de hostilidad anticubana.
Las
autoridades estadounidenses se emplearon a fondo, utilizando todo tipo de
presiones y condicionamientos, con el objetivo de lograr una clara condena a
Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU y en la Organización de
Estados Americanos; en ambos casos fracasaron.
Valiéndose de los servicios de su fiel e incondicional servidor en la
Unión Europea, el señor Aznar, entonces presidente español, Estados Unidos logró
imponer a los países de la Unión una total subordinación en el diseño y
ejecución de su política hacia Cuba, haciéndola cómplice de su política
imperialista y de hostilidad contra el pueblo cubano.
-
Incremento significativo de la campaña de propaganda anticubana en los Estados
Unidos.
Se
realizaron numerosas declaraciones con un peligroso tono agresivo de los voceros
de la administración Bush, acudiendo a pretextos tales como la justa sanción a
los mercenarios de su política anticubana.
- Se
prohibió la celebración de una nueva feria de presentación de alimentos y
productos agrícolas de Estados Unidos en el mercado cubano.
Tras
las dos exitosas Ferias de Alimentos y Productos Agrícolas de compañías privadas
de los Estados Unidos, efectuadas en La Habana en los años 2002 y 2003, el
gobierno norteamericano anunció la prohibición de una nueva exposición de esa
naturaleza en el 2004.
- Se
creó la llamada “Comisión presidencial para la Asistencia a una Cuba Libre”,
presidida por los entonces secretario de Estado, Colin Powell y de Vivienda, el
anticubano Melquíades Martínez.
El 10
de octubre de 2003, el presidente Bush anunció en un discurso repleto de
amenazas contra Cuba, la creación de una llamada "Comisión presidencial para la
Asistencia a una Cuba Libre”. Al frente de la misma colocó a los entonces
secretarios de Estado, Collin Powell y de Vivienda, Melquíades Martínez, fiel
exponente de la mafia terrorista de Miami en la administración Bush. Se le
asignó a la Comisión la tarea de asesorar y presentar propuestas concretas al
presidente norteamericano para hacer realidad su voluntad de recrudecer el
bloqueo, incrementar la hostilidad anticubana y derrotar a la Revolución (Ver
Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba de
fecha 13 de octubre de 2003).
- Se
ha intensificado una activa oposición ejecutiva frente a cualquier intento en el
Congreso de modificar la política hacia Cuba.
Altas
figuras de la administración Bush vinculadas al diseño y ejecución de la
política anticubana, anunciaron repetidamente la intención del Ejecutivo de
vetar cualquier proyecto de ley destinado a flexibilizar, aunque fuera
parcialmente, las medidas de bloqueo contra Cuba.
Ante
esa permanente amenaza y para evitar que en un año electoral el presidente se
viera forzado a ejercer el veto frente a un proyecto de ley que contaba con
apoyo bipartidista, el 12 de noviembre de 2003, el Comité de Conferencia
bicameral del Congreso de los Estados Unidos que examinaba el proyecto de Ley
sobre Asignaciones Presupuestarias para los Departamentos del Tesoro y
Transporte, decidió eliminar antidemocráticamente y violando las normas y
regulaciones del Congreso, la enmienda a ese proyecto de ley que abogaba por una
flexibilización en las restricciones a los viajes de los ciudadanos
norteamericanos a Cuba. Esto se produjo, a pesar de que tanto en la Cámara como
en el Senado esta enmienda había sido aprobada por una sustantiva mayoría (Ver
Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba de
fecha 13 de noviembre de 2003).
- Se
incrementaron la frecuencia y el carácter agresivo de las amenazas contra Cuba
en las declaraciones de representantes del Gobierno estadounidense. Entre ellas
podrían mencionarse:
.. El
10 de abril del 2003, el embajador de Estados Unidos en República Dominicana,
Hans Hertel, amigo cercano del presidente Bush, declaró: “lo que está pasando en
Irak va a mandar una señal muy positiva y es muy buen ejemplo para Cuba”,
agregando que la guerra contra Irak era el inicio de una cruzada liberadora para
“democratizar” a todos los países del mundo.
.. Al
día siguiente, el gobernador de la Florida, Jeb Bush, hermano del presidente
norteamericano, afirmó que “tras el éxito de la guerra en Irak, Estados Unidos
debe volver la mirada al vecindario y usar su poder para presionar a la
comunidad internacional, en el sentido de que el régimen cubano no pueda
continuar”
.. El
13 de abril, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, ante una pregunta de si
se consideraría en algún momento la agresión a Cuba, declaró: “esperamos que
ellos tengan libertad y que tengan la oportunidad de decir lo que quieran y
practicar la libertad de religión y de expresión y la libertad de reunión”. No
descartó una agresión militar contra Cuba.
.. En
abril, representantes del gobierno estadounidense, realizaron en tono amenazador
hipócritas declaraciones en el sentido de que su país no toleraría éxodos
masivos de balseros procedentes de Cuba.
.. El
25 de abril, el Jefe de la Oficina Cuba del Departamento de Estado, le
transmitió al Jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington, que la
Oficina de Seguridad Doméstica, adscrita al Consejo de Seguridad Nacional,
consideraba que los continuados secuestros desde Cuba, constituían “una seria
amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos”, como si no fueran
acaso los personeros de Washington los que han estimulado y tolerado las
actividades criminales de traficantes y terroristas secuestradores. .. El 4
de mayo, el secretario de Estado, Colin Powell, ante una pregunta sobre la
posibilidad de “liberar” a Cuba, respondió: “no pensamos que sea apropiado en
este momento considerarlo, si usted está hablando de la fuerza militar para ese
propósito particular”. Obsérvese que la frase utilizada por Powell deja abierta
la posibilidad de una agresión militar en un futuro sin especificar.
.. La
congresista de origen cubano, Ileana Ros-Lehtinen (Republicana-Florida), en
carta de fecha 27 de mayo, comunicó al presidente Bush: “Señor Presidente, bajo
su liderazgo, los Estados Unidos han presenciado la liberación de los pueblos de
Afganistán e Irak (...) Yo le quiero ofrecer propuestas y recomendaciones que
permitirán a su Administración idear un curso de acción que ayude a precipitar
un cambio de régimen a sólo 90 millas de las costas norteamericanas”, aludiendo
claramente a Cuba.
..
John Bolton, entonces subsecretario de Estado para el Control de Armamentos y la
Seguridad Internacional, en testimonio ante el Comité de Relaciones
Internacionales de la Cámara de Representantes, el 4 de junio del 2003, expresó:
“aunque Cuba ha ratificado la Convención de Armas Biológicas, pensamos que tiene
al menos un esfuerzo limitado, ofensivo y de investigación y desarrollo de
guerra biológica ofensiva. Cuba ha suministrado biotecnología de uso dual a
estados “villanos”, que podría apoyar sus programas de armas biológicas. Mas
aún, la industria biotecnológica cubana es una máxima prioridad nacional y se
caracteriza por su uso dual, equipamiento sofisticado, modernas instalaciones,
financiamiento generoso y personal altamente entrenado”.
.. El
subsecretario asistente de Estado, Dan Fisk, declaró el 18 de junio que:
“Estados Unidos ha adoptado varias acciones desde la última ola de arrestos y
condenas (refiriéndose a los mercenarios sancionados por sus servicios a la
política estadounidense de hostilidad contra el pueblo cubano), pero no ofrecerá
información a la ciudadanía, se analizan acciones para tomar en el futuro,
algunas de las cuales se van a ver y otras no”, dejando entrever que una parte
significativa de las acciones serían llevadas a cabo de modo encubierto.
.. El
2 de octubre de 2003, Roger Noriega, secretario asistente de Estado para Asuntos
del Hemisferio Occidental, en una audiencia en el Comité de Relaciones
Exteriores del Senado de los Estados Unidos, anunció un nuevo plan de acciones
subversivas contra la Isla y reiteró las cínicas acusaciones de que Cuba está
desarrollando un programa limitado de armas biológicas (Ver Declaración del
Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba de fecha 5 de
octubre de 2003).
.. El
10 de octubre de 2003, el presidente Bush afirmó: “el régimen cubano no va a
cambiar por su propia iniciativa, pero Cuba tiene que cambiar”. En esa
oportunidad el presidente norteamericano profirió una nueva infamia anticubana
al señalar que el gobierno cubano fomenta el comercio sexual ilícito.
.. El
señor Otto Reich, entonces enviado especial de la Casa Blanca para América
Latina, dijo el 19 de diciembre, según informaciones cablegráficas, que “a
Estados Unidos le preocupa sobremanera los continuos informes de la presencia de
agentes de Cuba en Venezuela", en una burda manipulación de la presencia
solidaria de más de 10 mil médicos cubanos y de maestros en Venezuela, en apoyo
a los programas sociales de la Revolución Bolivariana.
Año
2004
- La
adopción y acelerada aplicación del Informe de la llamada Comisión para la
Asistencia a una Cuba Libre”.
Las
declaraciones y acciones agresivas contra Cuba de la administración Bush se
incrementaron y alcanzaron en el 2004 niveles sin precedentes. Una de las más
graves acciones emprendidas, fue la aprobación el 6 de mayo de 2004 y la
aplicación acelerada de las medidas anti-cubanas contenidas en el Informe de la
llamada Comisión de Asistencia de Cuba Libre.
