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Por: Georgina Suárez Hernández
En el texto que hasta el momento se tiene como el último
escrito por José Martí antes de caer en combate
el 19 de mayo de 1895, el Apóstol se dirigió a
Máximo Gómez en breve nota en la cual le
recordaba que lo esperaba para seguir juntos la
marcha por territorio de Cuba libre.
Máximo Gómez había partido desde el 17 del propio mes en
plan de operaciones hacia zonas cercanas,
mientras Martí permaneció en el campamento de
Dos Ríos trabajando en documentos relacionados
con la guerra.
Entre los mensajes escritos en este breve tiempo se
encuentra la carta incompleta del día 18
dirigida a Manuel Mercado, considerada su
testamento político y también ético. El
revelador inicio de la misiva refleja sus
pensamientos más profundos: “…ya estoy todos los
días en peligro de dar mi vida por mi país y por
mi deber -puesto que lo entiendo y tengo ánimos
con qué realizarlo- de impedir a tiempo con la
independencia de Cuba que se extiendan por las
Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa
fuerza más, sobre nuestras tierras de América.”
Sabía Martí los peligros a los que se exponía en la lucha.
“Sé de antemano que rara vez cobijan las ramas
de un árbol la casa de aquel que lo siembra…”,
había expresado años antes con acertada
predicción.
Gómez regresó con premura no prevista al campamento aquel
19 de mayo. Había sido informado que una columna
española se acercaba al lugar y el Generalísimo
temió por la vida del Delegado, pues ambos
carecían de la escolta necesaria en aquellas
condiciones.
Apenas hubo tiempo de preparar la defensa. Martí, sin
embargo, no esquivó el combate, todo lo
contrario. Pese al valor inestimable que
representaba su vida para la causa de la
libertad, razones elevadas lo impulsaron a
primera línea.
Las últimas anotaciones de su Diario revelan el espíritu
que lo animaba encontrándose ya en territorio
cubano. “Yo hablo, al sol” había expresado con
profundidad en una leve pincelada realizada el
28 de abril.
¿Cómo no entender que quien se había identificado de tal
forma con el símbolo de la luz no arremetiera
entre los primeros en la carga contra el
enemigo? Las últimas palabras que salieron de su
pluma el mismo 19 de mayo, revelaban el deseo
que anidaba en él de entrar en combate desde que
desembarcó el 11 de abril por Playita de
Cajobabo. |