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Presentación de Jorge
Iván Mora Godoy, Representante Permanente de la República de Cuba, del Proyecto
de Resolución L.94/Rev.1 titulado “Cuestión de los detenidos en el área de la
base naval de Guantánamo”, Ginebra, 21 de abril de 2005
Discurso de Jorge Ferrer
Rodríguez, Miembro de la Delegación de la República de Cuba, Ginebra, Abril
de 2005
Intervención
de Juan Antonio Fernández Palacios Representante de la Republica de Cuba.
Ginebra, 14 abril de 2005
Intervención
de Rodolfo Reyes Rodríguez Representante alterno de la Delegación de la
República de Cuba, Ginebra, abril de 2005
Intervención
de Claudia Pérez Alvarez, Miembro de la Delegación de la República de
Cuba, Ginebra, abril del 2005
Intervención de María del
Carmen Herrera Caseiro, Representante de la Delegación de la República de Cuba,
Ginebra, 13 de abril del 2005
Intervención
de Juan Antonio Fernández Palacios Representante de la Republica de
Cuba. Ginebra, 12 abril de 2005
Discurso
de Jorge Ferrer Rodríguez, miembro de la Delegación de la República de
Cuba. Ginebra, abril de 2005
Discurso
de Oscar León González, Miembro de la Delegación de la República de
Cuba. Ginebra, abril de 2005
Intervención
de Miguel Alfonso Martínez, Miembro de la Delegación de la República de
Cuba. Ginebra, 11 de abril de 2005
Intervención
de María del Carmen Herrera Caseiro, Miembro de la Delegación de la República de
Cuba. Ginebra, abril del 2005
Intervención
de Rodolfo Reyes Rodríguez, representante alterno de la delegación de la
República de Cuba. Ginebra, 31 de marzo del 2005
Discurso
de Claudia Pérez Alvarez, Miembro de la Delegación de la República de
Cuba. Ginebra, 29 de marzo del 2005
Intervención
de Jorge Iván Mora Godoy, Embajador, Representante permanente de la República de
Cuba. Ginebra, 24 de marzo del 2005
Declaración de Jorge Iván
Mora Godoy, Embajador, Representante permanente de la República de
Cuba. Ginebra, 23 de marzo del 2005
Intervención
de Olga Salanueva a nombre de la ONG Federación de Mujeres Cubanas. Ginebra,
23 de marzo del 2005
Intervención
de Olga Salanueva (en italiano)
Intervención
del Sr. Juan Antonio Fernández Palacios, Representante de la República de
Cuba. Ginebra, 23 de marzo del 2005
Intervención
de María del Carmen Herrera Caseiro, representante de la República de
Cuba. Ginebra, 22 de marzo del 2005
Intervención
de Jorge Ferrer Rodriguez, Representante de la República de Cuba. Ginebra, 21
de marzo del 2005
Intervención
de Rodolfo Reyes Rodriguez, Representante de la República de Cuba. Ginebra, 18 de marzo de
2005
Intervención
de Maria del Carmen Caseiro, Representante de la República de Cuba. Ginebra,
18 de marzo del 2005
Discurso del Canciller cubano en la Comisión de Derechos Humanos 16/3/05
Intervención
de Juan Antonio Fernández Palacios, Representante de la República de
Cuba. Ginebra, 14 de marzo del 2005
Presentación de Jorge Iván Mora Godoy, Representante Permanente de
la República de Cuba, del Proyecto de Resolución L.94/Rev.1 titulado “Cuestión
de los detenidos en el área de la base naval de Guantánamo”
Tema
3 de la Agenda
Ginebra, 21 de abril de 2005
Sr. Presidente:
Cuba,
en respuesta al firme clamor de la comunidad internacional, asume el deber de
someter a la decisión de esta Comisión, el proyecto de resolución L.94 Rev.1
titulado “Cuestión de los detenidos en el área de la base naval de Estados
Unidos en Guantánamo”. Cuenta con el copatrocinio de: Belarús, Siria, Libia,
Venezuela y República Popular y Democrática de Corea.
Ninguno de los autotitulados “tutores” de los derechos humanos ha tenido
el valor de hacerlo.
Esta
iniciativa responde a la necesidad de poner fin a la impunidad y al silencio
cómplice frente a uno de los capítulos más graves de violaciones masivas y
flagrantes a los derechos humanos en la historia reciente. No prejuzga ni
condena. No busca sanciones. Sólo exige el derecho a conocer objetivamente lo
que está ocurriendo en el centro internacional de torturas implantado dentro del
territorio ilegalmente ocupado por la base naval de Guantánamo.
Con
esta acción, Cuba actúa en consecuencia con la voluntad expresa de las grandes
mayorías de los ciudadanos del mundo, y las decisiones de sus instituciones
elegidas en las más diversas regiones, entre ellos el Parlamento Europeo, que en
octubre de 2004 llamó al Gobierno de Estados Unidos a permitir una investigación
imparcial e independiente con relación a las alegaciones de torturas y maltrato
de todas las personas privadas de libertad bajo su custodia.
Pedimos reiteradamente el copatrocinio a la propuesta a cada uno de los
25 miembros de la Unión Europea y a otros siempre dispuestos a presentar y
acompañar acciones contra los países del Sur. Todavía estamos esperando sus
respuestas. Ni uno sólo se atrevió a desafiar la amenaza de la superpotencia
hegemónica.
La Unión Europea y aquellos que suman su complicidad dolosa a las
agresiones que los halcones neofascistas de la administración Bush urden contra
Cuba y otros pueblos del Sur, extienden ahora el bochornoso y criminal manto de
la impunidad al régimen de Washington, que pretende legalizar y promueve
aberrantes formas de tortura, que mantiene secuestrados a cientos de personas a
los que niega incluso su identidad y acceso a la justicia, que transgrede las
más elementales normas del derecho internacional y el derecho internacional
humanitario, que lanza guerras alegando combatir el terrorismo mientras cobija
en su territorio a centenares de terroristas anticubanos, entre estos, a Luis
Posada Carriles, el más peligroso terrorista del hemisferio occidental.
La
posición de la Unión Europea sobre esta resolución es la expresión de la
subordinación a la política de EE.UU., y de su incapacidad de adoptar una
posición independiente cuando se aborda cualquier asunto que atañe al
imperio.
Los
países del Norte no apoyarán hoy este proyecto de resolución –sabemos que ya se
plegaron. Dejarán registrados sus nombres en el panteón de la ignominia y
empujarán definitivamente a la Comisión hacia el abismo del descrédito. El mundo
reclama justicia y exige a esta Comisión que deje de ser un instrumento de los
intereses de los poderosos.
No
voy a llamar otra vez a que la Unión Europea y los otros aliados de los EE.UU.
se quiten las máscaras porque su hipocresía y cobardía no hay como ocultarlas.
Han quedado ya totalmente al desnudo.
Muchas Gracias.
Subir
Discurso de Jorge Ferrer
Rodríguez, Miembro de la Delegación de la República de Cuba.
Tema 19: Servicios de asesoramiento y cooperación técnica en materia
de derechos humanos.
Ginebra, Abril de 2005
Sr. Presidente:
Este
tema de los servicios de asesoramiento y cooperación técnica ha sido convertido
por los países industrializados en una extensión del politizado, selectivo y
discriminatorio tema 9 de la agenda de esta Comisión.
El Informe del
Secretario General sobre los programas de asesoramiento y asistencia técnica en
materia de derechos humanos señala que el eje central del Programa de
cooperación técnica está constituido por las recomendaciones de los órganos
creados en virtud de tratados y los procedimientos especiales.
Ambas
instancias han realizado críticas y recomendaciones a los países desarrollados
por las violaciones sistemáticas de los derechos humanos de los pueblos
indígenas y de los inmigrantes, la detención arbitraria de solicitantes de
asilo; la práctica de la tortura; la trata de mujeres y niñas con fines de
explotación sexual, la pornografía infantil y por la cercenación de derechos y
libertades fundamentales, con el pretexto de la supuesta lucha contra el
terrorismo.
Sin
embargo, nunca se ha presentado, ni aprobado en esta Comisión una resolución
sobre la asistencia técnica a un solo país desarrollado, ni existen
prácticamente oficinas del Alto Comisionado para los Derechos Humanos en países
desarrollados.
Sr.
Presidente:
Este
tema del programa es usado frecuentemente por los países desarrollados como
instrumento de presión contra países subdesarrollados. Se les amenaza con que si
no aceptan la apertura de una Oficina del Alto Comisionado en el terreno, firman
un acuerdo de la llamada “cooperación” con el Alto Comisionado o aceptan la
aprobación de una resolución bajo este tema, serán objeto de una resolución bajo
el tema 9 que es en realidad el de la llamada situación de los derechos humanos,
única y exclusivamente, en países del Sur.
Los
mismos países que, con reticencia, apenas contribuyen una tercera parte de sus
compromisos de ayuda oficial al desarrollo, aportan todos los años varios
millones de dólares a proyectos específicos de cooperación técnica en materia de
derechos humanos.
¿Por
qué? Porque los programas de asistencia técnica se han convertido en cierta
medida en instrumentos para la imposición de la agenda de los países
desarrollados y de los componentes de su modelo político, jurídico y económico
de dominación.
¿Cómo
promueven los países desarrollados su interpretación unilateral y selectiva de
los derechos humanos?
Entre
otras vías, a través de los llamados manuales, directrices, principios básicos,
códigos de conducta y leyes modelos que se pretenden imponer a los países
subdesarrollados a través de los programas de “cooperación” técnica.
La
mayoría de estos materiales no son el resultado de la voluntad concertada de la
comunidad internacional.
Muchos han sido redactados por Relatores Especiales y “expertos”, en su
mayoría personas nacionales, residentes o educadas en la llamada cultura
Occidental y que comulgan ideológicamente con los centros de poder del capital
transnacional. Otros han sido elaborados, muchas veces por su propia iniciativa,
por la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos donde casi 2/3
de su personal procede y es pagado por contribuciones financieras voluntarias de
un solo grupo político, ideológico, económico y militar: el de los países
industrializados de Occidente.
Sr.
Presidente:
Esto
no es fruto de la imaginación, ni de una suposición. El Canciller de un pequeño
país asiático denunció durante el segmento de dignatarios de esta Comisión cómo
el Informe de la Alta Comisionada y su Oficina en ese país violaban, y excedían
el mandato otorgado por la propia Comisión.