Refiriéndose a dicho informe, el subsecretario de Estado adjunto, Dan
Fisk, expresó que era “la primera estrategia general del gobierno de Estados
Unidos para ayudar al pueblo cubano a acelerar la llegada del día de la libertad
de Cuba (...) y para preparar a Estados Unidos a dar su apoyo a la transición
democrática en Cuba (…) estos son medios para llegar a un fin: el final de la
dictadura de Castro. (…) Expertos norteamericanos en política exterior, que
ocuparon altos cargos en anteriores gobiernos y en organismos internacionales,
encabezados por Peter Hakim, presidente de “Diálogo Interamericano”,
reconocieron que la política de Estados Unidos hacia Cuba contenida en el
Informe pretende generar violencia y desestabilización social en la Isla, según
denunciaron en carta enviada al secretario de Estado, Colin Powell, difundida el
9 de septiembre, en un reporte de los corresponsales del diario mexicano “La
Jornada” en Washington y Nueva York.
El
Informe contempla, tanto medidas y acciones para el derrocamiento del Gobierno
Cubano, como un proyecto para la organización política, jurídica, económica y
social futura de la sociedad cubana, según la visión de Washington y bajo su
ocupación militar.
Aunque dicho plan respondió también a intereses electorales de Bush en la
Florida, su sentido principal es instrumentar la pretensión estratégica de
sucesivos gobiernos de Estados Unidos por más de 200 años: dominar la Isla de
Cuba y asimilar a su población a la sociedad estadounidense.
El
plan norteamericano es cruel, cínico, demagógico, injerencista, y violatorio de
la Carta de las Naciones Unidas, del Derecho Internacional, de la Constitución y
las leyes de los Estados Unidos y de los derechos humanos, tanto de los cubanos
que viven en Cuba y en el territorio norteamericano, como de los propios
ciudadanos estadounidenses.
Resulta obvio que para aplicar todas las medidas contenidas en el Informe
para la Asistencia a una Cuba Libre, se requeriría la intervención militar
estadounidense contra el pueblo cubano y proceder a la instauración de un
gobierno de ocupación que ejecute los minuciosos planes trazados y desmonte el
sistema constitucional refrendado de modo libre y soberano por los cubanos.
La
persecución de los activos financieros de Cuba en el exterior
En
una agresión sin precedentes en la historia de las relaciones financieras
internacionales, el gobierno de Estados Unidos dictó en el año 2004, nuevas
medidas encaminadas a entorpecer y tratar de detener las operaciones financieras
internacionales de la República de Cuba (Ver Mensaje del Comandante en Jefe,
Fidel Castro Ruz, leído en la Mesa Redonda Informativa sobre las nuevas
agresiones económicas del gobierno norteamericano y la respuesta cubana, en el
diario Granma, de fecha 26 de octubre de 2004).
La
primera evidencia de que estaba en marcha una nueva agresión económica a gran
escala, fue la multa de 100 millones de dólares estadounidenses aplicada por la
Reserva Federal norteamericana al mayor banco suizo, el UBS, aduciendo la
supuesta violación de las sanciones estadounidenses contra Libia, Irán,
Yugoslavia y Cuba. El banco suizo fue acusado de aceptar billetes de dólares
norteamericanos o enviarlos a países que estuvieran bajo régimen de sanciones
del gobierno de Estados Unidos.
Los
congresistas de la mafia anticubana y la prensa de Miami, conjuntamente con el
propio gobierno de los Estados Unidos, lanzaron a partir de mayo de 2004 una
campaña sistemática de especulaciones y calumnias sobre el origen y destino de
los fondos cubanos en dólares, así como de presiones y amenazas para atemorizar
a todos los bancos que pudieran tener relaciones financieras con Cuba, a fin de
impedir que recibieran billetes de la moneda norteamericana en las operaciones
financieras con la Isla. Se le pretendía privar a Cuba del derecho de utilizar
la divisa estadounidense que adquiría a partir de actividades totalmente
legítimas, como el turismo.
En el
contexto de la nueva histeria anticubana, se hicieron reiterados llamados para
que el gobierno, diferentes comités congresionales y el sistema judicial
estadounidense investigaran los flujos financieros de Cuba y encontraran y
sancionaran a los responsables de supuestas actividades de “lavado de dinero”.
El subsecretario de Estado adjunto para asuntos del Hemisferio
Occidental, Daniel W. Fisk, en un discurso el 9 de octubre de 2004 ante la
Asociación de Veteranos Cubano americanos, definió públicamente que “otro pilar
en nuestra estrategia es identificar el flujo de ingresos, ignorado durante
tanto tiempo, para el régimen de Castro, y luego obrar para que disminuya. Por
ejemplo, el turismo, que ha sustituido a las exportaciones de azúcar como
principal fuente de divisas”. Entre las nuevas medidas que había adoptado el
gobierno estadounidense con esos fines, Fisk refirió:"hemos establecido un Grupo
de Persecución de Activos Cubanos, integrado por funcionarios responsables del
cumplimiento de las leyes de varias agencias, para investigar nuevas vías para
los movimientos de divisas hacia y desde Cuba y detenerlos."
El 10
de mayo de 2004, en “El Nuevo Herald” de Miami, apareció un artículo cargado de
infamias y groseras falsedades, bajo el título "Cuba lavó $3,900 millones en
banco suizo", en el cual, además de mentirse y tergiversarse todo lo relativo a
las operaciones comerciales normales que Cuba realiza con el exterior, incitaba
a las autoridades norteamericanas para que tomaran nuevas acciones contra Cuba
en las esferas bancaria y financiera. Entre otras cuestiones, el artículo
alentaba a los congresistas de la mafia terrorista y anticubana de Miami a
“convocar audiencias en los comités correspondientes de la Cámara de
Representantes para que se aclare este colosal escándalo."
El 9
de junio de 2004, un artículo de “El Nuevo Herald” sugería que los fondos
depositados en el banco suizo mencionado, habían sido acreditados a "personas o
entidades desconocidas en bancos no revelados", cuando en todos los casos tales
fondos fueron utilizados para transacciones con empresas internacionalmente
reconocidas. De modo histérico, ese diario exigía que se conociera la lista de
empresas que habían realizado operaciones comerciales o financieras con Cuba. La
siguiente frase en el artículo citado, ejemplifica la gravedad del plan
anticubano que se venía urdiendo: "esos son los nombres que se deben saber. Los
congresistas de la Florida Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln Díaz-Balart, deben
presionar para que se sepa a dónde fue a parar ese dinero y de dónde
venía."
El 10
de junio de 2004, “El Nuevo Herald” informaba otra vez que la mafia de Miami, a
través de sus más connotados voceros, los congresistas Ileana Ros-Lehtinen y
Lincoln Díaz-Balart, estaba solicitando al gobierno federal de los Estados
Unidos una investigación, sobre el origen y el destino de los mencionados
fondos. Decía el diario en el artículo mencionado: "Estados Unidos debe
investigar el origen y el destino de unos $3,900 millones de dólares que el
Gobierno de Cuba ‘lavó' a través de un programa internacional de la Reserva
Federal, declararon ayer los congresistas de la Florida Ros-Lehtinen y Lincoln
Díaz-Balart, en cartas enviadas a la Reserva Federal y a la Comisión de Finanzas
de la Cámara."
En un
comunicado de prensa del día 22 de junio de 2004, Ileana Ros-Lehtinen declaró:
"Espero el resultado de las investigaciones (...) si el UBS (Unión de Bancos
Suizos) es hallado culpable de violar las restricciones de Estados Unidos sobre
las transacciones que implican a regímenes terroristas tales como el de Cuba, es
de vital importancia que los responsables sean multados de manera
apropiada."
Continuando con su campaña, el día 30 de junio Ileana Ros escribió una
carta al presidente del Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara de
Representantes, demandando una investigación sobre el tema.
El
día 3 de junio de 2004, el diario “El Nuevo Herald” de Miami arremetió con
desprecio contra el Banco Interamericano de Desarrollo y la CEPAL al expresar:
"Todo este tinglado es el que encubren el BID [Banco Interamericano de
Desarrollo] y la CEPAL con las cifras infladas de remesas que le atribuyen a la
comunidad cubano americana. Hay que aclararlo. Además, el escándalo del lavado
de dinero refleja que Cuba es refugio confidencial para dinero de terroristas y
malversadores. Hay que revelarlo."
Con
el burdo sensacionalismo característico de la mafia anticubana de Miami, bajo el
título: "Buscan en Estados Unidos vínculos con fondos de Cuba", el 23 de julio
“El Nuevo Herald” publicó un artículo que entre otras cosas
informaba:
(…)"Estados Unidos ha comenzado una investigación judicial para
determinar posibles vínculos de ‘entidades y personas norteamericanas' con los
$3,900 millones que Cuba filtró en el sistema bancario internacional, utilizando
un programa de la Reserva Federal (…).
Aparentemente, eran tantas y tan groseras las mentiras que diariamente se
publicaban en Miami sobre este asunto, que el banco suizo UBS se sintió en la
obligación de desmentir públicamente en Zürich, el 25 de julio de 2004,
cualquier acusación de blanqueo de dinero. Su portavoz aclaró que “no tenía
conocimiento de nuevas investigaciones sobre el banco” y que “la Reserva Federal
de Estados Unidos (FED) y la Comisión Federal Suiza de Bancos (CFB) ya
examinaron este caso." Tales declaraciones no impidieron que los mafiosos de
Miami y sus órganos de prensa continuaran con su pérfida campaña. El 16 de
septiembre de 2004 Ileana Ros-Lehtinen realizó nuevas declaraciones a “El Nuevo
Herald” expresando que "esto pica y se extiende” y amenazó a otros bancos al
señalar: "se está mirando a otros bancos".
