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• Las infames condenas, de hasta cuatro cadenas
perpetuas, que sufren los Cinco Héroes cubanos por
combatir el terrorismo, quienes ni se acercaron a un
documento clasificado del Gobierno de Estados
Unidos, indignan aun más si se comparan con la
complacencia de la justicia a los Bush hacia Donald
W. Keyser, Larry A. Franklin y Leandro Aragoncillo,
convictos y levemente sancionados por graves delitos
verdaderamente caracterizados como de espionaje
POR JEAN-GUY ALLARD
PARECE
un cuento chino. Existe en los archivos de la
justicia imperial la historia reciente de un
auténtico agente de la CIA que, violando todas las
reglas y las leyes existentes, puso a disposición de
un gobierno extranjero la cantidad record de 3 659
documentos secretos; que nunca fue acusado de
espionaje, tampoco de conspiración para espiar; y
que terminó con una simple condena a un año de
cárcel y una multa.
Se
trata del agente de la Agencia Central de
Inteligencia Donald W. Keyser, quien, el 12 de
diciembre de 2005, confesó ante el juez T.S. Ellis,
III, en Washington, haber robado 28 documentos
clasificados Top Secret, 1 976 con categoría
de Secreto y 1 655 como Confidencial,
en su forma original de papel o de forma electrónica
para dejarlos a disposición de la agente de los
Servicios de Inteligencia de Taiwán Isabelle Cheng,
con la cual mantenía una relación asidua.
Keyser
también admitió formalmente ante el tribunal que
mintió repetidamente a los investigadores del
Departamento de Estado acerca de su relación con la
agente Cheng.
Y
reconoció que omitió mencionar, de forma engañosa,
en una planilla del servicio de aduanas, en
septiembre del 2003, a Taiwán como destino de viaje
cuando acababa de visitar esa isla.
A
pesar de todo, por una complacencia que solo puede
explicarse por el nivel de las "amistades" que
mantenía en la Casa Blanca, fue dejado en libertad
con una fianza de 500 000 dólares (en realidad una
garantía hipotecaria), y la obligación de entregar
su pasaporte y usar una pulsera electrónica de
monitoreo.
El 22
de enero último, Keyser fue discretamente condenado
a 12 meses y un día de cárcel, el pago de una multa
de 25 000 dólares, y tres años de supervisión
carcelaria por "extracción ilegal de material
clasificado" del Departamento de Estado y por haber
hecho falsas declaraciones.
Eso no
es todo: ¡No es la primera vez que Keyser ha sido
sorprendido con las manos en la masa!
En el
2000, el especialista de Asia, quien hablaba
mandarino, había sido sancionado, junto a unos
colegas, tras la desaparición repentina de una
laptob y su contenido de la oficina de nada menos
que la entonces Secretaria de Estado, Madeleine
Albright.
Parece
increíble, pero Keyser, quien seguramente disponía
ya de un padrino en algún lugar, fue luego asignado
a la Oficina del Director General del Servicio
exterior.
Antes
de su arresto, este espía patentado había ocupado
puestos en la Embajada norteamericana en Beijing en
tres oportunidades (1976-78, 1989-83, 1989-92) y en
la de Tokio dos veces (1979-81,
1985-88), tuvo rango de Embajador en negociaciones
relativas a Nagorno-Karabakh y otras antiguas
repúblicas soviéticas.
COSAS ABSURDAS DE LA JUSTICIA BUSHISTA
Entre
los casos de auténtico y comprobado "espionaje" más
famosos ocurridos bajo la Administración de George
W. Bush, se distingue también el de ese gran socio
del lobby pro-israelí, Lawrence A. Franklin.
Durante años, Franklin entregó gigantescas
cantidades de información del Pentágono sobre Irán a
dos agentes israelíes, Steve Rosen y Keith Weissman,
que operaban bajo la cobertura del American Israel
Political Committee (AIPAC) el más importante grupo
de cabildeo (lobby) israelí en Washington, y a otro
espía de Tel Aviv, Naor Gilon, entonces consejero
político en la Embajada de Israel en Washington.