La
Experta Independiente para Liberia, también señaló en el párrafo 39 de su
informe (documento E/CN.4/2005/119) que la mayoría de los representantes del
gobierno de ese país expresaron su preocupación porque la Misión de las Naciones
Unidas para Liberia (UNMIL) ha establecido un gobierno “paralelo” que, contrario
a las resoluciones de esta Comisión y de la Asamblea General, prácticamente no
consulta con los interlocutores locales, no tolera que se critiquen o se
cuestionen sus opiniones y su supuesta autoridad y sus responsables suelen
tachar públicamente a sus críticos de “delincuentes” y “pillos”.
Estos
problemas reseñados no son excepciones. Varios de los informes presentados bajo
este tema de la agenda llevan como título informe del Experto Independiente
sobre la situación de los derechos humanos en uno u otro país, que no se
corresponde , en varios casos, con la letra del mandato aprobado por consenso
por esta Comisión y por el Consejo Económico y Social.
Varios de los informes presentados bajo este tema no son consistentes con
los principios de universalidad, indivisibilidad, interdependencia,
interrelación e igual importancia de todos los derechos humanos.
Muchos omiten referirse a los derechos económicos, sociales y culturales
y al derecho al desarrollo. Otros hacen un inventario de calamidades en materia
de estos derechos, pero no hacen referencia a sus causas estructurales que son
el colonialismo y la esclavitud a que fueron sometidos por siglos esos pueblos,
ni al injusto y desigual orden internacional neoliberal actual, que solo
beneficia a los países ricos.
Todos
hacen recomendaciones en materia de derechos civiles y políticos y llamados a
las autoridades nacionales en esta esfera, pero prácticamente ninguno hace un
llamado a los países desarrollados que son los verdaderos responsables del
subdesarrollo y la pobreza y los únicos que pueden cambiar las reglas
internacionales del comercio, las finanzas y la transferencia de tecnología,
condición imprescindible para superar los problemas que padecen esos
países.
Sr.
Presidente:
Los
programas de asesoramiento y de cooperación técnica enfrentan el grave desafío
de sucumbir a su virtual privatización y manipulación política o de hacer
realidad los principios consensuados de universalidad, indivisibilidad,
interdependencia, interrelación e igual consideración de todos los derechos
humanos y tomando debidamente en cuenta, de manera efectiva, las
particularidades nacionales y regionales y los diversos patrimonios históricos,
culturales y religiosos, así como los diferentes sistemas jurídicos.
La
fijación de los objetivos y de los resultados esperados de los programas de
servicios de asesoramiento, la cooperación técnica y las actividades en el
terreno en materia de derechos humanos son de competencia, exclusiva e
intransferible, de los órganos intergubernamentales y no de ninguna otra entidad
o instancia de dentro o fuera de la Organización.
Como
lo ha reafirmado reiteradamente la abrumadora mayoría de la comunidad
internacional la cooperación internacional en la promoción y el aliento a los
derechos humanos y en la solución de problemas internacionales humanitarios debe
realizarse respetando los propósitos y principios de la Carta de la ONU y del
derecho internacional como la soberanía y la independencia de los Estados y la
no injerencia en sus asuntos internos. No puede haber cooperación, como
pretenden algunos, en contra o en detrimento de los pilares básicos sobre los
que se erige esta Organización.
La
cooperación no puede imponerse y mucho menos debe subordinarse, como pretenden
la Secretaría y los países desarrollados,, a la materialización de las
observaciones y recomendaciones, con frecuencia irrealistas, selectivas y
politizadas, de los Relatores Especiales y de los órganos establecidos en virtud
de los tratados de derechos humanos.
Las únicas obligaciones jurídicas de
los Estados son las emanadas de las normas internacionales de derechos humanos
de los cuales estos sean partes y no las interpretaciones arbitrarias
unilaterales y caprichosas de expertos, relatores especiales o de funcionarios
de la Secretaría.
Cesen
todos los intentos de imponernos, como falsamente universales, los valores e
institucionalidad jurídica de los países desarrollados, disfrazándolos como
cooperación y asesoramiento.
Muchas gracias.
Subir
INTERVENCION DE MARIA DEL CARMEN HERRERA CASEIRO, MIEMBRO DE LA
DELEGACION DE LA REPUBLICA DE CUBA
Tema
18: “Funcionamiento eficaz de los mecanismos de derechos humanos”
Ginebra, 13 de abril del 2005
Señor
Presidente:
La
universalidad de los derechos humanos solo puede ser reconocida y aplicada
mediante el respeto a la diversidad de los sistemas políticos, económicos,
filosóficos y jurídicos, y a la diferencia de patrimonios históricos, culturales
y religiosos existentes. Esta diversidad tiene que ser tenida en cuenta y estar
presente en cada una de las instancias de las Naciones Unidas vinculadas con la
promoción y protección de los derechos humanos.
La
Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
tiene un papel insustituible en el eficaz funcionamiento de todo el sistema de
promoción y protección de los derechos humanos en todo el mundo.
Le
corresponde al personal de esta Oficina la elaboración de los más disímiles
informes que solicita cada año esta Comisión, el apoyo al desempeño de los
mandatos de los mecanismos y órganos de la Comisión de Derechos Humanos, la
prestación de cooperación técnica y servicio de asesoramiento a los Estados que
así lo soliciten y otras muchas tareas extremadamente importantes y
delicadas.
No es
por ello cuestión secundaria la preocupación acerca de la composición geográfica
del personal de dicha Oficina, de su capacitación integral en todas las
categorías de derechos humanos y de su neutralidad, integridad e independencia,
tanto individual como colectiva.
Desde
hace varios años, mediante sucesivas resoluciones adoptadas por esta Comisión,
se ha solicitado el establecimiento de un balance geográfico en la composición
del personal de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos; sin
embargo el desequilibrio en lugar de corregirse, aumenta. El Grupo de Europa
Occidental y otros Estados, no sólo continúa teniendo más personal asignado que
el resto del mundo en su conjunto, sino que la desproporción tiende a crecer.
Tal situación impide la plena comprensión de la diversidad de culturas,
ideologías, civilizaciones, religiones, sistemas jurídicos, políticos y
filosóficos, elemento que resulta imprescindible para el cumplimiento objetivo e
imparcial de las responsabilidades que le han sido asignadas.
Sr.
Presidente:
En el
sistema de procedimientos especiales de la Comisión de Derechos Humanos también
está presente el desequilibrio en la representación geográfica, siempre en
detrimento de los países en desarrollo. A ello se suma la manipulación política
de que son objeto estos mecanismos por parte de los países industrializados, y
la falta de objetividad, la selectividad y los enfoques parcializados que en
muchos casos permean sus trabajos.
En
este contexto, constituye un motivo de preocupación los intentos de mezclar el
trabajo y las funciones de los diversos mecanismos de derechos humanos de las
Naciones Unidas, especialmente el de los Órganos de Tratado y los procedimientos
especiales de la CDH. Ambos son mecanismos de naturaleza diferente, con mandatos
y particularidades distintos. Por otra parte, la vinculación entre ambas
instituciones entraña el riesgo de “contaminar” el trabajo de los Órganos de
Tratado con la manipulación política que ya afecta la labor de los
procedimientos especiales de la Comisión.
Otro
problema particularmente preocupante es el desequilibrio en la asignación de
recursos y el apoyo de la Oficina a los diferentes mecanismos de la Comisión
para el desempeño de sus mandatos. Resulta inaceptable privilegiar los
procedimientos establecidos en la esfera de los derechos civiles y políticos y
bajo el tema 9 de la agenda, en detrimento de aquellos creados en el campo de
los derechos económicos, sociales y culturales. Esta situación atenta contra la
universalidad de todos los derechos humanos.
Sr.
Presidente:
Cuba
concede especial importancia al trabajo efectivo de los órganos de tratados.
Estos, aunque no han estado totalmente exentos de politizaciones y
selectividades, han sido hasta recientemente los mecanismos menos afectados por
estas prácticas nocivas.
Sin
embargo, los órganos de tratados vienen confrontando problemas, entre ellos, los
crecientes atrasos tanto en la presentación de informes por los Estados Parte
como en el examen de éstos por los órganos de tratados, lo que hace necesario
una revisión con vista a asegurar su eficiencia y eficacia.
Cuba
y otros países han propuesto varias alternativas dirigidas a tratar de resolver
esta situación, tales como la armonización de la periodicidad para la
presentación de informes de todos los tratados cada 4 ó 5 años; la práctica de
la presentación de los informes atrasados en un solo informe consolidado, y que
se fije la fecha de presentación del siguiente informe a partir de la fecha del
examen del informe anterior, entre otras.
Por
otra parte, aunque la letra de la mayoría de los instrumentos internacionales de
derechos humanos se refieren a la cuestión de la representación geográfica
equitativa de los miembros de los órganos de tratados, la sobre-representación
prevaleciente de un solo grupo regional, el Grupo de Europa Occidental y otros
Estados, en la membresía de la mayoría de esos órganos, es uno de los problemas
más preocupantes.
En el
2001, la Comisión de Derechos Humanos aprobó la resolución 2001/76, el ECOSOC la
decisión 2002/275 y la Asamblea General la resolución 56/146. Estas recomendaron
a los Estados partes establecer sistemas flexibles de cuotas por regiones
geográficas, equivalentes a la proporción de Estados partes por región, de forma
tal que pudieran reajustarse periódicamente de manera automática, atendiendo al
incremento de las ratificaciones. Sin embargo, tres años después, no se ha
avanzado nada en esta materia.
Al no existir un sistema de cuotas para la
distribución geográfica equitativa de la membresía, las elecciones de órganos de
tratados de derechos humanos resultan especialmente difíciles para los
candidatos de países en desarrollo, que deben competir en situación
desfavorable.
Por
solo citar un ejemplo, en el 2004, tuvieron lugar las elecciones al Comité para
la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW). Como resultado de
éstas, se produjo la injusticia de que de 7 candidatas presentadas por Estados
partes de África, ninguna resultó electa, mientras que de las 7 candidatas del
Grupo de Europa Occidental y otros Estados, 5 fueron elegidas. Esto determinó,
que los países subdesarrollados quedaran sub-representados en el Comité.
Sr.
Presidente:
Sin
una plena comprensión de la diversidad de culturas, ideologías, civilizaciones,
religiones, sistemas jurídicos, políticos y filosóficos, es imposible que los
diferentes mecanismos, órganos de tratados, e incluso, la propia Oficina de la
Alta Comisionada, puedan cumplir de forma objetiva e imparcial las
responsabilidades que la comunidad internacional les ha asignado. La composición
geográfica y de género es una precondición para el respeto de la pluralidad y un
elemento imprescindible para hacer efectiva la universalidad de todos los
derechos humanos.
