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Declaración del
MINREX
El pasado 4 de noviembre, el
Departamento de Estado de los Estados Unidos emitió una Nota de
Prensa titulada "Cuba: Situación de los Derechos Humanos", en la
que, como es habitual, mienten, calumnian y acusan a Cuba de
supuestas violaciones de los derechos humanos.
En la Nota se afirma que en
marzo del 2003 Cuba lanzó "una redada total contra los activistas
independientes de la sociedad civil". El Departamento de Estado
miente descaradamente. Los tribunales cubanos sancionaron, en virtud
de nuestras leyes, no a activistas sino a mercenarios que recibían
del Gobierno norteamericano órdenes y dinero abundante para realizar
acciones ilegales dentro de Cuba al servicio de su política de
bloqueo y agresiones contra nuestra Patria. En cualquier país,
incluido Estados Unidos, conspirar con una potencia extranjera
constituye también un delito.
Con cierta lógica, la opinión
pública internacional hubiese esperado que después de conocerse las
increíbles aberraciones y violaciones de los derechos humanos
cometidas en las prisiones en Iraq y en la ilegal Base Naval de
Guantánamo, el Gobierno de los Estados Unidos asumiría una posición
de mayor racionalidad y menor prepotencia a la hora de juzgar la
situación de los derechos humanos en cualquier país del mundo. Sin
embargo, apenas dos días después de las elecciones norteamericanas,
de manera extraña, reinician rápidamente sus ataques contra
Cuba.
El Gobierno de los Estados
Unidos no tiene la más mínima autoridad moral para acusar a Cuba. Es
el Gobierno de Estados Unidos el mayor violador de los derechos
humanos en el mundo. Es el que a través de un cruel, inhumano y
genocida bloqueo ha violado durante más de cuatro décadas los
derechos humanos de todo el pueblo cubano. Es el presidente Bush
quien ha recrudecido ferozmente, hasta niveles sin precedentes, esta
política agresiva y hostil en su obsesión por destruir a la
Revolución cubana.
Nuestro pueblo conoce
perfectamente que a Bush y a sus más íntimos asociados de la mafia
anticubana les molesta el ejemplo que Cuba representa en términos de
justicia social, verdadera democracia y respeto a los derechos
humanos. Representamos una alternativa política, económica y social
viable y contrapuesta totalmente a los ideales de dominación mundial
y hegemonismo unilateral que tratan de imponer los actuales
dirigentes del Gobierno estadounidense.
Es la Administración
norteamericana la que, en flagrante violación de los principios del
Derecho Internacional, crea, organiza y financia a grupúsculos de
mercenarios sin escrúpulos y con vocación anexionista, para que
conjuntamente con la Sección de Intereses norteamericana en La
Habana realicen actividades ilegales contra el orden constitucional
de la República de Cuba.
Es el Gobierno norteamericano
el que permite que, desde el territorio de los Estados Unidos,
organizaciones anticubanas planifiquen, organicen y ejecuten
actividades terroristas contra Cuba, mientras mantiene injustamente
en prisión a cinco jóvenes luchadores antiterroristas cubanos
sometidos a condiciones de prisión y aislamiento increíblemente
duras.
Es la Administración
estadounidense la que viola los derechos de millones de ciudadanos
norteamericanos, al prohibirles que viajen a Cuba, que hagan
negocios con nuestro país o simplemente que aprecien el arte y la
cultura cubanos. Nuevamente se evidencia que temen a la obra de la
Revolución y por eso solo les queda el recurso de mentir.
Se equivocan nuevamente si
creen que con espurias acusaciones y diatribas contra Cuba van a
cambiar el curso de la Revolución y la decisión inquebrantable de
nuestro pueblo de defender su independencia hasta la última gota de
sangre.
Lamentamos que a tan pocas
horas de las elecciones del 2 de noviembre nos veamos obligados a
decir estas verdades.
Ministerio de Relaciones
Exteriores La Habana, 5 de noviembre de
2004. |