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ENTREVISTA
¿La medicina?, mi mayor estimulo
Afirmó el Dr. Blas Hernández Suárez,
anestesiólogo y uno de los integrantes de la
Brigada Médica de Cuba en Qatar, durante la
breve entrevista que sostuvimos a propósito de
la conmemoración del Día de la Medicina
Latinoamericana.
Queriendo hacer algo original para conmemorar la
fecha del Día de la Medicina Latinoamericana la
Embajada de Cuba en Qatar envió al Dr. Blas
Hernández Suárez algunas preguntas, confiados en
la promesa que nos hizo de contestarlas lo más
rápido posible.
- Parecen interrogantes sencillas, pero me
gustaría pensar bien en sus respuestas y ahora
estoy un poco apurado porque debo estar
localizable. Hace una semana que estoy de
guardia, respondió cuando lo abordamos en el
salón de la Embajada.
- Está bien Dr. Blas usted gana. Pero no deje de
cumplir su promesa.
- Confía en mí. Hoy mismo las tendrás en tu
buzón.
Así cerramos esa conversación que concluiríamos
al día siguiente cuando encontré en mi correo
las respuestas al pequeño cuestionario que
enviamos a este veterano médico, especialista en
Anestesiología y Preanimación que en su más de
30 años de experiencia ha prestado su ayuda
solidaria en países como la República Unida de
Tanzania, República Popular de Benin, Orán,
Argelia, Kiev, Ucrania (1998), y que lo han
hecho merecedor de innumerables medallas y
reconocimientos.
- ¿Cuándo y por qué escoge estudiar Medicina?
- “Soy médico gracias a la Revolución cubana y a
la oportunidad que brindó a personas de origen
humilde como yo, estudiar y hacernos de una
profesión. Como había participado en la Campaña
de Alfabetización, que permitió declarar a Cuba
Primer Territorio Libre de Analfabetismo en
América, el 22 de diciembre 1961, se me llama
para que me integre como el resto de los cubanos
a cursos de superación y que me convierta en un
científico al servicio del proceso
revolucionario cuando miles de profesionales de
fuerza calificada decidía abandonar la Patria
buscando otros “cantos de Sirena”.
“Me hice médico culminando mis estudios con la
contienda de la Zafra del 70; en la cual
participé en los centrales azucareros de Mayarí,
provincia de Holguín. Desde el año 1971 he
practicado la medicina en los Hospitales Clínico
Quirúrgico Manuel Fajardo, Instituto de
Cardiología y Cirugía Cardiovascular y en mi
centro actual, el Centro de Cirugía Cardiaca
Infantil William Soler. Este último inaugurado
por el Comandante en Jefe en 1986. También me
he desempeñado como asesor y colaborador en
varios centros de Ciudad de la Habana.
- Sabemos que tiene un amplio currículo y que ha estado en
varios lugares prestando su ayuda solidaria e
internacionalista. ¿Nos pudiera hablar de esas
experiencias? ¿Qué le ha aportado cada una de
ellas en su vida personal y profesional?
- “Para mí la práctica de la medicina y
concretamente la de mi especialidad ha sido el
aliciente para vivir porque me ha dado la
oportunidad de asistir a pacientes de países
pobres. Personas que agradecen mucho la ayuda de
Cuba. Vivir de cerca esas experiencias ha
marcado mi vida y me ha reforzado la vocación
que me inspiró en sus inicios a dedicarme a esta
actividad incondicionalmente.
“Hombres, mujeres, ancianos y niños han recibido
de mi la mejor y más desprendida atención en
tierras lejanas como en la República Unida de
Tanzania (1975-1977), República Popular de Benin
(1977-1979), Orán, Argelia (1999-2001), Kiev,
Ucrania (1998) y el Estado de Qatar (2005-a la
fecha). Aunque también estuve en la gran tierra
de Baracoa, Maisí, cuando era un inexperto en la
materia de la medicina clínica.”
- Y, ¿en Qatar?
- “El trabajo en Qatar difiere un poco de las
otras experiencias, en cuanto a la
disponibilidad material y tecnológica que posee
el país, pero en nuestro trabajo no. Seguimos
trabajando con la misma dedicación y respeto a
nuestros pacientes. Y eso es algo que nos
distingue y que nos reconocen tanto las
autoridades qataríes como nuestros colegas.”
- Teniendo en cuenta su basta experiencia como especialista
y la oportunidad que ha tenido de visitar otros
países ¿Qué cree de la medicina cubana?
- “La medicina cubana sigue siendo un ejemplo en
el mundo por la sencillez y espíritu de
solidaridad sin fronteras en los que han sido
formados nuestros profesionales y trabajadores
de la medicina; dignos ejemplos de C. J. Finlay,
el Che y otros tantos médicos revolucionarios
que participaron en todas nuestras luchas por la
independencia.
“El ejemplo más digno de ese humanismo que
caracteriza a nuestra Revolución y al pueblo de
Cuba fue la idea de nuestro Comandante en Jefe
de enviar un batallón de médicos a los Estados
Unidos cuando el huracán Katrina destrozó Nueva
Orleáns. De ahí surgió entonces la idea de crear
la Brigada Médica Henry Reeves, a la cual
pertenezco. Los más de mil médicos estábamos
preparados con las mochilas al hombro con 24
kilogramos de medicamentos y con el avión listo.
Solo faltaba la autorización del Presidente
George W. Bush para partir, pero eso jamás
llegó. El Gobierno norteamericano no autorizó la
ayuda solidaria y desinteresada que le estábamos
brindando. He ahí justamente lo que nos
diferencia.”
- ¿Un último mensaje?
-“Solo quiero aprovechar esta oportunidad para
felicitar a los 22 trabajadores de la salud
cubana, que dejando detrás situaciones
personales ponen a diario, en un mundo complejo
como este, su pie firme representando la
medicina cubana y poniendo en alto el nombre de
Cuba.”
El Dr. Blas Hernández Suárez ostenta la
medalla de la Alfabetización, 4 medallas de
Trabajador Internacionalista de primer
grado, Medalla 40 aniversario de la FAR,
Orden Piti Fajardo. Además es miembro de una
organización de base que pertenece a la
Asociación de Combatientes de la Revolución
Cubana, que dirige el Comandante de la
Revolución Juan Almeida Bosque, y es miembro
fundador de la Brigada Médica Henry Reeves.
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