Muchas gracias.
Subir
INTERVENCION DE
RODOLFO REYES RODRÍGUEZ, REPRESENTANTE ALTERNO DE LA DELEGACIÓN DE LA REPÚBLICA
DE CUBA
Tema
17: Promoción y protección de los derechos humanos.
Ginebra, abril de 2005
Señor
Presidente:
El
tema que nos ocupa, permite el debate y la adopción de un número significativo
de las iniciativas que aprueba anualmente la Comisión. Sin embargo, sería
deshonesto expresar que su tratamiento haya permitido el cumplimiento del
objetivo que determinó su inclusión en el programa: la necesidad de promover y
proteger los derechos humanos, mediante una cooperación internacional genuina y
transparente, que respete los principios consagrados en la Carta de las Naciones
Unidas y promueva el diálogo respetuoso.
¿A
quién vamos a engañar? Los principios de objetividad, imparcialidad y no
selectividad, son para una buena parte de los países del Norte industrializado,
simples y falsos slogans de una retórica producida para satisfacer los
requerimientos de su consumo político doméstico y sobretodo, para enmascarar sus
esquemas de dominación internacional.
Con
el accionar de la superpotencia hegemónica -- a la que nada interesa la
credibilidad de esta instancia y mucho menos su capacidad como foro
parlamentario y de promoción de consensos justos y verdaderamente universales
--, somos testigos de la irremediable destrucción de la Comisión de Derechos
Humanos como escenario de cooperación y diálogo.
El
tema 9 de la Agenda, garantiza la continuidad de maniobras motivadas en espurios
intereses de dominación geopolítica. Estas permiten a la superpotencia
imperialista y a los llamados aliados que se les subordinan, convertir esta
instancia en una especie de tribunal inquisidor, que garantiza la “condena
preventiva” de aquellos que luego, también “preventivamente”, serán enfrentados
al terror de las bombas, unas bombas que al final, han demostrado no ser tan
inteligentes, ni lo suficientemente efectivas para derrotar la resistencia de
los pueblos agredidos.
Nuevas propuestas de reformas llegan hoy, para asegurar el control de
esta Comisión a la superpotencia. Imposibilitada de asegurarse un liderazgo en
nuestros trabajos – a partir de su débil credencial ética y el rechazo que
genera su agresiva conducta imperial –, Washington empuja ahora por un nuevo
formato para este Órgano, el que requiere su “Proyecto para un Nuevo Siglo
Americano”.
Cuando una mayoría había clamado por la universalización de la membresía
de esta Comisión – a partir de la necesidad de ampliar la participación de todos
los Estados en sus procesos de toma de decisiones –, se sugiere ahora nada menos
que la restricción en su composición y la elección de sus futuros miembros por
una mayoría de dos tercios. Con una Comisión más pequeña, se disminuye el número
de gobiernos sobre los que las autoridades estadounidenses deben ejercer
presiones para imponer sus intereses. Con un tercio de los votos – una cifra que
la superpotencia podría alcanzar fácilmente sólo con el apoyo de sus aliados
occidentales y algún que otro gobierno que se le subordine –, Washington se
aseguraría un poder real de veto con relación a los candidatos que aspiren a
integrar la Comisión.
Por
otra parte, sustrayendo la Comisión del ámbito de actividad del Consejo
Económico y Social, los derechos económicos, sociales y culturales y el derecho
al desarrollo serían definitivamente condenados al más abyecto ostracismo.
Serían los pueblos en desarrollo – los más afectados por la pobreza, el
analfabetismo y el hambre –, los principales perdedores en el proceso. Además de
su miseria, tendrían que sufrir adicionalmente la amenaza de agresión militar o
sanciones – extendida entonces con carácter permanente –, en nombre de las
libertades y la democracia que requiere el “Nuevo Siglo Americano”.
Lejos
de resolver la causa esencial del descrédito de esta Comisión – la conducta
imperial de Estados Unidos y sus aliados cercanos –, se le convertiría en
fenómeno crónico y estructural, al eliminar los pocos escollos que impiden hoy
que la superpotencia pueda disponer plenamente de este Órgano en su proyecto de
dominación hegemónico.
Señor
Presidente:
Al
tema de los defensores de los derechos humanos Cuba concede la mayor
importancia. Nadie merece mayor respeto, apoyo y protección, que aquel que
dedica y arriesga incluso su vida, para crear un mundo mejor, en el que la
justicia social, la paz, la democracia, la plena realización de todos los
derechos humanos y el desarrollo sean realidades de alcance
universal.
Sin
embargo, tampoco escapa este tópico a la manipulación de la superpotencia
imperialista y de sus transnacionales de la desinformación. Ellos tratan de
arropar con el disfraz de “defensores” de los derechos humanos y la democracia,
a los asalariados y mercenarios que utilizan para socavar el derecho de libre
determinación y destruir el orden constitucional que se han dado pueblos del
Sur, a los responsables y victimarios en guerras de conquista y a los burócratas
y tecnócratas que dilapidan millones de dólares para teorizar de manera cómplice
acerca de las “bondades” del injusto orden económico y político internacional
vigente, que tan útil está resultando para el éxito de sus planes de dominación
global.
Los
que se manifiestan en las calles contra las criminales consecuencias de la
globalización neoliberal en curso son tildados por ellos como “extremistas”, los
que resisten la ocupación extranjera reciben el calificativo de “terroristas” o
simplemente “enemigos de la democracia y la libertad”.
El
fundamentalismo más peligroso y agresivo que existe en la actualidad, es el que
propugnan los grupos neofascistas y militaristas que se han hecho con el control
del gobierno en los Estados Unidos. Ellos se han arrogado el papel mesiánico de
imponer al mundo, por la fuerza de las armas – no podrían soportar la batalla en
el plano de las ideas –, su tiranía política, económica y militar.
Señor
Presidente:
La
Carta Internacional de Derechos Humanos consagra el vínculo indisoluble entre
los derechos humanos y las responsabilidades de la persona. En su artículo 29,
la Declaración Universal establece que toda persona tiene deberes con la
comunidad, en la que desarrolla libre y plenamente su personalidad.
Temores infundados en algunos, y particularmente, la acción de los que
disfrutan del poder y la riqueza para impedir el desarrollo de fundamentos de
derecho a la solidaridad y fraternidad necesaria para la plena realización de
todos los derechos humanos para todos, impidieron durante años el debate,
análisis y elaboración de instrumentos o estándares internacionales que abrieran
el camino al desarrollo progresivo de la concepción de las responsabilidades de
la persona.
Un
hito en este tema, quedó marcado con la redacción, presentación y ulterior
consulta a los gobiernos, organizaciones intergubernamentales y no
gubernamentales del proyecto de Declaración sobre las responsabilidades sociales
de la persona, como resultado del encomiable esfuerzo cumplido por el experto
cubano, Profesor Miguel Alfonso Martínez.
Han
sido numerosos los fantasmas y temores fabricados por unos pocos
fundamentalistas occidentales con relación a este excelente proyecto. Intentan
pasar de contrabando la falsa hipótesis, de que tal proyecto fomentaría la
subordinación del disfrute individual de derechos a un cumplimiento previo de
determinadas obligaciones. Nade más alejado de la realidad.
El
texto del proyecto de Declaración en cuestión, consagra la perfecta armonía,
compatibilidad y complementariedad entre derechos y deberes de la persona, que
inspiró a los fundadores del actual sistema internacional de promoción y
protección de los derechos humanos, en los años que siguieron al triunfo sobre
el fascismo. El proyecto no establece condicionamiento o prerrequisito alguno al
disfrute de los derechos de cada ser humano, por el contrario, estimula el
respeto a las condiciones y valores imprescindibles para que todos puedan
ejercerlo sin discriminación.
Cuba
exhorta al profesor Alfonso Martínez a continuar mejorando su proyecto, a partir
de las sugerencias, contribuciones e incluso, las preocupaciones, que ha venido
recibiendo de gobiernos y otros actores y expresa su total apoyo a tan
trascendental empeño.
Señor
Presidente:
Cuba
presentará en el tema 17 del programa, cuatro proyectos de resolución, que se
dirigen a reivindicar el orden internacional que proclamaba el artículo 28 de la
Declaración Universal de Derechos Humanos como imprescindible, para que todos
los derechos humanos puedan ser una realidad para todos. Esas iniciativas
son:
-
Promoción de un orden internacional democrático y equitativo.
- La
promoción de la paz como requisito fundamental para el pleno disfrute de todos
los derechos humanos para todos.
-
Derechos humanos y solidaridad internacional.
Como
sus nombres lo indican, esos proyectos exigen lo que se ha mantenido hasta hoy
como una quimera inalcanzable. Sin embargo, somos de los que están convencidos
que la humanidad no tiene una vocación autodestructiva y que unidos, podremos
superar todos los obstáculos que existan y puedan plantearse en el futuro. Somos
de los convencidos y engrosamos las filas de los que luchan, por un mundo mejor
y más humano.
Muchas gracias
Subir
INTERVENCION DE CLAUDIA PÉREZ ALVAREZ, MIEMBRO DE LA
DELEGACION DE LA REPUBLICA DE CUBA
Tema
16: Informe de la Subcomisión sobre la Promoción y Protección de los Derechos
Humanos
Ginebra, abril de 2005
Sr.
Presidente:
Permítame, ante todo, felicitar al Sr. Sori Sorabjee, Presidente del 56º
periodo de sesiones de la Subcomisión, por el detallado y enjundioso informe que
nos ha presentado en el día de hoy sobre los resultados del trabajo de la
Subcomisión duran te su mandato. Por otra parte, vale destacar que en el
documento (E/CN.4/2005/2) que contiene el informe que, a su vez, nos rinde este
año esa propia instancia –única que el Consejo Económico y Social nos ha
permitido conservar como entidad subordinada-- pueden apreciarse muchos de los
elementos que hacen de la Subcomisión para la Promoción y Protección de los
Derechos Humanos un elemento indispensable para el trabajo de nuestra
Comisión.
Sr.