Como
denunció oportunamente el Gobierno Cubano, la administración Bush se preparaba a
bloquear los ingresos de Cuba por turismo y otros servicios y a reducir a cero
la posibilidad de que los cubanos residentes en Estados Unidos pudieran enviar
remesas a sus familiares en Cuba. Se impediría a Cuba depositar en bancos
extranjeros los dólares que obtiene de modo lícito y con total transparencia.
Cuba no podría usar esos dólares para adquirir medicinas y alimentos, ni para
importar los suministros necesarios para las propias tiendas, donde adquieren
los productos aquellos que reciben las remesas de familiares residentes en
Estados Unidos. (Ver nota informativa del Gobierno Revolucionario en el diario
Granma, de fecha 8 de junio de 2004).
No
podría concebirse una fórmula más cínica y perversa: Estados Unidos, con su
criminal bloqueo, obliga a que los envíos de remesas y los pagos de visitantes
extranjeros en Cuba tengan que hacerse en efectivo. Ahora buscaba impedir,
mediante groseras presiones, que Cuba pudiera utilizar ese efectivo para pagar
por sus importaciones.
La
situación generada exigió adoptar medidas urgentes que protegieran los intereses
del país, ante los graves daños que le causaría la nueva maniobra anticubana.
Con ese fin, el 23 de octubre de 2004, el Ministro Presidente del Banco Central
de Cuba, Francisco Soberón Valdés, dictó la Resolución No. 80/2004
En
una compleja, pero exitosa operación, que no tuvo por objetivo recaudar divisas,
sino dar respuesta a una peligrosa agresión económica que se venía gestando, el
Gobierno Cubano retiró de la circulación en todo el territorio nacional al dólar
estadounidense, a partir del 8 de noviembre de 2004.
También se impuso, a partir de esa fecha, un gravamen del 10 % al canje
de dólares en efectivo por pesos cubanos convertibles, como compensación a los
riesgos y costos que origina la manipulación de dólares de Estados Unidos a la
economía cubana, como consecuencia de los mencionados planes del gobierno de
Estados Unidos.
Las
medidas de respuesta adoptadas por Cuba no impusieron la penalización de la
tenencia de dólares u otra moneda libremente convertible, ni un cambio en la
tasa de convertibilidad entre el dólar y el peso cubano convertible, que sigue
siendo de uno a uno. Todas las personas en Cuba que disponían de dólares,
dispusieron de 2 semanas, a partir del 28 de octubre, que fueron luego
prorrogadas a tres, para ejercer su derecho de cambiarlos por pesos cubano
convertibles a la tasa de uno por uno, sin gravamen alguno.
La
resolución también estableció que a las transacciones que se hagan en el futuro
con tarjetas de crédito o débito no se les aplica gravamen alguno, con
independencia de la moneda en que sean realizadas, pues no está involucrado el
movimiento de efectivo.
Esta
compleja agresión planteó una seria amenaza no solo al ejercicio de la actividad
financiera internacional de Cuba, sino también a la realización del derecho al
desarrollo y los derechos económicos, sociales y culturales del pueblo cubano,
en particular a los derechos a la alimentación, a la salud, a la educación y al
empleo de cada cubano, a quienes se pretendió privar de los recursos financieros
y los insumos necesarios para asegurar su disfrute.
En
otras palabras, la administración Bush pretendía paralizar las finanzas
internacionales de Cuba, con el fin de provocar el colapso económico y una
situación social extremadamente crítica, dadas las condiciones de una pequeña
economía subdesarrollada, abierta y dependiente de los ingresos del turismo y el
comercio exterior.
Acusar a Cuba de lavar dinero es una mentira que no debería ser asumida
por las autoridades de un país en cuyos bancos se realiza más del 50% de ese
tipo de operaciones ilegales en el planeta. Que Estados Unidos, principal
mercado y consumidor de drogas del mundo, acuse a Cuba de lavar dinero
procedente del narcotráfico, es una infamia que no resiste el menor análisis.
Que el gobierno del país campeón mundial de la corrupción corporativa y del
terrorismo de Estado, y que mafiosos legisladores de origen cubano, ellos mismos
corruptos y terroristas, insinúen que Cuba lavaba dinero vinculado con la
corrupción y el terrorismo, resultaría una broma de mal gusto, si no se tomaran
en cuenta los graves peligros que fueron planteados a la economía y el bienestar
de los cubanos.
Una
vez más, el Imperio fracasó estrepitosamente en su intento de asfixiar
económicamente a Cuba y se estrelló contra la sabiduría, la previsión, la
creatividad y la estrecha unidad entre la dirección de la Revolución y el pueblo
cubano. De nuevo, quedó fuera de toda duda para cualquier observador imparcial y
objetivo, la confianza, la comprensión y el apoyo incondicional del pueblo
cubano a su Revolución y a su máximo liderazgo.
-
Aumento sustancial de los recursos materiales y financieros para el fomento de
la actividad mercenaria contra el pueblo cubano.
Al
respecto, resultan elocuentes las declaraciones del subsecretario de Estado
adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Dan Fisk, el 9 de octubre de
2004. Fisk expresó que “habían proporcionado fondos adicionales por 14,4
millones de dólares -- de los 29 millones que han sido propuestos como ayuda
adicional -- para apoyar el desarrollo de la sociedad civil en Cuba y facultar
al pueblo cubano para realizar esfuerzos que obren un cambio positivo”. Añadió
que ya se habían transferido “seis millones de dólares a la USAID, para ampliar
notablemente su labor con los grupos de la sociedad civil.”
Fisk
destacó en particular la labor conspirativa de la Sección de Intereses
estadounidenses en La Habana, sobre la que expresó que continuaba “suministrando
más apoyo a la oposición que ninguna otra misión o entidad en Cuba.”
¿Quién puede creer que el gobierno de Estados Unidos apoye verdaderamente
a simples “luchadores por la libertad y defensores de los derechos humanos? ¿A
quién pretenden engañar? Disk en realidad se refirió de principio a fin en su
intervención, a los mercenarios de su política anticubana, reclutados e
instruidos por los servicios especiales norteamericanos y financiados con fondos
federales asignados por las autoridades de Washington.
Estados Unidos nunca apoyó políticamente, mucho menos financieramente, a
los verdaderos defensores de derechos humanos en América Latina que, a riesgo de
sus propias vidas, se opusieron a las sangrientas dictaduras militares impuestas
por Washington. Estados Unidos no protegió jamás a los defensores de derechos
humanos en la región, por el contrario, realizó transferencias de tecnologías
para elevar la efectividad en el desempeño de los perpetradores de torturas,
ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas.
-
Desestímulo e incremento del acoso contra los escasos viajes de norteamericanos
a Cuba.
Además de todas las restricciones a los viajes a Cuba puestas en vigor
durante los últimos años y de las nuevas limitaciones aplicadas en virtud del
Informe de la Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre”, las autoridades
norteamericanas han incrementado la aplicación de medidas punitivas, como la
imposición de cuantiosas multas, e incluso, el inicio de procesos judiciales
contra organizaciones y personas que han viajado a Cuba.
Decenas de
organizaciones no gubernamentales, entre ellas varias agrupaciones de
cubano-americanos, han recibido visitas de inspectores del Departamento del
Tesoro, para entregarles cuestionarios que deben responder en 20 días como
máximo, en los que se les solicitan detalles completos de lo que hicieron en
Cuba.
El 10 de junio de 2004, dos residentes de Cayo Hueso, Peter
Goldsmith y Michele Geslin, organizadores de una regata entre Key West y Cuba,
que reúne a navegantes de todo el mundo, fueron encausados por las autoridades
norteamericanas por promover y participar en el Conch Republic Cup, durante los
años 1997, 2000, 2002 y 2003.
Tres
religiosos metodistas de Milwaukee fueron multados por 25 mil dólares cada uno
por viajar a Cuba en 1999, para desarrollar sus relaciones con la iglesia de ese
credo en la Isla. "Los castigos van en contra de la libertad religiosa y son
discriminatorios", expresó un portavoz del grupo de sancionados.
-
Incremento de las violaciones a los Acuerdos Migratorios y del aliento a la
migración ilegal.
El 5
de enero de 2004, 3 días antes de la fecha propuesta por Cuba para una nueva
ronda de conversaciones migratorias bilaterales, Estados Unidos las suspendió
indefinidamente, aludiendo elementos secundarios e intrascendentes que han sido
debatidos con amplitud y profundidad en las rondas migratorias precedentes (Ver
Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba de
fecha 5 de enero de 2004).
El
subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Roger Noriega,
reiteró una vieja amenaza, aprovechando el contexto de las dificultades
energéticas transitorias que afectó a Cuba, como consecuencia de una grave
rotura que paralizó por meses los servicios del mayor generador eléctrico de la
Isla.
