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Nota de Prensa del
Ministerio de Relaciones Exteriores
Con el objetivo de mantener a
nuestro pueblo al tanto de los hechos relacionados con el proceso
judicial contra Luis Posada Carriles y otros terroristas de origen
cubano detenidos en Panamá mientras planificaban un atentado contra
nuestro Comandante en Jefe, en noviembre del año 2000, el Ministerio
de Relaciones Exteriores desea informar sobre lo ocurrido a partir
del pasado 20 de abril, cuando el tribunal que los juzgó, luego de
hallarlos culpables, emitió sentencia condenando a Luis Posada
Carriles y a Gaspar Jiménez Escobedo a 8 años, y a Pedro Remón y
Guillermo Novo Sampol a 7 años de privación de libertad.
Este período se ha
caracterizado por los permanentes intentos del abogado Rogelio Cruz,
defensor de los terroristas, de obstaculizar el proceso judicial y,
sobre todo, la apelación presentada por los abogados querellantes
que representan a las organizaciones laborales, estudiantiles e
indígenas, cientos de cuyos integrantes hubieran perecido de haberse
llevado a cabo el acto terrorista que se planificaba.
Los abogados querellantes
consideran, con razón, que si bien el tribunal declaró culpables a
los citados terroristas, las penas a las que fueron condenados no se
corresponden con la gravedad de los delitos cometidos. El juez
actuante desestimó el delito de Asociación Ilícita para Delinquir y,
sobre todo, el de Posesión de Explosivos, que no fue considerado
como un delito independiente a tenor con la Ley Especial 53, que la
República de Panamá dictó en 1995 como respuesta a su ratificación
del Convenio Internacional sobre Terrorismo con Bombas.
El correcto empleo de estas
figuras delictivas y de la legislación apropiada, hubieran elevado
las condenas de los terroristas, previsiblemente, hasta 12 años de
privación de libertad.
En este sentido, los abogados
querellantes han apelado la sentencia ante el Tribunal Superior de
la República de Panamá, el que se espera que dicte una sentencia
favorable a la apelación e incremente las penas a que se condene a
los terroristas.
Por su parte, el abogado
Rogelio Cruz presentó un recurso de habeas corpus al citado Tribunal
Superior pidiendo la liberación de los detenidos, escudándose en el
hecho de que se encuentran en prisión desde el 17 de noviembre del
año 2000, en que fueran detenidos luego de la oportuna denuncia
pronunciada por nuestro Comandante en Jefe. Este recurso fue
denegado la semana pasada dada su improcedencia.
De otra parte, también el
señor Cruz ha presentado un recurso ante el Juez José Hoo
Justiniani, quien presidiera el juicio contra los terroristas este
año, solicitando una modificación de la medida cautelar que se
impone a sus defendidos, o sea, pidiendo que se les libere de la
prisión y se les permita esperar el resultado final del proceso de
apelación en detención domiciliaria.
Se espera que el Juez Hoo
Justiniani se pronuncie sobre dicho recurso en breve.
Para nuestro pueblo y para la
opinión pública internacional, debe ser evidente que si se permite
la salida de la prisión a los terroristas detenidos en Panamá, ello
creará condiciones para una fuga, procedimiento en que tienen vasta
experiencia Luis Posada Carriles y Gaspar Jiménez Escobedo quienes,
en su momento, escaparon, respectivamente, de prisiones en Venezuela
y México.
Ante esta situación, en días
pasados, el Ministerio de Relaciones Exteriores entregó una nota
diplomática a la Cancillería de la República de Panamá, alertando
contra un plan de fuga que pudiera estarse preparando, en
contubernio con elementos de la mafia terrorista de origen cubano
radicada en Estados Unidos.
Para este plan de fuga, sobre
el cual nuestro gobierno ha alertado en repetidas ocasiones al
gobierno panameño, el terrorista Luis Posada Carriles comenzó
nuevamente a simular enfermedades y dolencias que le permitieran ser
trasladado a instalaciones hospitalarias panameñas fuera de la
prisión en la que se encuentra recluido, para crear las condiciones
que permitan ejecutar dicho plan.
Los terroristas han
disfrutado, desde el inicio de su detención, de privilegios y
condiciones especiales que les han permitido recibir numerosas
visitas y recursos financieros, los que emplean para tratar de
sobornar al personal de la cárcel que aspiran a utilizar como apoyo
para una eventual fuga. Sobre este delicado asunto, el Ministerio de
Relaciones Exteriores ha alertado reiteradamente a las autoridades
panameñas.
Entre los visitantes que han
recibido, se encuentran Nelsy Ignacio Castro Matos y Santiago
Álvarez Fernández Magriña, notorios terroristas de origen cubano
radicados en los Estados Unidos y con estrechos vínculos con las
organizaciones terroristas de Miami, cuya detención provisional
nuestro gobierno ha solicitado a las autoridades panameñas por actos
terroristas cometidos contra nuestro país.
El primero de ellos ha
realizado, incluso, una gira por países centroamericanos, donde ha
hecho gestiones para que se permita a Luis Posada Carriles ingresar
en alguno de los países en cuestión luego de su fuga de la prisión
panameña.
Por su parte, las autoridades
panameñas han dado garantías a la Embajada de Cuba en Panamá de que
redoblarán la vigilancia en torno a estos peligrosos terroristas
para impedir que puedan llevar a vías de hecho sus planes de
fuga.
Estos son los últimos
acontecimientos relacionados con un proceso que, desde el inicio, ha
estado colmado de circunstancias muy poco usuales, incluido el hecho
de que el Juez panameño que presidiera la audiencia preliminar
contra los terroristas, en septiembre del pasado año, se declarara
impedido para continuar inmediatamente después de concluida
esta.
El proceso se ha caracterizado
también por las continuas maniobras y amenazas de los abogados de la
Defensa quienes, demostrando una absoluta falta de ética, y
empleando malos manejos, más de una vez han intentado violentar la
legislación panameña.
El Ministerio de Relaciones
Exteriores expresa, y así lo ha indicado a la Cancillería panameña,
su confianza en que el gobierno de la Presidenta Mireya Moscoso no
adoptará medida alguna que entrañe la liberación de los terroristas
antes de que concluya su mandato el próximo 1º de
septiembre.
Teniendo en cuenta la extrema
sensibilidad que este proceso tiene para nuestro pueblo y, en
especial, para los familiares de las víctimas de estos connotados
terroristas, el Ministerio de Relaciones Exteriores mantendrá
debidamente informada a nuestra población.
La Habana, 15 de julio de
2004 |