Presidente:
Hace
apenas cinco años, durante su 56º periodo de sesiones en el año 2000, esta
Comisión culminó la más amplia evaluación que se ha realizado hasta el presente
respecto del funcionamiento de todos y cada uno de los mecanismos con que
contamos en ella para ejercer las funciones que le ha asignado el Consejo desde
su establecimiento en 1946, incluyendo, por supuesto, a la Subcomisión. Tras dos
años de intenso trabajo y complicadas negociaciones, aquel ejercicio evaluatorio
culminó con un consenso muy delicado, basado en un equilibrado balance entre
posiciones encontradas acerca de, entre otras cosas, el papel que cada uno de
esos mecanismos debía jugar en el marco de esta Comisión. Dicho consenso quedó
recogido en la decisión 2000/109, adoptada por esta Comisión el 26/abril de
dicho año. Lo precario del mismo fue visible en la insistencia de la Presidenta
irlandesa de la Comisión, al subrayar repetidamente la necesidad de “aprobar y
poner en práctica de manera amplia y en su totalidad” el acuerdo logrado
respecto de cada uno de nuestros mecanismos operativos.
Vale
subrayar que en aquella ocasión, la Subcomisión fue objeto de una profunda
revisión tanto en cuanto al contenido de sus funciones, como en lo relativo a
los medios con los que contaba para llevarlas a cabo. En realidad, puede decirse
que la Subcomisión fue “refundada” en aquella ocasión, a pesar de que fueron
rechazadas ya por entonces algunas de los mas radicales iniciativas que contra
ella se avanzaron con el visible propósito de hacerla desaparecer o de dejarla
prácticamente sin funciones de alguna importancia. Baste señalar que no solo se
eliminó a sus sesiones plenarias de la participación en el procedimiento
confidencial establecido en la resolución 1503 del ECOSOC, sino que, además se
completó el proceso (ya en marcha desde algún tiempo atrás) encaminado a
sustraerla de toda capacidad de tomar decisiones acerca de situaciones de
derechos humanos en países específicos. Y, además, se le amputó el 25% del
tiempo real con que contaba para desarrollar sus tareas anuales, al concedérsele
solo 3 semanas (y no 4 como hasta entonces) a su período anual de
sesiones.
Hay
que reconocer que la Subcomisión no solo aceptó –es verdad que con algunos de
sus miembros expresando fuertes reticencias por tal medida— y puso en práctica,
de inmediato, esa importante disminución en sus actividades, sino que ha
trabajado desde entonces con la mayor efectividad y productividad que le
permiten sus ya disminuidos recursos. Prueba de ello es que esta Comisión en sus
resoluciones adoptadas sobre este tema a partir de esa profunda reforma del año
2000, se ha visto precisada a reconocer la valiosa contribución de la
Subcomisión a los trabajos de NN.UU. en la esfera de los derechos humanos
durante mas de medio siglo, y el importante papel que la misma y sus mecanismos
temáticos han jugado en desarrollar una mejor comprensión internacional de esta
crucial temática.
A
pesar de lo anterior, un grupo de Estados --encabezados por EE.UU. y la Unión
Europea— han continuado año tras año sus esfuerzos por liquidar el consenso del
año 2000 e imponer a la Comisión ideas y formulaciones sobre la Subcomisión que
fueron mayoritariamente rechazadas en aquella ocasión.
Esos
Estados –muchos de ellos miembros también de la OTAN y con un imborrable pasado
colonial—no le perdonan aún a la Subcomisión, i.a., ni su decisión 1999/2 (por
la cual ésta calificó como una violación del derecho internacional la así
llamada “intervención humanitaria” que sirvió de excusa para la agresión militar
a Serbia/Montenegro), ni su capacidad creciente de percibir las violaciones
flagrantes de los derechos humanos que ocurren a diario en los países
desarrollados, ni la aprobación en 1993 del proyecto de Declaración sobre los
Derechos de los Pueblos Indígenas, ni --por supuesto—su capacidad de ejercer la
iniciativa propia que, en lo que hace a la selección de las temáticas para sus
posibles Estudios, aún le permite su condición de instancia subsidiaria de la
Comisión.
Por
demás, esos propios Estados han continuado intentando limitar la capacidad
soberana que tienen todos los Estados Miembros de presentar a esta Comisión como
candidatos a la Subcomisión a aquellos que entre sus nacionales se consideren
como mejor calificados para integrar esa instancia; en particular, al establecer
límites al tiempo en que los expertos electos pueden permanecer como miembros de
ella y ciertas otras condiciones para poder ser electos como tales por esta
Comisión.
Sr.
Presidente;
Mi
Delegación deja hoy en esta Sala expresa constancia, primero, de su apoyo
decidido a la continuidad de la existencia de la Subcomisión como instancia
subsidiaria de esta Comisión, con el mandato resultante de lo consensuado
mediante su decisión 2000/109; segundo: su total rechazo a cualquier intento que
expresa o tácitamente implique alguna limitación a la facultad soberana de todo
Estados Miembro de designar como candidato(@) a cualquiera de sus nacionales que
a, su criterio (no al de algunos otros Estados), ofrezca las condiciones
técnicas y éticas idóneas para tal desempeño; tercero: su total rechazo a
imponer limitaciones al tiempo en que un Experto (Titular o Suplente) puede
continuar siendo miembro de esa instancia, y cuarto: su mas absoluto rechazo a
imponer selectivamente a la Subcomisión restricciones no previstas en la
decisión 2000/109; en particular las que intenten fundarse en una falsa
comparación entre entidades que cuentan con varias instancias| dependientes, e
integradas por miembros ELECTOS, con otras que no tienen instancias subordinadas
y/o deben su existencia y su mandato a una DESIGNACION (y no a una
elección).
Muchas gracias.
Subir
Intervención de Juan Antonio Fernández Palacios
Representante de la Republica de Cuba. Ginebra, 14 abril de
2005
Señor
Presidente:
Si
esta no fuera la Comisión de la mentira y la hipocresía, nos resultaría difícil
creer lo que está ocurriendo hoy. Estados Unidos, el mayor y más contumaz
violador de los derechos humanos en el mundo, nos acaba de presentar un ridículo
papel que, aunque nada dice, permite, simplemente por su título, “Situación de
los derechos humanos en Cuba”, singularizar injusta y discriminatoriamente a mi
país.
En la
farsa de Ginebra parece que todo es posible. Hay, sin embargo, un hecho cierto.
El Imperio ha tenido que quitarse de una vez por todas la máscara. Ya no pudo
encontrar a un lacayo de turno que le hiciera el trabajo sucio. Su desprestigio
es tan mayúsculo, su falta de credenciales éticas es tan manifiesta, y su
orfandad de argumentos es tan clara, que han tenido que asumir con mano propia
este bochornoso ejercicio.
Aún
así, ya han pasado los tiempos en que podían endosar en sus textos anticubanos
cuanta mentira se fabricaba en Washington y Miami. Una tras otras sus mentiras
han ido a parar al vertedero de la historia. Se estrellaron siempre contra al
acero de nuestra resistencia, contra nuestra voluntad indoblegable de luchar y
vencer.
Hoy
nos apena el triste papel de sus cómplices. La Unión Europea, claudicante y
servil, no puede articular una política independiente de su poderoso y temido
aliado; además, ahora suma entre sus filas a los otrora países socialistas, que
pasaron de una órbita satelital al satelitalismo global y que, como caballos de
Troya, actúan dentro de la llamada Unión al servicio de la gran
potencia.
Señor
Presidente:
Mientras la credibilidad y el prestigio de esta Comisión son cada día más
cuestionados, mientras la politización, la selectividad y los dobles raseros la
desacreditan cada día más, fuera de esta sala los pueblos del mundo y lo mejor
de la intelectualidad mundial levantan su voz para defender a Cuba, para alertar
sobre los planes del Imperio y denunciar sus atroces crímenes. Esos son los que
cuentan, porque luchan por un mundo mejor.
En el
manifiesto “Detengamos una nueva maniobra contra Cuba” más de cuatro mil firmas
de todas partes del mundo avalan el llamado de artistas, maestros, escritores,
periodistas, activistas sociales y defensores de los derechos humanos, incluidos
seis Premios Nobel. Los firmantes solicitan a los Gobiernos de los países aquí
representados “que no permitan que la Comisión sea utilizada para legitimar la
agresividad anticubana de la administración Bush, en momentos en que la actual
política belicista de Washington hace previsible una eventual escalada de muy
graves consecuencias”.
Ellos
representan la voz de ese mundo posible por el cual luchamos. Ellos nos dan
nuevas fuerzas en nuestros empeños, porque demuestran que no estamos solos, que
suman millones los que nos apoyan y se apoyan también en nuestra resistencia, y
ven en Cuba un ejemplo de dignidad e hidalguía, porque jamás hemos renunciado a
nuestros principios, porque jamás hemos traicionado al amigo y porque creemos
firmemente, como nos enseñó José Martí, el Apóstol de nuestra independencia, que
“Patria es Humanidad”.
Señor
Presidente:
Todos
aquí sabemos que en esta Comisión se intenta estigmatizar a Cuba por su
irreductible rebeldía contra el injusto orden mundial imperialista, por la
defensa inclaudicable de nuestra independencia y soberanía, y por la decisión de
construir nuestro propio camino sin aceptar injerencias externas.
Es
por el ejemplo que resulta de nuestra democracia verdaderamente participativa y
popular; es por el ejemplo de nuestras conquistas y por nuestros índices de
educación, salud, pleno empleo y justicia social para todos, a pesar del más
cruel y prolongado bloqueo que ha debido sufrir pueblo alguno a lo largo de la
historia. Es también por el ejemplo de brindar solidaridad, de compartir lo que
tenemos con los que nada tienen en este mundo.
Son
estas y no otras las razones que explican la enfermiza obsesión de sucesivas
administraciones estadounidenses y sus protegidos grupos extremistas y
terroristas de origen cubano en Miami. Durante ya más de 45 años, nuestra
pequeña isla rebelde, se ha tenido que enfrentar a la más poderosa potencia de
los tiempos modernos. El imperialismo norteamericano ha recurrido a todas sus
armas contra la Revolución Cubana: invasiones mercenarias, terrorismo de Estado,
guerra biológica y radiolectrónica, incontables planes de asesinato de sus
principales líderes, fabricación de una quinta columna de asalariados a su
servicio, y un bloqueo genocida que intenta rendirnos por hambre y enfermedades.
Cuba
es, pues, un pequeño país al que se impone una guerra política, económica y
mediática sin tregua alguna; es también una trinchera de las ideas y los
sentimientos más justos y nobles. Es por eso que Estados Unidos trata de
someternos y negarnos el derecho a ser libres.