Noriega declaró: ''Le hemos advertido anteriormente al gobierno cubano
que Estados Unidos considerará como una amenaza a su seguridad nacional
cualquier intento de manipular o provocar una emigración masiva hacia nuestras
costas'' En el terreno migratorio, prácticamente el único gesto positivo por
parte de las autoridades norteamericanas, fue que el día 21 de abril del 2004,
un tribunal de la Florida sentenció a penas de entre 20 y 23 años de privación
de libertad a los seis secuestradores del avión cubano DC-3, perteneciente a la
compañía Aerotaxi, secuestrado el 19 de marzo del 2003. El Ministerio de
Relaciones Exteriores de Cuba emitió una declaración en la que considero “que la
sentencia emitida por las autoridades norteamericanas contra estos
secuestradores constituye un hecho positivo (...) y resulta coherente con el
interés que Cuba y los Estados Unidos expresaron en el Acuerdo Migratorio,
suscrito en 1994, de dirigir la migración cubana hacia canales seguros, legales
y ordenados y a oponerse e impedir el uso de la violencia por parte de toda
persona que intente llegar o llegue a los Estados Unidos desde Cuba mediante el
desvío forzoso de naves y embarcaciones" (Ver Declaración del MINREX de fecha 24
de abril del 2004). Mientras que el gobierno de Estados Unidos ha hecho cada
vez más difícil la relación entre los emigrados cubanos y su país de origen,
Cuba en el contexto de enormes desafíos y retos, continuó avanzando y haciendo
más fluidas sus relaciones con los cubanos residentes en el exterior, en un
proceso continuo e irreversible, para flexibilizar y normalizar sus relaciones
con los cubanos emigrados y residentes en el exterior (ver Conferencia de prensa
del Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, Felipe Pérez
Roque, sobre la III Conferencia “La Nación y la Emigración”, que tuvo lugar en
el MINREX, el 18 de mayo de 2004 y su Intervención en la apertura de la reunión
el 21 de mayo de 2004).
Fue
restituida la nacionalidad cubana, en un gesto de paz, justicia y buena voluntad
y como reconocimiento a sus posiciones de respeto y acercamiento a su Patria, y
a su trabajo a favor de los contactos familiares y la normalización de las
relaciones entre ambos países, a siete integrantes de la Brigada 2506, que
participó en la derrotada invasión militar mercenaria de Playa Girón, en abril
de 1961. Estas personas habían perdido su nacionalidad como sanción judicial
accesoria.
Tal
como Cuba anunció públicamente en septiembre de 2003, a partir del 1ro de junio
del año 2004, los cubanos residentes en el exterior no tienen que solicitar un
permiso de entrada al país para viajar a Cuba, con la excepción de un pequeño
número de integrantes de grupos terroristas por lógicas medidas de protección.
Simplemente, pueden habilitar gratuitamente su pasaporte para entrar al país,
las veces que lo consideren necesario. Con la reducción de los viajes en
ambas direcciones a partir de las medidas y políticas que vienen aplicando las
autoridades estadounidenses y el incremento de las medidas de todo tipo que
tienen por fin agravar la situación económica de Cuba y de la familia cubana, se
apuesta a fabricar una crisis migratoria que puede tornarse incontrolable, al
fracaso de los acuerdos migratorios y, con ello, facilitar el pretexto para el
recurso a la agresión militar a la Isla.
Inclusión de Cuba en cuanto informe unilateral de descertificación por
“mala conducta” emite el Departamento de Estado. - La administración Bush
ha incrementado en los últimos meses sus acciones contra el desarrollo de la
industria turística cubana, con el objetivo de asfixiar su economía. En ello
desempeña un papel fundamental el trabajo de fomento y fabricación de la falsa
imagen de Cuba como país “villano”.
El
peligro de las campañas mediáticas de mentiras y calumnias contra Cuba estriba,
en que hay muchos en el mundo que conocen muy poco de la Revolución Cubana y
pueden ser víctimas de las mentiras y engaños que el gobierno de Estados Unidos
difunde a través de los enormes medios de divulgación de que dispone.
El
último informe sobre la situación del terrorismo en el mundo del Departamento
del Estado norteamericano, publicado en abril del 2004, volvió a ubicar a Cuba
en la lista de los países que patrocinan el terrorismo internacional.
Nunca
el gobierno de los Estados Unidos ha podido, ni podría, probar la participación
de Cuba en acto terrorista alguno. Sus falsos pretextos han ido siendo
desacreditados y desmentidos de forma sistemática con el paso del tiempo, lo que
ha llevado, incluso, a que funcionarios del gobierno estadounidense reconozcan
que la inclusión de Cuba en la referida lista es simplemente un instrumento
político contra nuestro país.
Paradójicamente, es Estados Unidos el que rechaza mediante argumentos
vacíos, irracionales y sin ningún sustento real, la propuesta realizada por Cuba
para suscribir un Programa Bilateral de lucha contra el terrorismo, presentada
al gobierno de ese país desde el 29 de noviembre de 2001, y que ha sido
reiterada por las autoridades cubanas en varias oportunidades.
La
política de la Revolución Cubana con relación al terrorismo no admite
cuestionamientos de ningún tipo y mucho menos provenientes de Washington.
Cuba,
condena todos los actos, métodos y prácticas de terrorismo en todas sus formas y
manifestaciones, dondequiera, por quienquiera que los cometa, contra quienquiera
que se cometan y cualesquiera que sean sus motivaciones. Asimismo, condena toda
acción que tenga por objeto alentar, apoyar, financiar o encubrir cualquier
acto, método o práctica terrorista.
Cuba
ha conocido, quizás como ningún otro país en el mundo, las consecuencias de las
acciones terroristas. Desde los primeros días de la Revolución, hombres, mujeres
y niños cubanos han sido víctimas del terrorismo más cruel y despiadado, muchas
veces auspiciado, protegido, financiado y organizado por el propio gobierno de
los Estados Unidos o por sus ahijados de las organizaciones anti-cubanas
radicadas en Miami.
El 14 de junio pasado fue presentado el “Informe
sobre el Tráfico y Trata de Personas del 2004” elaborado por el Departamento de
Estado, en el que incluyeron a Cuba por segunda ocasión. En esta oportunidad, se
le dedicó a Cuba una parte más extensa, negativa y pródiga en calumnias y
ofensas, que hicieron énfasis particularmente en la existencia de un supuesto
turismo sexual infantil, y del trabajo forzado y de la prostitución de los
menores de edad en nuestro país.
El
gobierno de los Estados Unidos no tiene ninguna moral, ni credibilidad para
cuestionar a Cuba en materia de derechos del niño, y mucho menos en materia de
trata de personas. Estados Unidos es uno de los dos únicos países del mundo
que no ha ratificado la Convención sobre los Derechos del Niño, pese a que fue
aprobada hace 14 años y que, con 189 ratificaciones, constituye el instrumento
jurídico de derechos humanos más universal. Estados Unidos fue el ejecutor,
con inescrupulosos fines políticos, de una de las más atroces operaciones de
tráfico de niños que se hayan realizado en el mundo, en todos los tiempos. Bajo
el nombre de Peter Pan, fueron separados de sus padres y llevados a los Estados
Unidos 14 mil niños cubanos en la década de 1960, muchos de los cuales sufrieron
acosos y violaciones sexuales por parte de sus tutores, maestros o
cuidadores.
Estados Unidos es el principal consumidor y estímulo a escala mundial a
las criminales prácticas de la pornografía y la prostitución, que incluyen el
abuso de niños y niñas, y que constituyen una de las causas fundamentales de la
trata internacional de personas.
En
1999 el parlamento cubano modificó el Código Penal para incluir como nuevas
figuras delictivas y sancionar severamente, entre otras la venta y tráfico de
menores con fines de corrupción, pornografía, prostitución, comercio de órganos,
trabajos forzados, tráfico o consumo de drogas, así como los delitos contra el
normal tráfico migratorio y el tráfico de personas. También se agravaron las
sanciones a otras figuras delictivas existentes como la violación, la pederastia
con violencia, la corrupción de menores, el proxenetismo, la trata de personas y
por la utilización de menores en la comisión de delitos o si la víctima es un
menor.
Cuba
ha aplicado celosamente y con severidad la Ley para prevenir y sancionar
cualquier delito de tal naturaleza que pudiera ocurrir. Entre el año 2000 y mayo
del 2004 se celebraron 881 juicios por proxenetismo y fueron sancionadas 1,377
personas. Desde 1999 hasta junio del 2004, fueron detenidos 112 traficantes de
personas, la mayoría sentenciados ya en tribunales cubanos.
En
las conversaciones migratorias realizadas entre los dos países desde el año
2000, Cuba ha presentado en varias oportunidades propuestas concretas de
colaboración en el enfrentamiento al tráfico de personas, drogas, terrorismo,
pornografía infantil y delitos conexos. Estados Unidos las ha
rechazado.
Resulta también una política cínica e hipócrita que en cada uno de estos
informes existen también los relativos a las listas de estados que estarían
supuestamente promoviendo el terrorismo, coartando la democracia y los derechos
humanos, y limitando la libertad religiosa, entre otros –, no haya sido incluida
una sola palabra sobre la situación de los Estados Unidos, uno de los países que
más tendría que responder ante la comunidad internacional por “mala conducta” y
por las grandes violaciones que comete contra su propio pueblo y contra otros
pueblos del mundo.