Franklin, un experto analista del Pentágono que
asesoró personalmente a Donald Rumsfeld, fue
condenado, en el 2006, a doce años de cárcel… y poco
después, fue liberado bajo fianza hasta la
conclusión del juicio de Rosen y Weissman.
Hace
unos meses, el Wall Street Journal revelaba
que el espía más peligroso de la historia reciente
de Estados Unidos trabaja en este momento de
parqueador en el Charles Town Races & Slots,
Virginia del Oeste, un hipódromo privado y un casino
especializado en lotería video.
Arrestados in fraganti por el FBI cuando
desarrollaban actividades de espionaje, Rosen y
Weissman se encuentran también libres bajo fianza.
Sus
astutos abogados afirman ahora que al acusar de
espionaje a sus clientes, la Fiscalía viola la
Primera Enmienda de la Constitución y que
condenarlos obligaría a acusar también a numerosos
activistas y periodistas.
Sus
actividades de espionaje se extendieron entre abril
de 1999 y el 27 de agosto del 2004, un período
durante el cual el FBI observó numerosos encuentros
realizados con las precauciones que caracterizan las
actividades del grupo.
Hace
unos días, el Presidente del Parlamento cubano,
Ricardo Alarcón, subrayó otro caso de flagrante
complacencia, al indicar que el diario The New
York Times acaba de publicar declaraciones del
Departamento de Justicia, acerca de Leandro
Aragoncillo, un norteamericano de origen filipino
sentenciado a solo 10 años por espionaje.
Ex
marine del Ejército norteamericano, Aragoncillo
realizó sus actividades de espionaje en la Casa
Blanca, mientras trabajaba sucesivamente para los
vicepresidentes Al Gore y Dick Cheney.
Más
escandaloso aún, al pasar luego al servicio del FBI,
en el Estado de New Jersey, como analista
especializado en inteligencia, siguió con sus
actividades de espionaje y robó documentos
clasificados "muy secretos" sobre amenazas
terroristas contra intereses estadounidenses en
Filipinas.
LOS
CINCO: CUATRO CADENAS PERPETUAS MAS 75 AÑOS
La
complacencia de la justicia bushista con Donald W.
Keyser, Larry A. Franklin, Leandro Aragoncillo y
otros confirmados espías introducidos en la alta
administración de Estados Unidos tiene poco que ver
con la brutalidad del tratamiento reservado a Los
Cinco, que ni en sueño se acercaron a un documento
clasificado del gobierno norteamericano .
Hace
falta recordar cómo, violando todas las normas
penitenciarias y los convenios internacionales
contra la tortura y los tratos crueles, inhumanos y
degradantes, el jefe del FBI de Miami, Héctor
Pesquera, y sus cómplices de la Fiscalía mantuvieron
a Los Cinco antiterroristas cubanos en confinamiento
solitario durante 17 meses consecutivos después de
su arresto.
Y cómo
el general Clapper, ex jefe de la Agencia de
Inteligencia del Departamento de Defensa; el general
Charles Wilhelm, ex comandante en jefe del Comando
Sur; el general Edward Atkeson, ex vicejefe del
Estado Mayor del Ejército para Inteligencia; el
almirante Eugene Carroll, ex vicejefe de Operaciones
Navales, y el coronel George Buckner, ex oficial del
Comando del Sistema de Defensa Aérea de
Norteamérica, todos rindieron testimonios
descartando la posibilidad de que Los Cinco se hayan
acercado, ni de lejos, a informaciones de algún
valor estratégico.
Después de un juicio trucado en una ciudad dominada
por la mafia terrorista cubanoamericana, Los Cinco
recibieron cuatro cadenas perpetuas más 75 años de
cárcel… por "espiar" a las redes terroristas. Las
mismas a las que pertenecen Luis Posada Carriles y
su pandilla que, desde Miami, y a menudo con la
complicidad de la CIA, del FBI, del Departamento de
Estado y de la propia Casa Blanca, se dedican a
cometer crímenes contra Cuba, Chile y los propios
Estados Unidos, como es el asesinato de Orlado
Letelier y Ronnie Moffit, cuyos ejecutores
materiales se pasean libres también en Miami y otras
ciudades.
(Granma) 20-08-2007
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