Señor
Presidente:
El
gobierno de Estados Unidos no tiene la más mínima calificación moral para hablar
sobre Cuba ni sobre ningún otro país en esta sala. Todos sabemos que es una
camarilla fascista que aterroriza al mundo, que ha proclamado para sí el
supuesto derecho de intervenir y librar la “guerra preventiva” en 60 o más
países, de recurrir al asesinato de líderes extranjeros, de consumar la política
de “cambio de régimen”, y de legalizar de facto la tortura contra los
prisioneros,
¿Qué
moral puede tener para condenar a Cuba el país que hoy recibe en su territorio a
Luis Posada Carriles, que ha sido calificado en los propios Estados Unidos como
el terrorista más peligroso del Hemisferio? ¿Cómo puede arrogarse el derecho de
juzgar a Cuba el gobierno que no ha sido siquiera capaz de responderle a Cuba si
ese connotado terrorista, que fuera detenido en Panamá por preparar un atentado
contra la vida del Presidente de la República de Cuba y fraudulentamente
indultado por la Entonces Presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, en agosto de
2004, se encuentra en territorio norteamericano? ¿Por qué el gobierno de Estados
Unidos somete a las más crueles condiciones carcelarias, a cinco jóvenes
cubanos, luchadores contra el terrorismo, mientras acoge y da abrigo a los más
connotados terroristas, responsables de los más graves crímenes, como lo hizo
antes con otros tres terroristas cómplices de Luis Posada Carriles? ¿Cómo es
posible que los países de la culta Europa, que se consideran paradigma de la
defensa de los derechos humanos, sean capaces de copatrocinar un engendro en el
que ni ellos mismos creen, mientras no dicen una sola palabra sobre el refugio
que el gobierno de Estados Unidos brinda al terrorista que ha asesinado a
decenas de cubanos, arrancándoles su derecho humano primario y fundamental: el
derecho a la vida? ¿No es esa la prueba más patente de doble moral de la que
esta Comisión puede ser testigo?
Los
círculos de poder en Estados Unidos han demostrado ser los peores violadores de
los derechos humanos en todo el mundo, con su historial probado de guerras de
agresión y conquista; con los bombardeos indiscriminados de sus “armas
inteligentes” contra poblaciones civiles, escuelas y hospitales; con la
aplicación abusiva de la pena de muerte; con sus cacerías de inmigrantes
mexicanos y latinos en la frontera del Río Grande; con su racismo endémico y
estructural que afecta a su propia población afroamericana e indígena, víctimas
principales de su siniestro sistema penitenciario.
El
gobierno de George W. Bush, que ha hecho de Guantánamo un centro internacional
de torturas, de Abu Ghraib un infierno de crímenes y vejámenes, y de Faluya una
ciudad arrasada en el corazón de la antigua civilización mesopotámica, no posee
la más mínima autoridad para erigirse en implacable fiscal de
terceros.
El
Sr. Bush también tiene un plan para Cuba. Bien lo sabe el pueblo cubano. Se
trata de un verdadero catálogo de cómo quitarle los derechos conquistados: la
democracia verdadera, la libertad, la dignidad, la educación, la salud, la
vivienda, las tierras y la seguridad social. Pero nosotros tenemos otro plan.
Tenemos claro nuestro destino. Sabemos por qué luchamos y qué es lo que
queremos: una patria libre e independiente, una sociedad cada vez más justa,
culta y democrática, más socialista. Y como revolucionarios que somos, eternos
inconformes con nuestra propia obra, seremos capaces de seguirla defendiendo y
perfeccionando. Ya lo estamos haciendo.
Cuba
no se cansará de luchar. No se rendirá. No hará jamás concesiones. No apagará
nunca su voz, ni tan siquiera en esta Comisión de los poderosos, donde repugnan
tanta hipocresía, miedos y complicidades. Estaremos siempre junto a los que no
se resignan, a los que apuestan por el valor de las ideas y los principios, a
los que no renuncian al sueño de conquistar toda la justicia para todos en un
mundo mejor.
Muchas Gracias.
Subir
INTERVENCION DE JUAN ANTONIO
FERNÁNDEZ PALACIOS REPRESENTANTE DE LA REPUBLICA DE CUBA
APUNTES PARA EL DEBATE INTERACTIVO DE CARACTER INFORMAL SOBRE EL
TEMA DE LA REFORMA DE LA COMISION DE DERECHOS HUMANOS.
Ginebra, 12 abril del 2005
Señor Presidente:
El 14
de marzo de 2005, al inaugurarse el 61 período de sesiones de la Comisión de
Derechos Humanos, dijimos:
“La
Comisión de Derechos Humanos es un barco que se hunde. Naufraga por el peso de
su falta creciente de credibilidad y prestigio. Se hunde como resultado de la
manipulación política y el fardo de sus dobles raseros. Se va a pique jalonada
por sus inconsistencias y la impunidad que en ella disfrutan unos pocos
privilegiados, beneficiarios del irracional orden mundial que nos ha tocado
vivir.”
En
realidad llevamos casi 15 años denunciando este estado de cosas. Ya hoy nadie lo
cuestiona.
Como
suele casi siempre ocurrir, en tiempos de naufragio, se ha dado la voz de alarma
para salvar el buque que se hunde. Las propuestas de cómo hacerlo no pasan de
ser una simple y engañosa chapistería, que eluden el problema de fondo.
Veamos:
1.
Crear un Consejo de Derechos Humanos, de composición más restringida, y con el
voto de las dos terceras partes de la Asamblea General. Nos aleja del problema
real. Busca excluir de este foro a aquellos que estamos en la primera línea del
frente denunciando la hipocresía y dobles raseros de los poderosos. El problema
no es cuántos ni quienes somos, sino cómo actuamos. Lo que tiene que cambiar es
la actitud y el comportamiento del mundo rico y desarrollado. Ellos son los
responsables del actual estado de cosas. Nuestra opción es la universalización,
no la limitación excluyente que sólo beneficia a los poderosos.
2. Un
Informe global sobre los derechos humanos en el mundo. Cabría preguntarse: ¿para
qué serviría? ¿pondría fin a los dobles raseros y la selectividad? ¿qué
parámetros evaluaría? ¿podría hacerlo una Oficina donde la inmensa mayoría de
sus funcionarios pertenecen a un solo grupo ideológico y cultural?. Tenemos
serias dudas acerca de su valor añadido.
Señor
Presidente:
No
nos dejemos confundir. No es que la Comisión de Derechos Humanos anda mal, que
ciertamente lo está, sino que lo que está patas Regresar es el mundo. La CDH es el
reflejo del mundo injusto y desigual en que vivimos.
Lo que hay que
cambiar es el mundo.
Muchas Gracias.
Subir
Discurso de Jorge Ferrer Rodríguez, miembro de la
delegación de la República de Cuba
Tema
14: Grupos e individuos específicos: los derechos humanos de los
migrantes
Ginebra, Abril del 2005
Sr.
Presidente:
Por
46 años las medidas agresivas y la manipulación política de la emigración cubana
por parte de los gobiernos de los EE.UU. han sido una constante.
En
ese país los migrantes irregulares de otras nacionalidades son discriminados y
privados por nuevas leyes federales y estaduales de los derechos humanos a la
educación, la salud y el empleo; son perseguidos, detenidos, deportados y hasta
asesinados, en cantidades de cientos, por la patrulla fronteriza o por bandas
racistas anti-inmigrantes.
En
contraste, cualquier cubano que arribe a suelo estadounidense por cualquier
medio, ya sea ilegal o violento, obtiene inmediatamente beneficios sociales y la
residencia legal automática al año de su arribo, en virtud de la llamada Ley de
Ajuste Cubano de 1966.
Esta
ley ha servido de estímulo a la emigración ilegal, violenta e insegura, al
secuestro terrorista de decenas de aviones y embarcaciones y al tráfico criminal
e impune de migrantes y ha conducido a la muerte a cientos de cubanos.
EE.UU. continúa aplicando, en violación de los acuerdos migratorios
bilaterales de 1994, la política de “pies secos o pies mojados”, para no
repatriar a Cuba a ninguno de los migrantes ilegales que logran pisar el suelo
de ese país y a muchos de los que son interceptados en alta mar.
Sr.
Presidente:
A
partir de julio pasado la actual Administración de los EE.UU. realizó un nuevo
asalto sin precedentes, a los derechos humanos de los migrantes cubanos y de la
familia cubana en general, que han sido convertidos, inescrupulosamente, en
rehenes de la demencial agresividad contra Cuba.
La
enfermiza obsesión de asfixiar la economía cubana no tiene límites, ni
escrúpulos. En la política anticubana de la Administración Bush vale
todo.
Ninguna comunidad de migrantes legales en EE.UU., ni en ninguna otra
parte del mundo, es objeto de tan severas restricciones y de tan masivas
violaciones de sus más elementales derechos.
Entre las medidas
draconianas, aprobadas por el Presidente Bush y en efecto desde julio pasado
contra los cubanos que residen en EE.UU. y sus familiares, destacan:
-
Limitar las categorías de viajeros y los receptores de remesas monetarias y de
paquetes de alimentos y medicinas.
-
Reducir las visitas a Cuba de un viaje anual a uno cada tres años, sin concebir
excepciones humanitarias en los casos de enfermedad grave o muerte.
-
Prohibir, al regreso a los EE.UU., el ingreso de todo producto de origen cubano,
aun cuando se trate de un regalo familiar.
-
Prohibir el envío a Cuba de artículos de primera necesidad y de consumo como
ropa y productos de higiene personal, entre otros.
Paralelamente, el gobierno de los EE.UU. también suspendió
indefinidamente las rondas de conversaciones migratorias bilaterales y redujo
arbitrariamente en más de un 80 %, en comparación con el año 2000, el número de
visas a cubanos para visitas familiares temporales a ese país.
Sr.
Presidente:
EE.UU., el autotitulado campeón de los derechos humanos socava, una vez
más, derechos humanos básicos consagrados tanto en la propia Declaración
Universal de Derechos Humanos, como en ambos Pactos Internacionales y en
numerosas resoluciones de la Asamblea General y de esta propia Comisión.
¿De
qué Estado de derecho puede hablar el Gobierno de los EE.UU. que aplica
restricciones de viajes contrarias a su propia Constitución y a una ley aprobada
en el año 2000, que codificó todas las regulaciones sobre las visitas a Cuba y
privó al Presidente de la capacidad de modificar tales regulaciones?
¿Qué
clase de democracia es esa en la que el gobierno de EE.UU. aprueba medidas en
contra de las decisiones del Congreso federal que ha aprobado sucesivos
proyectos de leyes, dirigidos a levantar las restricciones a los viajes a Cuba ?