-
Manipulación y tergiversación de informaciones sobre Cuba con el claro propósito
de mentir y justificar las amenazas de agresión y las brutales medidas contra el
pueblo cubano.
Durante un discurso con marcado acento electoral en un hotel de Tampa,
Florida, el 16 de julio de 2004, Bush no vaciló en manipular declaraciones del
Presidente Cubano, Fidel Castro, en el sentido de que "Cuba tiene las
prostitutas mas limpias y educadas del mundo" y sacó la errada conclusión de que
Cuba “acoge el turismo sexual". (Ver discurso del Presidente Fidel Castro en el
acto por el 51 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de
Céspedes, efectuado en la Universidad Central de Las Villas, el 26 de julio del
2004)
"Tenemos un problema a menos de 90 millas (145 kilómetros) de nuestras
playas. El régimen de Fidel Castro ha hecho de Cuba un destino central de
turismo sexual" dijo Bush en una conferencia sobre tráfico de personas.
En
realidad fue el sangriento dictador Fulgencio Batista –con el apoyo y protección
de los Estados Unidos- quien promovió el que la mafia estadounidense convirtiera
a La Habana en un paraíso de sexo, juegos y prostitución en los años 50 del
siglo pasado, para el disfrute de turistas y de marines norteamericanos. La
Revolución Cubana tuvo que trabajar intensamente en la rehabilitación y
reintegración social de los cientos de miles de prostitutas que recibió como
legado del control neocolonial norteamericano a la Isla.
Antes
del triunfo de la Revolución Cubana en 1959, alrededor de 100 mil mujeres
ejercían de forma directa o indirecta la prostitución, por pobreza,
discriminación y falta de empleo. La Revolución las educó y les buscó empleo,
quedando prohibidas desde entonces las llamadas "zonas de tolerancia" que
existían en la república mediatizada impuesta por Estados Unidos. Cuando la
prensa indagó la fuente empleada por el ejecutivo para estas insólitas
declaraciones del presidente Bush, funcionarios de la Casa Blanca indicaron que
se trataba de una tesis sobre Cuba escrita en 2001 por un estudiante, disponible
en el sitio web de la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana. En ese
momento, el joven Charles Trumbull, ahora matriculado en la Escuela de Derecho
de la Universidad de Vanderbilt, estudiaba en el Darmouth College.
El
joven se mostró molesto por la manipulación que hizo la mansión ejecutiva de su
proyecto y afirmó que era "descorazonador ver partes de la investigación
distorsionadas, sacadas de contexto y usadas para apoyar conclusiones que son
contrarias a la verdad".
El diario norteamericano Los Angeles Times, que
no puede ser acusado de simpatía alguna hacia el gobierno de la Isla, señaló que
lo único que está claro para el estudiante es que el discurso de Bush manipuló
el contenido de su trabajo, mientras defendió que el significado que daba el
líder cubano a su idea estaba claro en su tesis. "Demuestra que ellos (los
funcionarios de la Casa Blanca), no leyeron mucho del artículo", explicó a Los
Angeles Times el joven, quien hizo estudios de campo en la Isla. Servicios
cablegráficos de agencias de noticias dieron cuenta posteriormente de las
siguientes aclaraciones por parte del estudiante: (…) "La prostitución tuvo
un alza repentina en la nación caribeña posterior al derrumbe de la Unión
Soviética. Castro, que declaró ilegal la prostitución al asumir el poder en
1959, inicialmente contó con pocos recursos para combatirla. Pero alrededor de
principios de 1996, las autoridades cubanas comenzaron a tomar medidas severas
sobre la práctica. Aunque aún existe, es mucho menos visible y sería inexacto
decir que el gobierno la promueve." (…) Funcionarios de la Casa Blanca
reconocieron al diario californiano que no habían revisado otra fuente que no
fuera la tesis del estudiante, para el discurso del presidente en
Tampa.
Aunque la intencionada tergiversación fue desmentida por el propio
autor, un vocero del Departamento de Estado apuntó al periódico que el material
sobre Cuba fue añadido con premura, apenas un día antes, lo que solo dio tiempo
a encontrar la tesis del estudiante y según consta en otros despachos
cablegráficos, el personero de Washington "defendió la inclusión [de la frase],
argumentando que expresaba una verdad esencial sobre Cuba". O sea, que para la
Casa Blanca "verdad esencial sobre Cuba" es cualquier cosa que el presidente
diga, con independencia de que se corresponda o no con la realidad.
Como
expresó Julia Sweig, del Consejo para Relaciones Exteriores, "resulta
extremadamente sucio y muestra que cuando se trata de la política hacia Cuba,
ellos (el equipo presidencial de los Estados Unidos), están dispuestos a
cualquier truco".
El 18
de septiembre de 2004, el diario The New York Times, citando fuentes de la
Agencia Central de Inteligencia (CIA), reveló que Estados Unidos también mintió
al acusar a Cuba de desarrollar programas ofensivos de armas biológicas.
Según
el diario la CIA, aparentemente bajo presiones tras el escándalo provocado por
sus descabellados informes sobre la presencia de armas de destrucción masiva en
Irak, rechazó ahora sus propios reportes de 1999 que vinculaban sin ninguna
prueba a Cuba con una supuesta producción de armas biológicas en terceros
países, clasificados por Washington como promotores de terrorismo.
Los
servicios de inteligencia estadounidenses preparan, según la agencia NOTIMEX, un
segundo informe, que concluirán en unos meses, para corregir la versión de que
Cuba produciría armas de destrucción masiva, por otro que indica la sospecha de
que el régimen cubano tendría la "capacidad técnica" de producirlas, y que
agrega:"no es claro" que las produzca. El despacho comentaba que Cuba tiene
"un programa de medicamentos y biotecnología que utiliza para producir vacunas
para un amplio programa de inmunización, reconocido por médicos y científicos" y
que "muchos de esos productos se venden en otros países". Algunas de esas ventas
de medicamentos fueron manipuladas por el gobierno norteamericano como
"potenciales amenazas de Cuba".
-
Incremento de las declaraciones amenazantes y agresivas contra Cuba de elementos
de la mafia anticubana y terrorista de Miami, estrechamente vinculados a la
administración Bush.
A un
programa del Canal 41 de Miami TV – conducido por Oscar Hasa, sobrino del
sangriento dictador cubano Fulgencio Batista, cuyo régimen asesinó a más de 20
mil cubanos entre 1952 y 1958 –, fueron invitados conocidos terroristas de
origen cubano miembros de la organización Comandos F4, que opera en el sur de la
Florida.
Vestido de militar, como otros miembros de su organización terrorista, el
líder del Comando F4, Rodolfo Frómeta, dijo abiertamente que su organización
tiene gente lista para llevar a cabo actos armados contra el gobierno cubano;
que su grupo entrena con AK47 y armas semi-automáticas y que estas fueron
adquiridas legalmente en los Estados Unidos, aunque admitió no tener documentos
que prueben eso.
En un
comunicado firmado por el autotitulado Coronel Reinaldo Acosta, los Comandos F-4
advirtieron acerca de atentados terroristas contra las inversiones extranjeras
en Cuba, al decir que “las personas que inviertan en Cuba, son iguales de
responsables de nuestra desgracia y por tanto, sus inversiones serán
consideradas objetivos militares a partir de 3 a 4 meses.”
En
una carta abierta a Bush de fecha 9 de mayo de 2003, Rodolfo Frómeta y otros
dirigentes de Comandos F-4, habían comunicado al presidente su propuesta de
realizar acciones armadas contra Cuba y le indicaron que su “mayor anhelo es que
este gran país y en este caso su administración disuelva de una vez por todas la
Ley de Neutralidad (…) pues hasta la propia Constitución de esta gran nación
acepta el uso de la fuerza (…) muchos son los exiliados o dirigentes de
organizaciones del exilio que le hacen peticiones de duras sanciones, e incluso
de invasión, nosotros le damos nuestro apoyo a ambas, pero le repetimos, los
Comandos F-4 pedimos una vez mas se nos permita actuar activamente, físicamente
sin ataduras.”
Una de las mayores evidencias del contubernio y la
tolerancia oficial norteamericana al terrorismo contra Cuba fueron las
declaraciones realizadas el 22 de marzo de 2004 al canal de Televisión 41
(UNIVISION), por el congresista republicano de origen cubano y ex Fiscal de la
Florida, Lincoln Díaz-Balart, quien afirmó en una entrevista con Oscar Haza que
"en Cuba se impone el magnicidio de Castro". Cuando su interlocutor le preguntó
si es normal que un miembro del Congreso propugnara abiertamente el asesinato de
un jefe de Estado extranjero, Díaz-Balart reafirmó: "yo sí creo que debe
hacerse".
Agregó que cuando fue fiscal, no encontró “ninguna ley que me prohibiera
opinar de esta forma”, según dijo en el Canal 41 de Miami. Nadie en Estados
Unidos, un país donde se dice impera el estado de derecho y el respeto al
Derecho Internacional, le respondió ni le criticó siquiera.
Confiando en la impunidad que se confiere en Miami a los partidarios del
terror, Díaz Balart ratificó su afirmación asesina en una entrevista concedida
al programa "La Noche" de RCN, con la periodista Adriana Vargas, el 13 de abril
de 2004.
