Embassy of Cuba in the State of Qatar  -  Embajada de Cuba en el Estado de Qatar  -  سفارة جمهورية كوبا في دولة قطر
  

Portada

 

   

English

عربي

¿Cómo vio José Martí a la mujer cubana?

 

Por: Georgina Suárez Hernández 

 

Muchos años de tergiversaciones en la Cuba neocolonial, pretendieron establecer la gentileza y la cortesía como esencia del pensamiento martiano hacia la mujer, desviando con ello la atención de la clave verdadera, la emancipación, idea que resultaba altamente transgresora para su tiempo.

 

Obligación y conquista fueron sus palabras claves. Era deber  emancipar a la mujer de las trabas seculares y  significaba una victoria desatar sus alas para que junto al hombre participase en la obra necesaria de liberar a la patria y a sí misma.

 

Supo Martí que el daño estaba en la cuna y crecía con la educación discriminatoria. Por ello dirigió el tierno y sutil mensaje de La Edad de Oro a todos por igual: “Para los niños es este periódico, y para las niñas, por supuesto”.

 

El mencionado texto iba dirigido al mundo espiritual de los pequeños con una clara sentencia: “Las niñas deben saber lo mismo que los niños, para poder hablar con ellos como amigos cuando vayan creciendo”. Del mismo modo incentivó en los varones el respeto hacia la mujer desde la más tierna edad, “nunca es un niño más bello que cuando trae en sus manecitas de hombre fuerte una flor para su amiga…”

 

Desde muy joven y durante toda su vida, defendió  la necesidad de que la mujer dejara de ser únicamente objeto de placer físico y  abogó por el reconocimiento de su belleza interior, pero conocía los peligros que acechaban y así lo expresó en carta a su hermana Amelia: “Y dime de todos los lobos que pasen a tu puerta; y de todos los vientos que anden en busca de perfume”.

 

En sus cartas a María Mantilla se encuentran invaluables consejos. “Quien siente su belleza, la belleza interior- afirmó- , no busca afuera belleza prestada: se sabe hermosa, y la belleza echa luz”.

 

Se pronunció también contra los esquemas morales perniciosos. En su novela Lucía Jerez señala que todo es pecado para la mujer…”si se sale, si se entra, si se da el brazo a un amigo, si se lee un libro ameno”. Pero exaltó las formas de proporcionarle medios honestos  para ampliar su existencia y que viviera entonces a la “par del hombre como compañera y no a sus pies como juguete hermoso…” lo cual requería de profundas transformaciones que involucraran  a todos los seres humanos por igual.

 

La mujer cubana fue para el Apóstol el mayor empuje, el valor primero, y para ellas tenía que existir un sitio meritorio en la Patria libre. “La dignidad de un hombre es su independencia: y la de una mujer se mide por los esfuerzos que inspira para conquistarla”. Y en otro momento añadía: “…las campañas de los pueblos solo son débiles, cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer”.

 

 
 

Imprimir
Enviar a un amigo
Regresar
Su opinion
Cerrar
Subir
Imprimir Enviar a un amigo Regresar Su opinión Cerrar Subir