¿De
que libre flujo de ideas puede hablar el gobierno que limita severamente el
contacto directo y los intercambios académicos, educacionales, deportivos y
culturales entre las personas que viven en los EE.UU. y el pueblo cubano?
EE.UU. se sitúa, nuevamente, al margen del derecho internacional, de su
propia Constitución y sus leyes, del sentir mayoritario de la opinión pública
interna, de su propio Congreso y de la comunidad internacional.
La
mayoría de la comunidad emigrada cubana en los EE.UU., que está en contra del
bloqueo genocida y a favor de la normalización de las relaciones con sus
familiares y con su Patria, silenciada por años por el poder, las amenazas, y el
terror de los que en Miami han querido imponer un pensamiento único, ha dicho
basta. Se ha echado a las calles de Miami, en cantidades de cientos, para
protestar por esta nueva embestida. Por primera vez, se han hecho escuchar en
esta Comisión voces genuinas de personas honestas de Miami reclamando sus
derechos, – no los que vienen pagados y se colocan al servicio del Imperio cada
año aquí.
Con la suspensión indefinida por el Gobierno de los EE.UU. de
las conversaciones migratorias, la reducción de los viajes de cubanos en ambas
direcciones y el endurecimiento del más prolongado bloqueo de la historia, los
halcones dentro del gobierno del Presidente Bush, con la complicidad de la mafia
terrorista de Miami apuestan a fabricar artificialmente una crisis migratoria y,
con ello, a facilitar el pretexto para una eventual agresión militar a la Isla,
opción que nunca ha sido descartada por la actual Administración.
El
gobierno de los EE.UU. y su parásita mafia anticubana de Miami, compuesta por
terroristas, corruptos y anexionistas, no han aprendido las lecciones de la
historia. Se equivocan nuevamente.
Nada, ni nadie ha impedido, ni
impedirá la irreversible recuperación de la economía cubana, el avance de los
nuevos los programas sociales de la Revolución, ni el proceso continuo,
irreversible y permanente de normalización paulatina de las relaciones de Cuba
con su emigración.
Muchas gracias.
Subir
Discurso de Oscar León González, Miembro de la Delegación de la
República de Cuba
Tema
13: Los derechos del niño
Ginebra, abril de 2005
Sr.
Presidente:
Cuba
reconoce la labor que realizan varias agencias y mecanismos especializados del
sistema de las Naciones Unidas a favor de la defensa de los derechos del niño, y
les exhorta a que continúen con ese trabajo, de consuno con los Gobiernos
nacionales.
Somos
conscientes, sin embargo, que los problemas que afectan los derechos del niño no
tendrán solución definitiva si no se atienden las raíces de las causas que le
dan origen, las cuales, en esencia, son resultado del injusto orden
internacional en que vivimos, donde las diferencias entre ricos y pobres se
agrandan cada día.
Las
dificultades que los niños y niñas enfrentan para el pleno goce de sus derechos
no se limitan a los tópicos que discutimos hoy, en esta Comisión, bajo el tema
13. Por el contrario, ellos son sólo una pequeña parte de la pandemia que afecta
a la inmensa mayoría de la infancia mundial. La pobreza, la falta de
alimentación y de salud, entre otros males, matan a millones de niños y
niñas.
Basta
repasar algunas de las cifras que instituciones como el UNICEF proporcionan cada
año: Por ejemplo, más de 1000 millones de niños y niñas- más de la mitad de toda
la población infantil de los países en desarrollo- sufren por lo menos una forma
de privación grave.
Alrededor de 400 millones de niños y niñas- un promedio de uno de cada
cinco en los países en desarrollo- carecen de acceso al agua potable. Más de un
16% de los menores de cinco años de los países en desarrollo sufren desnutrición
grave. Alrededor de 270 millones de niños y niñas, o poco más de un 14% de toda
la población infantil de los países en desarrollo, no tiene acceso a los
servicios de salud. Más de 640 millones de niños y niñas de los países en
desarrollo sufren una privación grave de la vivienda. Más de 140 millones de
niños y niñas de los países en desarrollo- un 13% de aquellos que tienen de 7 a
18 años- no han acudido nunca a la escuela.
Sr.
Presidente:
Mientras la erradicación de la pobreza mundial y las metas de desarrollo
no se están cumpliendo debido a la caída de los fondos, el aumento del gasto
militar mundial supera la astronómica cifra de 950 000 millones de dólares.
Estados Unidos de América representa hoy alrededor de la mitad de ese gasto
militar mundial, lo cual implica que gasta casi tanto como el resto del mundo.
A fin
de alcanzar las metas de educación, salud, abastecimiento de agua y saneamiento
establecidas como parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, los países
en desarrollo- según un informe del UNICEF- necesitan recursos externos
adicionales de aproximadamente 50 000 millones de dólares, o sea un 5,3% del
mencionado gasto militar mundial. Asimismo, el costo total adicional para
conseguir que todos los niños y niñas del mundo reciban educación básica de
calidad hacia el año 2015 se cifra entre los 9.000 y los 15.000 millones de
dólares, o sea entre 0,9-1,6% del gasto militar mundial. La Comisión de
Derechos Humanos no puede hacer caso omiso de esas injusticias, tiene que
enfrentarlas con decisión y de manera radical si quiere verdaderamente proteger
los derechos humanos de los niños. Los colosales recursos con que la humanidad
dispone no deben ser empleados en la producción de bombas, tanques, aviones que
matan a civiles inocentes, entre ellos a muchos niños.
Sr.
Presidente: En Cuba, el Estado protege los derechos de la infancia mediante
la Constitución de la República a través de los diferentes Códigos, Leyes y
Decretos Leyes que de ella emanan. A esto se suma un gran número de programas
socio-económicos para potenciar el desarrollo de los niños y niñas. Tales
esfuerzos, sin embargo, no han estado exentos de obstáculos, impuestos
fundamentalmente por la política hostil y agresiva que el Gobierno de los
Estados Unidos de América ha aplicado contra Cuba en más de 45 años, y cuya
larga lista incluye también actos de terrorismo. 5 jóvenes cubanos
permanecen injustamente encarcelados en prisiones estadounidenses por tratar de
evitar tales agresiones. Contra ellos ha habido un ensañamiento particular por
parte de sus carceleros, llegándose al extremo de impedirles el contacto con sus
familiares, incluidos hijos e hijas menores. El Gobierno de los Estados
Unidos de América aplica un bloqueo económico y financiero contra la nación
cubana, por más de cuatro décadas, cuyos efectos, en mayor medida, recaen sobre
los niños y niñas cubanos, quienes sufren sus consecuencias tan sólo por haber
nacido en Cuba. El régimen del Sr. George W. Bush ha fortalecido el bloqueo, su
Administración promulgó nuevas medidas en mayo del 2004, a pesar del reclamo
casi unánime de la comunidad internacional por que se elimine. 179 países,
reunidos en la Asamblea General de las Naciones Unidas en el año 2004, votaron a
favor de una resolución que pide el cese del bloqueo. Fue la décimo tercera
ocasión consecutiva en que la comunidad internacional hizo tal reclamo en el
marco de ese foro internacional. Sr. Presidente: Cuba continuará
denunciando las injusticias que impiden a los niños y niñas del mundo disfrutar
sus derechos, y desde su experiencia nacional y con sus modestas posibilidades
seguirá contribuyendo con el trabajo global por la defensa de esos
derechos. Muchas gracias.
Subir
INTERVENCIÓN DEL PROFESOR MIGUEL ALFONSO MARTÍNEZ, MIEMBRO DE LA
DELEGACIÓN DE LA REPÚBLICA DE CUBA
Tema
15: Las cuestiones indígenas
Ginebra, 11 de abril de 2005
Sr. Presidente:
Por
diversas razones, mi Delegación considera conveniente pasar revista este año a
la situación preocupante que, a su entender, se esta produciendo en el marco de
las Naciones Unidas en lo que hace al tratamiento que se da a la situación que
enfrentan, en el mundo de hoy, los pueblos indígenas.
Vale
recordar que a partir de 1977, esta ciudad de Ginebra se convirtió en el centro
focal de los esfuerzos de los pueblos indígenas por hacer que la opinión pública
mundial tomase una mayor conciencia de la gravedad de su situación de
aislamiento, alienación, discriminación y despojo de sus tierras y demás
riquezas.
No
pocos de los que estamos hoy presentes en esta Sala recordamos como en el verano
de ese año convergieron aquí, en los terrenos de este propio Palacio de las
Naciones, decenas de dirigentes y activistas indígenas procedentes, básicamente,
de las Américas, del norte de Europa, de las islas del Pacífico y de ciertas
áreas del sur de Asia, para reclamar del mundo no-indígena un lugar desde el
cual elevar su voz de protesta pacifica --fundada en sólidas razones
históricas-- en el marco de las relaciones internacionales.
La
belleza, emotividad y dramatismo de aquel encuentro quedó plasmado en un
extraordinario film documental que de tiempo en tiempo aun se exhibe n las
pantallas de esta ciudad.
Contrariamente a lo que había sucedido decenios antes, cuando la Sociedad
de Naciones se negó a prestar oído a similiar iniciativa indígena –fundada por
aquella fechas en los famosos criterios que sobre la autodeterminación de los
pueblos figuraban en los llamados “14 puntos” de Woodrow Wilson, a la sazón
Presidente de EE.UU. —la cita ginebrina de 1977 tuvo efectos de suma
importancia, en lo que hace a la presencia de las Naciones indígenas en el mundo
de la diplomacia multilateral.
Cinco
años después, en 1982, a iniciativas de la Subcomisión de Prevención de la
Discriminación y Protección a las Minorías de esta Comisión, surgiría la primera
instancia onusiana dedicada exclusivamente al tratamiento de lo que se ha dado
en denominar la “problemática” indígena. Con la creación de su Grupo de Trabajo
sobre Poblaciones Indígenas, Ginebra, que desde tiempo atrás se había convertido
en la sede de las instancias de ONU especializadas en materias de derechos
humanos, abrió sus puertas en ese marco humanitario a las reivindicaciones
ancestrales de los pueblos indígenas.
Paralelamente, una vigorosa red de solidaridad y apoyo logístico surgió y
se desarrolló en torno a la obligada cita anual que para miles de participantes
indígenas significaba el periodo de sesiones anual del Grupo de
Trabajo.
Tras
diez años de dedicada labor y la participación de centenares de personas en la
elaboración de su contenido, el Grupo de Trabajo concluyó la redacción de lo que
puede considerarse la mas importante contribución de la ONU para remediar el
tratamiento discriminatorio y rapaz que durante mas de 5 siglos han sufrido las
sociedades indígenas desde sus primeros encuentros con las culturas
no-indígenas: el Proyecto de Declaración de las Naciones Unidas sobre los
Derechos de las Pueblos Indígenas”.