El
mafioso anticubano Lincoln, tiene extensos antecedentes familiares de
criminalidad y terrorismo. Rafael Díaz-Balart, padre de los congresistas
federales anti-cubanos por la Florida, Lincoln y Mario Díaz-Balart, fue durante
la década de 1950 uno de los dirigentes más activos del sangriento aparato de
represión del dictador cubano Fulgencio Batista, congresista y brazo derecho del
entonces Ministro de Gobernación.
Poco
después de su arribo a Nueva York en enero de 1959, Rafael Díaz-Balart fundó,
con la bendición de las autoridades norteamericanas y junto a un grupo de
repugnantes esbirros en fuga, la organización “La Rosa Blanca” (que también se
denomina bajo su nombre en inglés The White Rose), el primer grupo terrorista en
la larga historia de la contrarrevolución cubana. La Rosa Blanca estuvo detrás
de un sinnúmero de actos de terrorismo contra Cuba, entre los cuales se cuentan
los brutales atentados contra algunas de las mayores tiendas por departamentos
en La Habana: La Época y El Encanto, que costaron vidas humanas.
Entre
los asesinos que acompañaron a Rafael Díaz Balart en “La Rosa Blanca”, aparecen
Pilar García, Jefe de la Policía Nacional de la dictadura de Fulgencio Batista,
quien participaba personalmente en la tortura de presos, y el "coronel" Merob
Sosa, autor de la matanza de cientos de campesinos en las montañas de la Sierra
Maestra, en el oriente de Cuba, masacrados por haber dado apoyo a la guerrilla
dirigida por Fidel Castro.
En
1989, Lincoln Díaz-Balart, incluyó en su programa electoral, apoyado por la
terrorista Fundación Nacional Cubano-Americana, extender el perdón a Orlando
Bosch, terrorista internacional de origen cubano. Bosch fue uno de los
principales autores de la voladura en pleno vuelo, en Barbados, en octubre de
1976, de un avión civil cubano DC-8, en el que fueron asesinados 73 personas.
Bosch estaba considerado por el FBI como terrorista, motivo por el cual pendía
sobre él una orden de deportación de los Estados Unidos. El entonces presidente
George Bush (padre), lo perdonó en respuesta a las gestiones de los
representantes de la mafia anticubana de Miami.
El 27
de agosto de 1994, Lincoln recomendó abiertamente a la Casa Blanca, permitir a
los terroristas de Miami lanzar ataques contra Cuba desde el territorio de los
Estados Unidos.
Lincoln Díaz-Balart, ha estado siempre vinculado a los sectores más
extremistas de Miami, empezando por el grupo de asesinos que conformaba el
comité-paramilitar de la Fundación Nacional Cubano-Americana y que hoy integran
el Cuban Liberty Council o Consejo por la Libertad de Cuba, la organización
anticubana mejor vista por la actual administración Bush, autora intelectual de
las medidas anti-familia anunciadas el 6 de mayo de 2004. En su círculo de
allegados, podrían ser mencionados Horacio García, el "banquero" del terrorista
internacional Luis Posada Carriles, el mafioso Luís Zúñiga Rey, que contra toda
ética y legalidad integró la delegación oficial de los Estados Unidos al 60
período de sesiones de la Comisión de Derechos Humanos y Ninoska Pérez
Castellón, nuera del connotado esbirro de la dictadura batistiana, Roberto
Martín Pérez, que fuera jefe de su temible Brigada Radio motorizada.
Lincoln Díaz-Balart participó activamente en la operación de intimidación
y terror llevada a cabo el 22 de noviembre del 2000, cuando un grupo de
“manifestantes” de origen cubano, reclutados por el partido Republicano,
interrumpieron con gritos y amenazas el recuento de los votos en Miami-Dade,
eliminando la posibilidad de que fuera demostrado el fraude cometido contra las
aspiraciones del candidato presidencial Demócrata, Al Gore. Lincoln fue el que
ordenó a Miguel Saavedra, jefe de la organización anticubana “Vigilia Mambisa”,
provocar el motín con su tropa de delincuentes.
Es
ilegal en los Estados Unidos y en cualquier parte del mundo, defender acciones
terroristas en televisión. La promoción de asesinatos de lideres de otras
naciones es también ilegal bajo el Acta de Neutralidad de Estados Unidos. No
existen mejores evidencias de la complicidad pública del gobierno norteamericano
con semejantes terroristas que la impunidad con que estos anuncian sus fechorías
en las cadenas de televisión.
-
Incremento de los fondos y mejora en los medios técnicos para las transmisiones
ilegales de radio y televisión de contenido subversivo contra Cuba.
Como
parte de la aplicación de las medidas anti-cubanas anunciadas el 6 de mayo de
2004, el gobierno de los Estados Unidos inició la transmisión regular, con
frecuencia semanal, de las señales ilegales de las mal llamadas Radio y TV Martí
contra Cuba, utilizando una plataforma aérea establecida en un avión militar
C-130 operado por la Guardia Nacional.
Para
las transmisiones se viene utilizando una frecuencia de onda media no empleada
anteriormente por emisoras radiales norteamericanas. El costo diario de la
plataforma aérea es de 70 mil dólares. En el 2004, también se iniciaron las
emisiones a través de Internet, las 24 horas del día.
Según
admitió el 9 de octubre de 2004 Daniel W. Fisk, subsecretario de Estado adjunto
para Asuntos del Hemisferio Occidental: “para eludir las señales de
interferencia de Castro, se han efectuado cuatro vuelos del Comando Solo, un
avión C-130 equipado con una poderosa capacidad de transmisión que envía a la
Isla transmisiones de Radio y TV Martí. (…)
La
mal llamada Televisión Martí, es la única televisora invisible del mundo,
gracias a un ingenioso y barato método de intercepción establecido por Cuba, en
ejercicio de su soberanía.
-
Incremento de las acciones contra los Cinco Héroes cubanos prisioneros políticos
del Imperio y sus familiares.
Como
parte del hostigamiento contra los Cinco Héroes cubanos prisioneros políticos
del Imperio y sus familiares, el gobierno de los Estados Unidos redujo en el
último año la periodicidad de las visitas consulares por parte de la Sección de
Intereses de Cuba en Washington a una cada 3 meses, eliminó los acompañamientos
a los familiares de los 5 por parte de los funcionarios de la Sección de
Intereses cubana, rechazó las solicitudes de visas para los familiares de los 5
realizadas a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, negó reiteradamente
las visas a Olga Salanueva y Adriana Pérez, esposas de dos de los luchadores
antiterroristas arbitrariamente detenidos y demoró excesivamente el otorgamiento
de las visas al resto de los familiares.
Estas
despiadadas acciones, califican como un trato cruel, inhumano o degradante,
conforme al instrumento internacional vigente para el combate y sanción a la
tortura, del cual Estados Unidos es Estado parte.
-
Incremento de la persecución contra las operaciones turísticas, comerciales y
financieras de Cuba en terceros países.
La intensificación del bloqueo
para reducir los ingresos en divisas a Cuba, es uno de los componentes
principales del recrudecimiento de la política de hostilidad y agresiones de la
administración Bush contra el pueblo cubano.
Durante 2004, se aplicaron
las regulaciones del bloqueo a 13 empresas vinculadas con Cuba y a sus filiales
en el extranjero, especializadas en los viajes y el envío de paquetes y remesas,
lo que ha impuesto en la práctica la imposibilidad de cualquier tipo de
transacción con ellas de personas e instituciones sujetas a la jurisdicción
norteamericana. La medida penó hasta el acceso a los sitios electrónicos de esas
empresas.
El 26 de octubre, la Oficina de Control de Activos Extranjeros
del Departamento del Tesoro (OFAC, por sus siglas en inglés), prohibió a
cualquier residente en Estados Unidos, o ciudadano de ese país, realizar
transacciones financieras a través del sitio www.sercuba.com., mediante el cual
supuestamente se podrían girar remesas hacia Cuba vía Internet.
La
OFAC trataba así de buscar una forma expedita para presionar a los socios de
SerCUBA en Europa, e incluso, a los propios ciudadanos norteamericanos o de
origen cubano residentes en ese continente, quienes ahora se ven amenazados por
altas multas e incluso penas de cárcel, si desobedecen el “edicto
imperial”.
Se
trata de medidas extraterritoriales, ilegales, y por demás violatorias de la
propia Constitución de Estados Unidos, que ampara la libertad de cualquier
ciudadano para viajar y utilizar libremente sus recursos personales.
-
Promulgación de nuevas medidas contra Cuba en junio y julio de 2004, con el
objetivo de restringir aún más el flujo de divisas y artículos de consumos hacia
la Isla.
El
gobierno de Estados Unidos prohibió el 22 de junio de 2004, el envío a Cuba de
ropa y productos de higiene personal como jabones y champú, productos
veterinarios, materiales de pesca y equipos para la elaboración de jabones y
otros productos similares. También redujo arbitrariamente los destinatarios de
los envíos – sólo a hijos, padres, hermanos o nietos –, la frecuencia de los
paquetes y la cantidad a uno por hogar, en lugar de uno por cada persona como
era la práctica.
La declaración del Departamento de Comercio que anunció
esas medidas, reconoció implícitamente el impacto negativo que tendrían las
nuevas restricciones para los cubanos que recibían paquetes de sus familiares en
Estados Unidos, al expresar que los envíos ''representaban un beneficio
humanitario para el pueblo cubano en áreas críticas''. Como pretexto a las
sanciones, indicó que al mismo tiempo ''estos paquetes liberaban al régimen de
la obligación de cubrir necesidades básicas de sus ciudadanos.”