Este
texto fue elevado a esta Comisión en 1994 y ha permanecido desde 1995 bajo
estudio del Grupo de Trabajo que creamos entonces para darle formulación
definitiva y ser enviado a la Asamblea General para su adopción definitiva. Es
precisamente la situación que se confronta con este documento clave, la que
constituye la base esencial de nuestras preocupaciones actuales.
El
informe que nos rinde este año el Sr. Chávez, el Presidente-Relator de ese G. de
T., (documento E/CN.4/2005/89) no da margen a otra cosa que no sea la
frustración. Los 10 años transcurridos solo han servido para consensuar el texto
de 2 artículos sustantivos de los 45 que contiene el Proyecto bajo estudio, y
constatar el mayor o menor grado de desacuerdo existente sobre la casi totalidad
del preámbulo y sobre los restantes 43 artículos del Proyecto. A pesar de
algunos intentos por edulcorar tan raquítico balance, los hechos son obstinados,
y nada permite suponer que el actual estancamiento podrá superarse en un futuro
previsible; en particular, si continuamos trabajando con los métodos que hemos
seguido hasta el momento.
Todo
indica que diversos factores inciden en el deplorable estado actual de cosas en
este asunto. En primer término, parece evidente que la falta de voluntad
política de un pequeño número de delegaciones gubernamentales impide lograr
formulas que permitan acuerdo consensuado en al menos dos materias esenciales
para los pueblos indígenas, a saber, por una parte, el contenido práctico,
concreto y actual del derecho a la libre determinación de los pueblos indígenas
en sociedades de tipo pluralista, y la manera de hacer efectivo ese fundamental
derecho, así como, por otra, la forma de dar solución a los conflictos
relacionados con la tenencia de las tierras ancestrales de esos pueblos, y el
título jurídico que avala la posesión o propiedad de las mismas.
Por
otra parte, el sistema de “facilitadores” establecido para el estudio conjunto
de un grupo de artículos o párrafos del preámbulo a todas luces no ha dado los
resultados que al parecer se buscaban al introducir esta modalidad negociadora.
Finalmente, se extiende la impresión de que sería útil propiciar un cambio en la
dirección de los debates y en la metodología de la negociación emprendida por la
actual Presidencia, que, al parecer, ha agotado ya su potencial de generar
fórmulas capaces de lograr acuerdos consensuados entre las partes
negociadoras.
La
Comisión, evidentemente, se encuentra hoy en una encrucijada nada envidiable. Ha
visto concluir ya el primer Decenio de los Pueblos Indígenas sin que se haya
podido lograr el que se consideraba el objetivo tal vez de mayor importancia del
Decenio, es decir la aprobación y promulgación por la Asamblea General del
Proyecto de Declaración y ningún indicio se percibe hoy de que lo que no se ha
logrado en 10 años de |trabajos se pueda lograr en un futuro a corto o medio
plazo en un mundo tal como el que hoy se vive.
Sr.
Presidente:
A
pesar de su fundado pesimismo en cuanto a las posibilidades que tiene el actual
Grupo de Trabajo de lograr aprobar un texto que ofrezca satisfacción a diversas
aspiraciones entre las más relevantes de los pueblos indígenas, la Delegación de
Cuba no se opondrá a una iniciativa tendiente a prorrogar por un corto periodo
de tiempo (digamos, de 2 o 3 años) el mandato actual del Grupo. Le parece, sin
embargo, que sería también útil (tal vez incluso necesario) propiciar también un
periodo de “enfriamiento” de las tensiones que se han producido en las
negociaciones más recientes, y que permita, asimismo, un espacio prudencial de
tiempo (digamos de un año) para propiciar intercambios de opinión entre los
negociadores acerca de la conveniencia de explorar, en el futuro, nuevas
modalidades en este proceso negociador antes de recomenzar las labores del Grupo
de Trabajo.
Sr.
Presidente:
Otra
cuestión que preocupa desde hace ya algún tiempo a Cuba son los intentos cada
vez mas evidentes de algunos Estados no solo de ir eliminando paulatinamente el
contenido de derechos humanos de la temática indígena, sino de mantener a las
instancias que en ONU se ocupan de esa temática (e. g. al Grupo de Trabajo sobre
Poblaciones Indígenas y al Foro Permanente) en jaque constante ante la
posibilidad de poner término a sus mandatos respectivos en alguna de las
“revisiones” de funciones que tan en boga parecen estar en estos tiempos de
“reformas” encaminadas a refundar Naciones Unidas y hacer de nuestra
organización mundial un instrumento dócil de la política exterior de esos
Estados.
Una
de esas “revisiones”, es la programada para el año entrante por el ECOSOC en
relación con las tareas del Foro Permanente, instancia en la cual --como es
sabido-- la designación de los expertos indígenas que lo integran es facultad
última ejercida por un representante gubernamental.
Contribuye a las preocupaciones de mi Delegación el hecho de que poco a
poco se va despojando a Ginebra de las funciones que a partir de hace casi un
cuarto de siglo ha tenido la Sede Europea de Naciones Unidas (y la Oficina del
Alto Comisionado para los Derechos Humanos a ella adscrita) respecto de la
problemática indígena. en beneficio de Nueva York, ciudad en la que no se
dispone de la red de apoyo logístico que ha existido en Ginebra durante mas de
dos décadas.
A más de la instalación del Foro Permanente en la Sede
neoyorkina, a iniciativa de ciertos países del Grupo Occidental, la Asamblea
General acaba de designar al Secretario General Adjunto para Asuntos Económicos
y Sociales como Coordinador del Segundo Decenio de los Pueblos Indígenas y con
ello, además, la gestión y operación del Fondo Voluntario que debe crear
próximamente el Secretario General para financiar las actividades que se
incluyan, en su momento, en el Programa de Acción del recién proclamado Segundo
Decenio.
Lo
anterior, a pesar de que tales responsabilidades se habían asignado durante el
Primer Decenio a la Alta Comisionada para los Derechos Humanos; cuya Oficina,
hasta donde conoce mi Delegación, no hizo el menor esfuerzo encaminados a
mantener tales responsabilidades en Ginebra, donde existen mucho mejores
condiciones de operatividad en esta esfera que las que, a ojos vista, pueden
encontrarse en Nueva York.
En consecuencia, el Departamento de Asuntos
Económicos y Sociales (DESA), radicado en Nueva York, deberá crear una nueva
infraestructura para desarrollar el trabajo cotidiano que generará el componente
de derechos humanos de ese Programa de Acción, si esa dependencia no toma en
cuenta y utiliza los recursos humanos y organizativos con que cuenta ya en
Ginebra la Oficina de la Alta Comisionada, así como la valiosa experiencia
práctica que en esta esfera ha acumulado de Unidad de Asuntos Indígenas y de
Minorías de esa propia Oficina. Sr. Presidente:
No
quiero concluir esta intervención sin hacer mención de lo que resulta la
preocupación de mayor entidad de mi Delegación. Las cuestiones indígenas
llegaron formalmente en 1982 a las Naciones Unidas mediante decisiones en las
que con la mayor claridad la Subcomisión, la Comisión y el Consejo se declararon
prestos a contribuir a la liquidación de la discriminación sufrida secularmente
por los pueblos indígenas, a promover y proteger sus derechos y libertades,
incluyendo a sus derechos humanos, así como a elaborar los estándares e
instrumentos jurídicos internacionales que se requiriesen para coronar con éxito
los referidos propósitos.
Esa
fue la intención con la que abordamos esta temática hace ya cerca |de un cuarto
de siglo. Si bien es cierto que hemos avanzado en diversos aspectos –en
particular en lo que hace al mucho mayor grado de concientización alcanzado por
la opinión pública mundial y la comunidad internacional en su conjunto sobre la
problemática de los pueblos indígenas-- hace unas pocas semanas el Relator
especial de NN.UU. sobre la situación de los derechos humanos y las libertades
fundamentales de las poblaciones indígenas nos expresaba los siguiente en el
Resumen Ejecutivo de su mas reciente informe a la Comisión (E/CN.4/2005/88), y
cito:
“Los
pueblos indígenas se encuentran entre los grupos mas marginalizados socialmente y mas desposeídos del mundo. Por regla general, son víctimas
de diversos tipos de discriminación, así como de la privación de sus
derechos básicos. Han sido despojados de sus tierras y recursos, de sus idiomas, de sus culturas y de sus formas de gobierno, y con frecuencia se les deniega el acceso a los servicios sociales básicos, como son la educación, la salud, la vivienda, y la sanidad, así como a la alimentación, al agua, a la sanidad, y a la vivienda.” (fin de cita)
Vale
recordar, asimismo, que esta Comisión, en su resolución 2004/62 del 21 de abril
de 2004 pasado manifestó su preocupación , entre otras cosas,, por la
persistencia de graves violaciones de los derechos humanos de las poblaciones
indígenas y reafirmó la urgente necesidad de reconocer, promover y proteger con
mayor efectividad su derechos y libertades.
Si
tal es, sin dudas, la situación que siguen enfrentando por regla general esos
pueblos hoy día, el propósito de la acción de NN.UU. en esta esfera no debe ni
puede limitarse solamente a estudiar elementos conceptuales o genéricos de
aspectos disgregados de su vida cotidiana, o a tratar de integrarlos dentro de
parámetros de desarrollo que son rechazados prácticamente por la mayoría de esos
pueblos como ajenos a sus idiosincrasias nacionales y a sus necesidades vitales.
Se
trataría, obviamente, de mucho más (y distinto) que lo anterior., es decir, lo
imperativo hoy es definir claramente los derechos de esos pueblos, reconocerlos
debidamente en las legislaciones nacionales, propiciar su materialización
efectiva y proteger el libre ejercicio de los mismos por sus titulares mediante
mecanismos que aseguren a esos pueblos la plena y paritaria participación en los
mecanismos de prevención y resolución de conflictos.
En
otras palabras: si queremos que este Segundo Decenio que acaba de iniciarse
traiga los beneficios que de él esperamos, valdría siempre recordar que en esta
esfera de poco servirían los recursos de Nueva York sin el enfoque filosófico
humanista y la experiencia práctica que en la materia puede brindar la Oficina
del Alto Comisionado desde aquí, desde Ginebra!.