El 8 de
julio de 2004, el Servicio de Guardacostas de Estados Unidos también reforzó las
medidas para impedir eventuales viajes de embarcaciones a Cuba. Dio a conocer
ese día una disposición que establece que cualquier navío estadounidense menor
de 100 metros de eslora, que no necesitaban un permiso especial para viajar a
Cuba, debía a partir de ese momento obtener una autorización especial si se
disponía a navegar a la Isla, aún cuando no partiera directamente de aguas
territoriales estadounidenses. Los botes sin permiso pueden ser multados o
confiscados, y los violadores están sujetos a penalidades.
Antes
de conceder autorización, el Servicio Guardacostas requerirá que los marinos
muestren sus permisos de otras agencias federales de Estados Unidos, demostrando
que no se están violando las disposiciones del bloqueo a Cuba.
Recientemente, también se prohibió a los ciudadanos o residentes
permanentes en Estados Unidos, comprar cualquier producto cubano, como Ron o
tabaco, incluso en un tercer país, ni siquiera para su uso personal fuera de los
Estados Unidos. El solo hecho de comprarlo, será un delito cometido por
cualquier ciudadano estadounidense.
La
violación de estas normas puede imponer el procesamiento penal, y la sanción de
hasta un millón de dólares para las corporaciones y 250 mil dólares para los
particulares, y hasta 10 años de privación de libertad, según hiciera saber el
Departamento del Tesoro.
El
Departamento del Tesoro dejó claro en un reciente comunicado, que “las
regulaciones prohíben que las personas sujetas a la jurisdicción de Estados
Unidos compren, transporten, importen, se involucren o participen en cualquier
transacción con respecto a cualquier mercancía fuera de Estados Unidos, si tal
mercancía es de origen cubano, o es o ha sido ubicada o transportada de o a
través de Cuba, o ha sido hecha o derivada en total o en parte de algún artículo
que haya crecido, sido producido o fabricado en Cuba.
Como
resultado de las restricciones puestas en vigor en julio pasado por Washington
para restringir los viajes de los estadounidenses y emigrados cubanos a la Isla,
el número de viajeros estadounidenses a Cuba ha descendido a menos de la mitad
en el segundo semestre de 2004, según datos del Departamento de Estado de EEUU.
Entre julio y diciembre de 2004, 50 mil 588 ciudadanos norteamericanos se
trasladaron en vuelos charter a Cuba, comparados con 119 mil 938 personas en el
mismo periodo del año anterior. Esa cifra supone una reducción del 57,47%.
Además, las reservas en diciembre bajaron hasta las 13 mil 735, casi dos tercios
menos que las realizadas en el mismo mes de 2003.
Las
nuevas medidas estadounidenses, no conseguirán su propósito de asfixiar
económicamente a la isla. A pesar del nuevo recrudecimiento del bloqueo
norteamericano, de dos devastadores huracanes que causaron pérdidas por 2 mil
146 millones de pesos, del incremento sin precedentes de los precios del
petróleo y de una prolongada sequía en la mitad oriental del país, la economía
cubana creció un 5 % en el 2004, índice superior al del año anterior. Por
primera vez Cuba sobrepasó en el 2004 los dos millones de turistas extranjeros
en un año, con un 8% de crecimiento en la llegada de visitantes respecto al
2003. Las exportaciones de bienes crecieron un 32,5 %, sobrepasando los 2 mil
millones de dólares, cifra no se rebasada desde 1991.
-
Intimidación a los emigrados cubanos en los Estados Unidos para neutralizar sus
crecientes manifestaciones de descontento por la política hacia Cuba.
La
cúpula mafiosa cubano americana asentada en Miami, lanzó la amenaza de que los
emigrados cubanos residentes en los Estados Unidos que, en cantidades de
cientos, han estado realizando manifestaciones en ese ciudad contra las medidas
que recortan los viajes y las remesas familiares a Cuba, podrían perder su
residencia en ese país.
El
"exilio" de Miami ha sido una ficción creada en producción cooperada de los
servicios especiales norteamericanos y la mafia anticubana, con objetivos
propagandísticos y en la que no han tenido responsabilidad alguna los cientos de
miles de personas que emigraron de la Isla por razones económicas o de
reunificación familiar.
La
política de la Revolución cubana en esta materia ha sido la misma desde sus
inicios: la permanencia y participación en el proceso revolucionario es y será
una decisión individual y voluntaria de cada ciudadano. Los que deseen emigrar
pueden hacerlo – salvo muy contadas excepciones por razones bien fundadas –,
siempre y cuando cuenten con los medios para ello y con un país de destino
dispuesto a recibirlos a través de procedimientos regulares y
legales.
-
Reforzamiento en la aplicación de las disposiciones extraterritoriales que
establece el Título IV de la Ley Helms-Burton.
Tras
cinco años de no haber tramitado nuevos casos bajo el título IV de la Ley
Helms-Burton de 1996, que prevé la prohibición de otorgar visa de entrada a los
Estados Unidos a inversionistas en Cuba y sus familiares allegados, en mayo del
año 2004 la firma hotelera Super Club de Jamaica, fue conminada por el gobierno
estadounidense a abandonar sus negocios en Cuba.
Como
consecuencia de la amenaza de Estados Unidos en el sentido que impediría la
entrada en su territorio a los más altos funcionarios de esa empresa privada y a
sus familiares, la entidad decidió terminar con la operación de uno de sus
hoteles en Cuba. El pretexto para las presiones contra la firma jamaicana, fue
precisamente la reclamación de una persona nacida en Cuba y residente en Estados
Unidos, que alegó ser propietaria de las tierras –expropiadas por la Revolución
Cubana –, sobre las que se levanta el hotel que la empresa jamaicana venía
operando.
Según
reconoció públicamente el subsecretario de Estado adjunto para Asuntos del
Hemisferio Occidental, Dan Fisk, Estados Unidos está “investigando activamente
más de dos docenas de casos de sanciones de visado en virtud de la Sección IV de
la Ley Helms-Burton. El fallo más reciente de la Sección IV sobre tráfico tuvo
lugar en abril. No se impusieron sanciones de visado porque la compañía de
Jamaica (la cadena hotelera Super Club), terminó su actividad comercial con la
propiedad confiscada en cuestión. Este fue el primer fallo en cinco años. (...)
El 8
de julio de 2004, una familia de origen cubano presentó una demanda ante un
tribunal federal en Miami, contra el Club Med, una cadena turística francesa,
por construir y operar entre 1997 y el año 2003, un hotel de cinco estrellas en
la playa de Varadero, en un terreno que la familia poseía en Cuba antes del
triunfo de la Revolución. La demanda fue presentada a pesar de que Club Med,
había vendido un año antes la propiedad a una empresa hotelera española.
El
abogado querellante, señaló que la demanda fue presentada en la Florida, porque
Club Med tiene grandes intereses en ese estado, incluyendo un hotel en Port St.
Lucie y que ''Club Med no puede tener negocios en la Florida y tenerlos de
manera sustancial con el régimen comunista en Cuba''.
El
chantaje es claro y la lógica mezquina. Si una compañía extranjera tiene
negocios con los Estados Unidos, el mercado más importante del mundo, no podrá
tenerlos con Cuba. De prosperar en los tribunales de Miami la nueva querella,
ello podría servir de estímulo a la declarada voluntad de la Casa Blanca de
aplicar en toda su magnitud la Ley Helms-Burton, que sólo ha sido aplicada
parcialmente en lo que concierne a sus disposiciones extraterritoriales, debido
a la promulgación cada seis meses de decretos presidenciales limitando la
aplicación de su Título III.
-
Amenazas contra las incipientes importaciones de alimentos procedentes de los
EE.UU.
Se
encuentra en fase de evaluación por el Departamento del Tesoro, la imposición de
nuevos obstáculos a las ventas de productos agrícolas destinados a Cuba,
autorizadas a fines del año 2001 tras las devastadoras consecuencias de dos
huracanes que azotaron a la Isla y causaron daños por casi 2 mil millones de
dólares.
La
administración de George W. Bush está revisando, desde hace meses, las reglas
establecidas para los pagos en efectivo del gobierno cubano a las compañías
estadounidenses que venden alimentos a Cuba. Una portavoz de la Oficina de
Control de Bienes Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, dijo que dará
a conocer “un nuevo reglamento en una fecha próxima'' para estos pagos.
Un grupo bipartidista de congresistas encabezado por Jo Ann Emerson,
representante por Missouri, envió una carta al Departamento del Tesoro
manifestando que ''no hay ninguna necesidad de reforzar los requisitos para las
ventas a Cuba'' y que “ciertamente requerir pagos antes del envío de mercancías
finalizará con todas las ventas de productos agrícolas a Cuba''.
En un
esfuerzo por preservar las incipientes exportaciones de alimentos a Cuba, 34
poderosas organizaciones agrícolas nacionales y firmas exportadoras de Estados
Unidos, pidieron en una carta al presidente George W. Bush, de fecha 8 de
diciembre, que “no haga cambios innecesarios y dañinos para la implementación
del TSRA [ley de autorización de exportación a Cuba]. Cualquier cambio
amenazaría con cerrar un importante mercado para los exportadores agrícolas de
Estados Unidos''. Los firmantes recordaron al presidente Bush que Cuba ocupa
actualmente el lugar 22 entre los compradores de productos agrícolas en Estados
Unidos, con una potencialidad de unos $400 millones anuales, y afirmaron que
“este es un mercado que no podemos darnos el lujo de perder''.