Muchas gracias
Subir
INTERVENCION DE MARIA DEL CARMEN HERRERA CASEIRO, MIEMBRO DE LA
DELEGACION DE LA REPUBLICA DE CUBA
Tema
12 : Integración de los derechos humanos de la mujer y la perspectiva de
género
Ginebra, abril del 2005
Sr.
Presidente:
Este
año, la comunidad internacional se dispone a llevar adelante un proceso de
evaluación de los compromisos asumidos por los líderes mundiales hace 5 años en
el marco de la llamada Cumbre del Milenio. Los objetivos y metas acordados en
esa ocasión, no solo constituyeron un importante reconocimiento de los problemas
más acuciantes que afectan al mundo, sino también la concreción de un plan de
acción que, aunque modesto y limitado, podría convertirse en un primer paso
significativo para tratar de revertir la dramática situación que afecta a
millones de seres humanos en nuestro planeta.
Transcurridos 5 años de la adopción de la Declaración del Milenio, la
situación no puede ser más desalentadora. No sólo no ha habido avances, sino que
se han producido claros retrocesos. Las mujeres, en particular aquellas que
viven en el mundo pobre y subdesarrollado, han sido y siguen siendo las más
afectadas. En estos países, a las duras condiciones impuestas por la pobreza, el
hambre, las enfermedades, el analfabetismo, los conflictos armados, la violencia
y la discriminación, se unen el azote de la enorme carga de la deuda externa, el
impacto de los programas de ajuste estructural de corte neoliberal y las
repercusiones negativas del proceso de globalización, factores que conspiran
contra cualquier esfuerzo nacional de los Estados del Sur para superar el
subdesarrollo que les fue impuesto, y llevar adelante sus planes y programas en
beneficio de la mujer. De los casi 2000 millones de pobres que existen en el
mundo, el 70% son mujeres. De los 876 millones de analfabetos en nuestro planeta
dos terceras partes son mujeres. De los 40 millones de personas enfermas de SIDA
más de la mitad son mujeres. Se trata, en definitiva, de una verdadera
“feminización de la pobreza”, que trae aparejada inevitablemente la
“feminización” del analfabetismo, de la enfermedades, de la exclusión social, y
de muchos otros males derivados de la situación de subdesarrollo impuesta a los
países del Sur.
Esta
dramática situación que enfrentan los pueblos del Tercer Mundo contrasta con la
opulencia de los países del Norte, donde, sin embargo, a pesar de su ostensible
riqueza y desarrollo, se producen continuas violaciones de los derechos humanos
de las mujeres, motivadas no solo por la discriminación y la falta de igualdad
con respecto a los hombres, sino por el incremento alarmante de la violencia
contra la mujer, las manifestaciones de racismo y xenofobia, y la discriminación
y exclusión de las minorías, los migrantes y los indígenas, cuyas principales
víctimas son las mujeres.
Sr.
Presidente: Cuba ha demostrado que una vida diferente en beneficio del ser
humano es posible, y que en este marco se puede transformar radicalmente la
situación de la mujer, y garantizar la realización plena de sus derechos. En
Cuba, las mujeres constituyen el 45% de la fuerza laboral. Representan el 66, 2%
de todos los técnicos y profesionales de nivel medio y superior, el 72% de la
fuerza laboral en el sector educacional, el 67% en el sector de la salud y el
51% de los trabajadores en el Sistema de Ciencia e Innovación Tecnológica. El
grado de participación femenina en los cargos de dirección asciende al 35,4%,
mientras que Cuba se encuentra entre los primeros 10 países en el mundo por el
nivel de representación de mujeres en el Parlamento, con un 35,9% de presencia
femenina en el máximo órgano legislativo del país. Los avances logrados por
nuestro país en materia de igualdad, adelanto, participación y desarrollo de la
mujer, son verdaderamente encomiables, sobre todo si se tiene en cuenta que
tales proezas se han alcanzado en medio de una brutal guerra económica impuesta
por el gobierno de los EEUU con el fin de tratar de reinstaurar su dominación
neocolonial sobre Cuba.
La
firmeza del pueblo cubano y la probada voluntad política de su gobierno, que no
ha escatimado esfuerzos, ni recursos humanos y materiales para lograr llevar
adelante su proyecto social en beneficio de toda la población, han sido los
ingredientes esenciales para el logro de estos resultados, y constituyen al
propio tiempo las armas principales para enfrentar el criminal bloqueo
económico, comercial y financiero aplicado desde hace más de 40 años por el
gobierno de los EEUU contra Cuba, cuyas negativas consecuencias impactan con
mayor fuerza sobre las mujeres y los niños cubanos.
Sr.
Presidente:
Hace
apenas unos pocos días esta Comisión escuchó los testimonios de Olga Salanueva y
Adriana Pérez, esposas de René y Gerardo, respectivamente, dos de los cinco
compatriotas que sufren cruel e injusta prisión en cárceles de los Estados
Unidos. Ellas llegaron hasta aquí en nombre de los familiares de todos, de las
madres, esposas e hijas, que sufren por el encarcelamiento arbitrario de sus
seres queridos, y sobre quienes también se ha ensañado el Gobierno de Estados
Unidos, dificultándoles, cuando no haciéndoles imposible visitarlos en prisión.
Por
ello, una vez más, Cuba viene a denunciar en este foro la situación a la que
están sometidas estas mujeres cubanas
Una
vez más, Cuba viene a reclamar que se ponga fin a la violación de los derechos
de estas mujeres y a la violencia psicológica que se aplica contra
ellas.
Una
vez más, Cuba exhorta a los mecanismos de esta Comisión, particularmente a la
Relatora Especial sobre la violencia contra la mujer, a que contribuya, en el
marco de su mandato, al cese de estas violaciones.
Una
vez más, Cuba exige que se haga justicia.
Muchas gracias.
Subir
INTERVENCION DE RODOLFO REYES RODRÍGUEZ, REPRESENTANTE ALTERNO DE
LA DELEGACION DE LA REPUBLICA DE CUBA
Tema
11: “ Derechos Civiles y Políticos”
Ginebra, 31 de marzo de 2005
Señor
Presidente:
Hoy
se promueve con total cinismo y desenfreno desde Washington, un programa de
dominación global conocido como “Proyecto para un Nuevo Siglo Americano”. Sus
ideólogos y patrocinadores, han sido designados en puestos claves de la política
exterior de la superpotencia.
Lo
cierto es que un proyecto de esa naturaleza no es nuevo, ni plantea cambios en
los objetivos y normas de conducta de la elite que ejerce el poder en Estados
Unidos. La historia de la última centuria, ha sido en lo fundamental la del
surgimiento, consolidación y hegemonía del Imperialismo
estadounidense.
Pocos
pueblos como el cubano, se han visto enfrentados de manera tan directa a la
agresividad con que se manifiestan las apetencias de dominación del Imperio más
poderoso que haya existido jamás. La independencia de Cuba, tras 30 años de
lucha frente al colonialismo español, quedó truncada por una intervención
militar norteamericana, que liquidó las instituciones democráticas y de poder
establecidas por la República en Armas. Una república neocolonial, concebida y
facturada en Washington, fue impuesta a la nación cubana sometida adicionalmente
al “derecho” del Gobierno norteamericano - varias veces ejercitado - de
intervenir militarmente en la Isla y de establecer bases militares en su
territorio, como la tristemente célebre base naval de Guantánamo.
Pocos
gobiernos como el de Estados Unidos, han hecho tanto contra la libertad y la
democracia alegando su defensa y promoción. Los ideales democráticos que
inspiraron a los padres de la independencia de las Trece Colonias, fueron
secuestrados y han venido siendo manipulados como instrumentos de la expansión
de su dominación, por la elite plutocrática que se hizo con el poder tras el
inicio de la fase monopolista de su desarrollo.
Los
personeros del capital – el único poder real en Estados Unidos –, auxilian su
retórica demagógica y su labor de proselitismo ideológico, nada menos que en la
supuesta promoción de los valores democráticos, con la pretensión real de
imponer precisamente lo contrario – su tiranía y dominación hegemónica –, no
sólo sobre el pueblo estadounidense, sino a toda la humanidad.
Tras
una proclamación de independencia que no puso fin a la esclavitud de los
afronorteamericanos, vinieron las guerras de expansión y exterminio que
provocaron el genocidio de pueblos indígenas y el robo y anexión de más de la
mitad del territorio del hermano pueblo mexicano. Luego correspondió el turno a
la conquista de Cuba y Puerto Rico – este último pueblo latinoamericano, aún
bajo control estadounidense.
Sucederían otros muchos capítulos de barbarie con la responsabilidad del
régimen de partido único impuesto por la plutocracia dominante en los Estados
Unidos. Todos aquellos que cuestionaran o simplemente se apartaran de las líneas
de conducta decididas por el “establishment”, serían reprimidos, penetrados y
neutralizados por sus servicios de inteligencia o simplemente eliminados. No
escaparían incluso, presidentes con ideas renovadoras, que terminarían ellos
mismos siendo víctimas de magnicidios, en acciones cuya responsabilidad
intelectual nunca ha quedado determinada. Líderes del pueblo, verdaderos
defensores de sus más justas reivindicaciones – como Martin Luther King –, no
correrían mejor suerte.
El
macarthismo quedará por siempre en la historia como un vergonzoso testimonio de
los extremos a los que ese régimen de poder de la minoría opulenta puede
alcanzar, pesadilla que lamentablemente ha venido siendo resucitada por estos
días, con la consolidación de un fundamentalismo conservador y agresivo en los
Estados Unidos, que trata de imponer sin ambages sus intereses y rígidos
patrones políticos, sociales y religiosos, y que persigue como representación
del “Mal” a toda persona o idea que disienta de sus oscuros dogmas.
Las
consecuencias del imperialismo estadounidense, y su arrogado y falso papel
mesiánico de llevar al mundo la “libertad” y la “democracia”, han sido nefastas
para la humanidad. Sucesivas intervenciones y ocupaciones militares en el
Caribe, guerras genocidas de agresión – que sólo en Viet Nam provocaron la
muerte a más de cuatro millones de personas y en la que fue utilizada
indiscriminadamente el llamado “agente naranja”, que sigue cobrando tras el paso
de los años numerosas víctimas humanas –, la imposición y tutelaje de
sangrientas dictaduras militares en América Latina, el compromiso cómplice con
el régimen del apartheid, el patrocinio y apoyo permanente a la criminal
política de ocupación de Palestina y otros territorios árabes por Israel y una
brutal guerra de conquista por el control geoestratégico del Medio Oriente y en
particular, de su petr |