Entre
las importantes instituciones que suscribieron la misiva figuran American Farm
Bureau Federation, Ag BioTech, American Meat Institute, National Foreign Trade
Council, la corporación naviera Crowley Maritime, National Milk Producers
Federation, National Turkey Association, US Dairy Export Council, US Wheat
Associates y otras reconocidas agrupaciones de productores de arroz, trigo,
pollo y alimentos lácteos a nivel nacional y de estados como Minnesota,
Oklahoma, Texas, Colorado, Dakota del Norte y Dakota del Sur.
Los
firmantes de la petición opinaron “que la obligatoriedad de que los pagos sean
en 'efectivo por adelantado', que algunos funcionarios y congresistas
partidarios de reforzar el bloqueo interpretan como la obligatoriedad de Cuba de
pagar antes de que los cargamentos abandonen los puertos estadounidenses, es
contraria a las normas internacionales del comercio, violatoria de los estatutos
de TSRA y más restrictiva que cualquier otra práctica de exportación a través
del mundo.”
También señalaron que la ''reinterpretación de los pagos'' pudiera
derivar en una apropiación del cargamento por parte de instituciones y
ciudadanos estadounidenses que reclaman compensaciones del gobierno cubano,
respaldados por dictámenes judiciales. ''Ni los exportadores estadounidenses, ni
los compradores cubanos, están en posición de aceptar este extraordinario riesgo
legal'', enfatizó la carta.
Por su parte, la furibunda anticubana y
congresista estadounidense Ileana Ros Lehtinen, sentenció al respecto
''seguiremos poniendo presión sobre OFAC para que haga cumplir lo establecido en
la ley y se obligue a Fidel Castro a pagar antes de recibir los cargamentos.''
-
Reinicio de la adjudicación, en caricaturas de juicios manipulados
políticamente, de arbitrarias indemnizaciones multimillonarias a cuenta de los
fondos cubanos congelados en Estados Unidos y de otros bienes y activos de la
Isla.
Según
la edición de El Nuevo Herald de Miami, del pasado 15 de noviembre, la ciudadana
norteamericana, Janet Ray Weininger, presentó ante la corte de justicia en el
Condado de Miami-Dade, una “demanda” de homicidio contra el Presidente Cubano,
Fidel Castro y el Estado Cubano, por la muerte de su padre, Thomas “Pete” Ray,
tras ser derribado el avión de la CIA que piloteaba en la invasión de Playa
Girón (Bahía de Cochinos), el 19 de abril de 1961.
En un
insólito juicio, según los estándares de tiempo del sistema judicial
norteamericano, en poco más de 48 horas el juez del Condado Miami-Dade, Ronald
Dresnick, falló a favor de la señora Ray y “ordenó” al Gobierno de Cuba pagarle
86, 5 millones de dólares por lo que llamó la “ejecución” de su padre.
La
señora Janet Ray, quien solamente tenía seis años cuando ocurrió el suceso,
fabricó mentiras siniestras para apoyar su demanda, en virtud de Ley de
Antiterrorismo y Pena de Muerte Efectiva de 1996, que permite que víctimas de
estados designados, unilateral y arbitrariamente, por el Gobierno de los Estados
Unidos como terroristas – lista que incluye a Cuba –, puedan plantear demandas
por daños y perjuicios.
Desde
entonces, cualquier reclamación contra Cuba encuentra eco inmediato dentro de
las autoridades judiciales estadounidenses, quienes fallan adjudicando
arbitrarias indemnizaciones multimillonarias.
Cuando la señora Ray
presentó su reclamación ante los jueces de Miami, varios expertos legales
dijeron que la demanda no tenía mérito. El propio Herald, reseñó las
declaraciones de David Abraham, un profesor de leyes de la Universidad de Miami,
quien dijo: “uno no puede invadir un país extranjero y esperar una buena
acogida”.
Thomas Willard Ray – el padre de la demandante –, conocido por “Pete”,
voló a Cuba como mercenario para agredir a un país extranjero. Nunca estuvo
preso, ni fue atendido de heridas por médico alguno, como alegó en la demanda.
Hace
casi 40 años, los periodistas norteamericanos David Wise y Thomas R. Ross,
escribieron un libro bajo el titulo “El Gobierno Invisible”, en el cual narraron
los pormenores de la invasión mercenaria por Playa Girón (Bahía de Cochinos).
En uno de los capítulos del libro, se aborda “El caso de las viudas de
Birmingham”, y se relata la muerte de cuatro pilotos de la Guardia Nacional de
Alabama en la madrugada del 19 de abril de 1961, quienes integraron, junto a
otros, un comando especial de la CIA. Estos volaron sobre las posiciones cubanas
en cinco aviones bombarderos B-26 que despegaron desde el aeropuerto de Happy
Valley, en Puerto Cabezas, Nicaragua, enmascarados con las insignias de la
Fuerza Aérea Cubana para confundir a las fuerzas cubanas y tomarlas
desprevenidas.
Los
periodistas norteamericanos detallaron como la CIA primero, y todo el sistema de
gobierno después, engañaron en todo momento a los familiares de los cuatro
pilotos muertos, asegurándoles que habían fallecido en un lamentable accidente
aéreo cuando volaban en un avión de transporte C-47 que se precipitó al
mar.
Los autores recuerdan, entre otras, las declaraciones de Robert
Kennedy, Secretario de Justicia y hermano del entonces presidente, cuando el 21
de enero de 1963, casi dos años después de la invasión, dijo en una entrevista
con David Kraslow de la cadena de periódicos Knight, que en Bahía de Cochinos no
murió americano alguno.
Fue
por ello que durante 18 años las autoridades norteamericanas se desentendieron
completamente del asunto, pese a que desde el primer momento se habían ofrecido
detalles del derribo del avión y la muerte de sus dos tripulantes.
No
fue hasta finales de 1979, bajo la administración Carter, que el gobierno
norteamericano asumió el reconocimiento de la existencia de ese cadáver, y el 5
de diciembre de ese año fue entregado a las autoridades norteamericanas y a su
joven hija, Janet Ray.
Unos
pocos meses después, en abril de 1980, la revista cubana Verde Olivo, en su
número 16 de aquel año, publicó el testimonio del Doctor José M. Miyar
Barruecos, actual Secretario del Consejo de Estado de Cuba y testigo presencial
de los hechos, apoyado con fotos del autor, donde se describen las operaciones
aéreas de la CIA en Playa Girón. El doctor Miyar recordó en ese testimonio,
que al amanecer del 19 de abril de 1961 un avión B-26 perdió altura en su
segundo ataque rasante sobre el puesto de mando y las fuerzas cubanas, e hizo un
aterrizaje de emergencia en medio de un cañaveral, ante el fuego defensivo
cubano. Breves instantes después hubo una fuerte explosión que incendió
completamente toda su parte anterior, y tras una búsqueda entre los restos
humeantes y calcinados no se encontró evidencia alguna de los dos
pilotos.
En
ese reportaje el doctor Miyar Barruecos explicó que por diferentes evidencias,
se tuvo la certeza que sus dos pilotos tuvieron tiempo de escapar.
El
Comandante Fernández Mell, que dirigió la operación de búsqueda, orientó hacer
el mayor esfuerzo por capturarlos vivos. No fue posible. Uno de los pilotos al
ser descubierto, oculto cerca de la pequeña pista del central, disparó su
revólver 38 cañón corto, siendo muerto de inmediato por una ráfaga de FAL. El
otro, al ser descubierto, trató de lanzar una granada de mano, muriendo
instantáneamente por varios impactos en el tórax y el ojo derecho. El nombre de
este último era Thomas Willard Ray, el mismo que 18 años después sería
oficialmente reclamado por el gobierno de los Estados Unidos a solicitud de sus
familiares. El otro piloto se llamaba Frank Leo Baker.
-
Orquestación de shows propagandísticos como parte de la estrategia de diplomacia
pública anticubana.
Al
hacer un balance de las acciones anti-cubanas de la administración Bush, Daniel
W. Fisk, subsecretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental,
declaró “hemos incrementado nuestros esfuerzos para agilizar las gestiones de la
diplomacia internacional y de la diplomacia pública con el fin de promover más
apoyo internacional para la sociedad civil de Cuba y la planificación de la
transición en Cuba. Aplaudimos iniciativas como las del Comité Internacional
para la Democracia Cubana, presidido por el ex presidente checo Vaclav Havel
(...) La resultante "Declaración de Praga" hace un llamamiento a la liberación
de los prisioneros políticos e incluye una fuerte condena del régimen de Castro.
El presidente Havel dijo a la prensa que "Cuba es una prisión gigantesca”
La
manipulación de los trabajos de la Comisión de Derechos Humanos para imponer una
condena a Cuba, ha cumplido un papel de primera importancia en la ejecución de
la citada estrategia.
Michael Kozak, subsecretario de Estado adjunto para Asuntos de
Democracia, Derechos Humanos y Trabajo de los Estados Unidos, dijo el 16 de
junio de 2004, ante una subcomisión congresional: "para apoyar los su |